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Vecinos de Villa Pueyrredón volvieron a salir a las calles contra las edificaciones de altura que destruyen la infraestructura del barrio
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Lunes, 17/12/2012
Miradas al Sur - 06/11/2010
Sociedad

Avanzan las moles de cemento
Vecinos De Villa Pueyrredón Volvieron A Salir A Las Calles Contra Las Edificaciones De Altura Que Destruyen La Infraestructura Del Barrio

POR DIEGO LONG sociedad@miradasalsur.com
Tal vez sea justo reconocer que Mauricio Macri también ha hecho mucho por la militancia.
Al menos organizó a millones en su contra, entre docentes, trabajadores de la salud pública, estudiantes secundarios, estatales, artesanos, desalojados, apaleados por la Ucep y, sobre todo, mantuvo activas a las asambleas barriales.
La amenaza del bum inmobiliario, que levantó en armas a los vecinos de Caballito, a los de Saavedra, los de San Telmo, San Cristóbal, los de Villa Urquiza, esta vez, vuelve con su gira a Villa Pueyrredón.Y lo hace por partida doble. Por un lado, en la parte este del barrio, la traza que abarca la avenida Salvador María del Carril, desde la calle Campana hasta la avenida Constituyentes,más las dos cuadras de su continuación,Pampa, hasta Burela, junto a las callecitas y pasajes de casas bajas que cruzan esa avenida, se renovaron los temores por el regreso del fantasma inmobiliario.
A pesar de que a mitad de año los vecinos consiguieron que se promulgara una ley para proteger la morfología que es la identidad del barrio, el Gobierno de la Ciudad demora la decisión sobre 13 expedientes que,lobby mediante,esperan permisos de obra para levantar más complejos.
Por el otro lado,unas cinco o seis cuadras más al oeste, por la avenida Mosconi, la topografía era similar a la de Del Carril, pero en unos años, las callecitas sufren manzanas enteras compuestas de edificios.
Allí se busca una ley similar a la que se consiguió del otro lado y que, aunque ahora esté amenazada, limita las construcciones en los 12 metros o al doble de la superficie del terreno.Por esa decisión pelean los Vecinos Por Casas Bajas.
Los que se organizaron al ver las primeras moles que se alzaron sobre la avenida Del Carril porque quedaron encajonados en sus lotecitos, se bautizaron Salvemos al Barrio, y ya tienen experiencia en este trajín de la lucha.Ahora que consiguieron la ley, saben que tienen que seguir defendiéndola.Desde enero del año pasado,que se juntaron por primera vez, no se detuvieron.Nos los dejaron.
Salvemos al Barrio no nació ni de asambleas ni de cacerolazos ni de agrupaciones opositoras o infiltradas.
Fue un camino ininterrumpido desde el día que un vecino -que prefieren no nombrar- pensó en que algo había que hacer,imprimió unos volantes proponiendo una fecha y un horario y llamó a una reunión en el frente de su casa.Esa primera tar- de, nada menos que 50 asistentes confirmaron que la necesidad era genuina.
Fueron 3.000 firmas un año y medio después, cuando se consiguió la promulgación de la Ley 3.447.
La norma, que modifica el Código de Planeamiento Urbano de la Ciudad, fue sancionada por unanimidad por la Legislatura porteña el 13 de mayo y puesta en vigencia al mes siguiente. Allí se reconoce que la proliferación de las torres “perjudicaba irremediablemente el entorno, la calidad de vida, la identidad y la morfología del barrio y el medio ambiente, puesto que se trata de un barrio de casas bajas, no comercial, de baja densidad vehicular y con muchas manzanas de pasajes”.
El año y medio de lucha de Salvemos al Barrio no fue fácil.Pero la tenacidad que pusieron cada semana en Del Carril y Terrada, superó cualquier escollo.El cielo que antes se veía desde el patio y ahora está detrás del paredón que apoya sobre la medianera del fondo, también ayudó.
Mientras se reunían en busca de una solución, cierta vez “llegó una patota, disfrazada de obreros de la construcción, golpeando tachos y gritándonos que querían trabajar”, dice Nelly de Grande,una vecina que ahora sabe que era una provocación.
“Silvina Pedreira y la directora de la comisión de Palneamiento Urbano, Bárbara Rossen, fueron las primeras” legisladoras que les abrieron las puertas, dicen,“aunque después nos abandonaron un poquito y votaron con el PRO en contra de nuestro pedido de que el barrio fuera catalogado como residencial, como siempre fue”.Los vecinos entienden,“pobrecitas”, dicen, es que esas mismas patotas que los amedrentaron aquella vez, y “que siempre actuaron en forma anónima”,en esa oportunidad “pegaron carteles por todo Buenos Aires diciendo que Silvina Pedreira y Bárbara Rossen cobraban 600 mil dólares para apoyarnos. Se tuvieron que tragar,pobres,un invento de corrupción por apoyarnos, ahí fue cuando dieron un poco de marcha atrás, pero finalmente lo hicieron”, reconocen los vecinos.
“Los que no nos apoyaban eran los del PRO”,aclaran,a modo de fundamento de los temores actuales,con los cinco votos con que contaba el PRO en la Comisión de Planeamiento Urbano lograban que el proyecto no saliera nunca de ahí. Hasta que se publicó una nota en Página/ 12, después dos en Clarín y en diciembre CQC mandó a Gonzalito con el Proteste Ya,“y a partir de ahí empezaron a aflojar”. Además del proyecto de Pedreira (PJ), Eduardo Epzsteyn (Diálogo por Buenos Aires) y Patricio di Stéfano (PRO) también prepararon sus proyectos.El que se promulgó fue uno unificado.
Hasta la rezonificación, en esas 14 cuadras se construyeron unas 30 torres.A casi seis meses de promulgada la Ley, otros 13 emprendimientos se aferran a la resolución que se resiste a pronunciar el macrismo.“ Sabemos que este estado de suspenso e indefinición puede durar años y que, tal como ocurre actualmente en Caballito, después de más de dos años de promulgada una ley, de pronto aparecen los camiones y se hacen nuevos edificios burlando el sentido común, la lucha vecinal y la voluntad expresada por la Legislatura”, subrayaron desde Salvemos al Barrio ante Miradas al Sur.
Los vecinos nunca han conseguido ser atendidos por el jefe de Gobierno, con quien sí han mantenido reuniones es con el polémico subsecretario de Planeamiento Urbano de la Ciudad,Héctor Lostri. El funcionario, en varias oportunidades se ha manifestado a favor de otorgar los permisos, so pretexto de que la presentación de los expedientes antecede a la nueva ley. También se reunieron con el Procurador General porteño,Ramiro Monner Sanz:“Nos dijo que no sabe derecho ambiental, y que se rige por el que protege económicamente a la Ciudad, o sea que para él la Ciudad no somos los vecinos sino la plata que le puede costar si los emprendedores inmobiliarios le hacen juicio”, se queja De Grande.
“Ha sido notable -en la Ciudad que gobierna la derecha empresaria- el impulso que tomó la inversión especulativa, pasando por encima de las normas, el interés por la identidad barrial y la calidad de vida”, opinó ante Miradas al Sur, Eduardo Epzsteyn.“ Villa Pueyrredón es un ejemplo de democracia participativa.
Nuestra tarea se resignifica y encuentra sentido cuando las leyes reflejan la constancia y la conciencia de nuestros vecinos en defensa de sus derechos”, sintetizó el legislador.


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