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Pese a los cambios, el sistema que otorga el servicio de recolección en la Ciudad sigue siendo poco trasparente
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Lunes, 17/12/2012
Miradas al Sur - 10/04/2011
Política

Una concesión que genera muy mal olor

POR AGUSTIN ALVAREZ REY aalvarezrey@miradasalsur.com

El macrismo lleva al extremo el gatopardismo en su gestión.“Estar en el cambio, para que nada cambie”, es el paradigma bajo el cual se gestiona la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las concesiones para la recolección de residuos no son la excepción.
Bajo el disfraz de la transparencia, el Ejecutivo porteño aprobó por decreto la modificación de las zonas y los pliegos para la recolección de la basura en toda la Ciudad. Pero nada cambió.
La publicidad que el macrismo le dio a la transparencia de nueva licitación del sistema de higiene urbana poco tiene que ver con la realidad.
Bajo el argumento de transparentar la gestión, el oficialismo porteño impulsó la reforma que divide la Ciudad en tres zonas, en lugar de las siete que existen hasta ahora, y propone que sean Uniones Transitorias de Empresas (UTE) las que liciten,en lugar de empresas.Lo cierto es que las mismas siete empresas que en la actualidad prestan el servicio se asociaron en tres uniones transitorias para ofrecer su trabajo en las áreas que quedarán bajo la nueva zonificación a partir de la vigencia del nuevo contrato.
La apertura de sobres comenzó la semana pasada en el Centro Cultural San Martín y contó con la participación de Poder Ciudadano y Cambio Democrático, dos organizaciones que, según se informó el ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli,“garantizaron la transparencia” del proceso.
Sin embargo, ninguna de estas dos entidades advirtió que los sobres lacrados contenían los nombres de las mismas siete empresas que hoy se reparten el negocio y que algunas de ellas ni siquiera cuentan con la tecnología necesaria para cumplir con la tarea demandada.
Tanto Cliba,Aesa, Emepa, Impsa, Transportes Olivos, Ashira y Martin y Martin, según estipula el pliego, pueden subcontratar hasta el 60 por ciento de los servicios.
El vicepresidente de la Unión Cívica Radical en Capital, Marcelo Montero, desestimó lo dicho por Santilli y advirtió que “los pliegos de la licitación parecen haber sido armados a medida, las únicas empresas que se animaron a presentar ofertas fueron las que actualmente operan en la Ciudad, que deben ser bastante amigas de Macri, ya que en 2010 los porteños tuvimos que pagarles $ 1.600 millones por sus servicios y si se implementa este proyecto les vamos a tener que pagar más de $ 2.000 millones anuales”.
La octava empresa que compró los pliegos para participar de la licitación fue Covelia. La empresa que tiene a cargo la recolección de residuos en una doce municipios bonaerenses decidió finalmente desistir de la pugna debido a la investigación de presunto lavado de dinero, que lleva adelante la justicia Suiza, en la que está involucrado su titular, Ricardo Despresbiteris.
Si bien el hecho de que Covelia no participe de la licitación también fue difundido por el Gobierno porteño como un logro de la transparencia impuesta en el proceso, lo cierto es que esta empresa será una de las empresas subcontratadas por las Uniones Transitorias.
Una de las principales críticas que surgen desde la oposición porteña tiene que ver con la extensión del contrato y con el momento en que se pone en marcha. El nuevo contrato será por cuatro años,prorrogable por uno más, y si bien el proceso licitatorio se inició en abril del año pasado, el análisis de las propuestas llevará no menos de cinco meses, tras lo cual se cotejarán las ofertas económicas. Se estima que la adjudicación se hará antes de fin de año, y la puesta en marcha del nuevo contrato no será antes de marzo de 2012.
Al respecto, el legislador de Diálogo por Buenos Aires Eduardo Epszteyn advirtió que “si Macri pierde hay que rever este contrato, que desde mi punto de vista tiene muchas irregularidades, ya que son los mismos actores que han aumentado sus ingresos y sus ganancias de manera significativa”.
El contrato vigente en la Ciudad para la recolección de residuos es una prórroga del firmado por la gestión de Aníbal Ibarra en 2004. La dilación en la conformación de los pliegos para la nueva licitación tiene como una de sus consecuencias la negociación directa y mayores controles entre las empresas y el ejecutivo porteño.A raíz de esta situación, el Gobierno de la Ciudad reactualiza el precio del contrato dos veces por año. Según el análisis realizado por la oposición y de acuerdo con esta lógica,la Ciudad gastó el año pasado 1.480 millones de pesos en el pago a las empresas recolectoras de basura que operan en la Ciudad y 100 millones más en el mantenimiento del Ente de Higiene Urbana.
Un total de 580 millones por encima de lo que establece el contrato.
Al respecto, Epszteyn señaló que “el nuevo pliego,en este sentido,es mucho más peligroso para los porteños, ya que la redeterminación de precios estará sujeta al aumento del 7 por ciento de cualquiera de los componentes de los costos de la empresa”.
Desde 2009, la renegociación del contrato para la recolección de basura tiende un manto de sospechas sobre el accionar del gobierno encabezado por Maurcio Macri, así como también sobre la voluntad de los legisladores de la oposición de llevar adelante una investigación seria al respecto. En definitiva, un negocio muy difícil de explicar,pero no sólo para el macrismo.


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