Macri planéa un 2011 con más deuda, más impuestos y menos gasto social

Por
eduardoepszteyn
Lunes, 17/12/2012
Tiempo Argentino - 02/11/2010
Argentina
Se presentó en la legislatura el presupuesto para el año próximo
A contramano de la política de desendeudamiento nacional, el PRO quiere financiarse con más créditos, aplicar un aumento del ABL del 30% y congelar salarios. Fuerte rechazo de la oposición por el sesgo antipopular de la propuesta.
Nicolás Furfaro economia@tiempoargentino.com.ar
El Proyecto de Presupuesto General de Gastos y Recursos para el año 2011 comenzó a debatirse esta semana en la Legislatura porteña y despertó la preocupación de la oposición que denuncia la persistencia de un esquema deficitario, en el cual se destacan el incremento de la deuda y un elevado nivel de gasto de capital que a la luz de una tradición en sentido inverso de la gestión macrista, despierta sospechas vinculadas con el proceso electoral del año venidero.
Además, el aumento previsto para la tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza también motivó críticas en los bloques opositores, que consideran que en base a una argumentación real, como la necesidad de actualizar este impuesto, el PRO profundiza la matriz tributaria regresiva.
PREVISIONES QUE ENGAÑAN. Al igual que en las últimas dos ampliaciones presupuestarias, no se presenta una estimación de inflación para 2011. El proyecto explica que “por razones de coordinación fiscal con los Estados provinciales y con la Nación”, se usa la misma pauta de ajuste incorporada al proyecto de Presupuesto Nacional, que establece un incremento del 15,7% entre crecimiento e inflación respecto al 2010, echando por tierra las constantes críticas del PRO a las cifras del oficiales y al gobierno nacional por la supuesta subestimación inflacionaria en el Presupuesto Nacional.
El asesor de Diálogo por Buenos Aires en la Comisión de Presupuesto, Fernando Renzi, explica que, en el proyecto no se prevén aumentos salariales ni aumentos en gastos corrientes ajustables por inflación, razón por la cual en 2011 deberían cubrirse con el aumento de la recaudación por encima de lo estimado y con subejecución del gasto de capital.
“El problema es que cuando vemos qué áreas han sufrido mayores subejecuciones y cuáles han sobrejecutado nos damos cuenta que el resultado que tendría aprobar este presupuesto sería una profundización del modelo de destrucción de lo público encarado de 2007 en adelante”, explica Renzi.
IMPUESTAZO. El diputado porteño de la Coalición Cívica, Sergio Abrevaya, se suma a la crítica al financiamiento al apuntar que el aumento de la tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza que se estipula en el proyecto está mal hecho, ya que no resuelve la injusticia estructural que surgió de las correcciones que el PRO consiguió en 2007.
Los bloques opositores en su conjunto aseguran que no evaden el debate y reconocen que el ABL tiene que ser ajustado, ya que en este impuesto reside una de las pocas posibilidades de tributar sobre la renta de los más ricos, pero señalan que para encarar el aumento es necesario un trabajo previo que el macrismo no realizó.
“Pedimos que se haga un relevamiento casa por casa y no lo hicieron.
Propusimos desdoblar el ABL y que se sancione un impuesto inmobiliario progresivo y no lo hicieron.
Pretendimos que se graven las operaciones de compra y venta de acciones y las herencias, y tampoco lo hicieron”, enfatiza el diputado por Solidaridad e Igualdad, Martín Hourest.
“Los aumentos de impuestos que ha realizado el PRO siempre tuvieron una lógica recaudatoria y han profundizaron, además, la matriz tributaria regresiva de la ciudad”, explica la legisladora porteña por Encuentro Popular por la Victoria, María José Lubertino.
La diputada sostiene la necesidad de dar un debate para una reforma tributaria integral en la ciudad, para que el peso de los tributos sobre los ingresos y el patrimonio sea mayor, y disminuya la presión sobre los bienes y servicios que dañan el poder adquisitivo de los asalariados.
El total de recursos previstos en el Presupuesto 2011 es $ 23.757,36 millones de pesos, pero sólo un 13,30% son recursos sobre el patrimonio. Situación que se agrava si se excluye la parte de la “tasa”, es decir el pago de una carga por contraprestación de un servicio de limpieza, alumbrado y barrido. En ese caso, los impuestos directos al patrimonio no superan el 9% de los recursos de la ciudad.
ENDEUDAMIENTO. El presupuesto es una vez más deficitario, característica que se ha repetido a lo largo de los cuatro años de gobierno de Macri, independientemente del contexto.
Así fue en años de crecimiento como en los de crisis. El resultado primario que se proyecta para 2011 es de $ 1015 millones negativo mientras que el resultado financiero lo lleva hasta los $ 1664 millones negativo.
En 2011 deberán pagarse intereses por $ 689,7 millones, mientras que respecto de las amortizaciones corresponde pagar $ 1717,2 millones.
Renzi, asesor del diputado Aníbal Ibarra, explica que todas estas deudas se cubrirán con más endeudamiento y además se deberá cubrir el déficit financiero, por lo que se está pidiendo autorización para tomar deuda por $ 3108 millones.
De esta forma, de autorizarse las colocaciones solicitadas para 2011, Macri habrá heredado una deuda de alrededor de U$S 900 millones, y concluirá su gestión dejando por lo menos el doble.
La herencia que la política fiscal del macrismo le dejará a la próxima administración despierta la preocupación opositora.
Cabe destacar también que el gobierno porteño, que dice tener una deuda con mejor calificación internacional que el país, paradójicamente paga una de las tasas más caras, de 12,5%, y con las comisiones más altas, del 2%.
“Las obras que son de rápida ejecución, como el bacheo, se financian con recursos del tesoro, mientras que las de infraestructura escolar y salud se realizan con préstamos internacionales o fuentes de crédito.
Ese es el manejo de las prioridades de la gestión de Macri”, acusa la diputada Lubertino.
A esta cuestión se suma también el pedido de una “contribución” de $ 374 millones al Banco Ciudad, considerado peligroso por la oposición.
ÁREA POR ÁREA. El crecimiento del presupuesto promedio en las áreas de Jefatura de Gobierno, Justicia y Seguridad y Desarrollo Urbano también llama la atención, ya que el aumento es sustancialmente menor en Salud, Educación y Desarrollo Social, y muy por encima del promedio general del 20%, lo que implica que, estas últimas tres áreas, seguirán perdiendo participación en el gasto total de la ciudad (ver recuadro).
LA COSTUMBRE DE SUBEJECUTAR.
En este contexto también toma relevancia el análisis de los niveles de ejecución del tercer trimestre de 2010 que fueron presentados recientemente y muestran una preocupante continuidad en la subejecución en infraestructura escolar y una notoria sobreejecución en publicidad y propaganda.
La ejecución al 30 de septiembre de la Dirección de Infraestructura Escolar del Ministerio de Educación equivale solo al 15,34% de lo presupuestado, mientras que en propaganda se lleva gastado el 95,85% del presupuesto vigente.
“En 2009 la ciudad tuvo una ejecución arriba del 100% en lo que eran obras de pavimentación y embellecimiento, pero solo del 40% en infraestructura escolar, de hecho ellos bajaron el presupuesto de 2010 a las cifras que habían ejecutado el año anterior.
Aceptan que son inútiles para ejecutar en educación pero muy eficientes para hacer bicisendas”, indica Sergio Abrevaya para demostrar que esta lógica se repitió durante toda la gestión PRO.
La oposición también se muestra sorprendida por el nivel de gasto de capital previsto para 2011, ya que los $ 5600 millones que se proyectan significan casi el doble de lo previsto para 2010. “Se viene un año electoral y quieren reparar algunos de los déficits, pero para nosotros resulta importante que expliquen la subejecución presupuestaria anterior.
Parte de la trampa está en lo que se subejecuta y pasa a otros rubros”, finaliza Lubertino.
OPINIÓN I
“la estrategia del macrismo se apoya en premisas equivocadas y reaccionarias”
Daniel Epszteyn, Diálogo por Buenos Aires.
El ministro de Hacienda Néstor Gr indet t i nos conf irmó que la estrategia del macrismo se apoya en un conjunto de premisas equivocadas y reaccionarias.
Planteó que la ciudad no tiene capacidad para resolver problemáticas sociales estructurales, que eso es función de la administración nacional, reconocimiento que le pone copete a los escalofriantes rasgos de política fiscal que emergen de esta gestión.
El macrismo optó por arrodillar al Estado frente al sector privado, otorgándole redeterminaciones de precios por $ 975 millones, casi el 10% del total del presupuesto neto de salarios.
Sólo durante 2011 supondría una transferencia adicional a los privados de $ 1100 millones: equivalente a toda la inversión en Subtes, Infraestructura Educativa y de Salud del trienio.
La justificación es que “la inflación se instaló entre nosotros”. Pero el ritmo al que indexan los contratos va del 40% al 150% anual, muy por encima de toda medición.
Acompaña (y financia) esta generosidad con los contratistas, una política de endeudamiento creciente que constituye una carga para las futuras administraciones, que deberán enfrentar el déficit de esta gestión. El stock de deuda pública crecería un 250% entre 2007 y 2011 si se aprueba este Presupuesto.
Esto, sumado a la subejecución en infraestructura urbana y social, la debacle de los programas sociales, el remate a precio vil de tierras fiscales, la regresividad de la matriz tributaria y el intento de descapitalización del Banco Ciudad para fondear un quimérico plan de obras electoral, confirman la afirmación de Grindetti: así es imposible resolver ningún problema estructural, que de eso se encarguen otros.
OPINIÓN II
“Parece que redistribuir progresivamente no es PRO”
Diego Rozengardt, Economista.
El rol del Estado es crucial a la hora de redistribuir progresivamente ingresos, máxime con un mercado que, dejado a su arbitrio, genera fuertes asimetrías de ingresos en la población.
Para ello, no sólo el gasto juega un papel relevante, sino el financiamiento de ese gasto, es decir, la estructura tributaria.
Desde esta perspectiva, aumentar impuestos no es “bueno o malo” (progresivo o regresivo) per se, sino que es necesario considerar qué impuestos se incrementan, con qué criterios técnicos y a qué fines se destinan los recursos obtenidos. Dicho en criollo, quién paga esos recursos y quién los utiliza.
La Ciudad de Buenos Aires es la economía subnacional mejor posicionada para autofinanciar su gobierno sin depender de partidas provenientes de la coparticipación.
El gobierno de Macri viene incrementando sus recursos mediante aumentos de impuestos –en franca contradicción con sus promesas electorales– y endeudamiento.
Por un lado, es notable que los impuestos patrimoniales –ABL y patentes– tengan una participación menor en los tributos. Por otro, para que el ABL tenga propiedades de mayor progresividad es imprescindible la realización del prometido y nunca ejecutado relevamiento inmobiliario que adecuaría los valores fiscales al patrimonio. Esto no se está planteando en este caso, por lo que se arrastrarán los problemas del diseño actual.
La idea de progresividad debe plantearse tanto desde la percepción como desde la ejecución de los recursos públicos. Esto no se desprende del desempeño del gobierno.
Parece que redistribuir progresivamente no es PRO.
OPINIÓN III
“Impuestazo y endeudamiento: clásico macrista de primavera”
Alejandro Otero, Ex director de Rentas de la CABA.
Macri no disimuló su neoliberalismo tardío.
Y con las finanzas de la Ciudad menos. Siempre ofrece el mismo trago amargo: impuestazo y endeudamiento. El ABL primero y luego las patentes, los consumos por vía de ingresos brutos y la ampliación del impuesto de sellos. Para 2011, insiste con aumentar el ABL en un contexto dónde la recaudación aumenta por el crecimiento económico y la inflación. No impulsó una sola medida progresista en materia de financiamiento. Así, castigando los bolsillos porteños, los ingresos no dejaron de crecer. Hoy, con los 25.400 millones previstos para 2011, el PRO dispone del presupuesto más alto de la historia de la Ciudad. En paralelo, la deuda no dejó de crecer. Hoy supera los 5 mil millones y pretende otra autorización para endeudarse en 2011 por 2000 millones. Todo sin ver mejoras. Escuelas colapsadas y ni un kilómetro más de subte. Salvo esas vereditas coquetas y los carriles especiales para ciclistas.
Este cuadro regresivo, que beneficia a contratistas y proveedores “amigos”, se completa con subejecución del gasto social e implica una gran transferencia de recursos desde los sectores populares hacia los más concentrados. La política de impuestazo y endeudamiento expresa la más rancia práctica del neoliberalismo, que cacarea a favor de equilibrio fiscal y hunde en el desfinanciamiento al Estado para postrarlo en el yugo de la deuda, limitar su autonomía y deslegitimarlo.
Los porteños son quienes pagan la cuenta. Mientras la deuda crece, crece también el esfuerzo para pagarla y las ganancias de los bancos que prestan y los mediadores de la colocación de la deuda.
Pocos ganan y muchos pierden. Su gestión es cara, pero peor.
Remate del patrimonio
El proyecto de Presupuesto para el año 2011 elaborado por el macrismo estipula la venta de la ex AU 3, pero la oposición considera que la iniciativa implica una innecesario venta del patrimonio de la ciudad.
“Pretenden extorsionarnos al igual que lo hicieron con los terrenos de Catalinas. En aquel momento nos presionaron con el tema educativo, y ahora supuestamente quieren resolver el problema del Centro Cultural San Martín y del Teatro San Martín”, explica la legisladora porteña por Encuentro Popular para la Victoria, María José Lubertino.
El PRO tendrá una ardua tarea en la aprobación de esta venta ya que los bloques opositores consideran que, al haberse duplicado la recaudación en estos años, hay suficientes fuentes genuinas a las que recurrir.
Las áreas privilegiadas
El crecimiento del presupuesto en las áreas de Jefatura de Gobierno, Justicia y Seguridad, Desarrollo Urbano, y Ambiente y Espacio Público, es sustancialmente mayor al promedio general del 20% y muy por encima al registrado en Salud, Educación y Desarrollo Social, áreas que siguen perdiendo participación en el gasto total de la ciudad. En Jefatura de Gobierno se evidencia un aumento del 40% ($ 713 millones a $ 1179 millones), en Justicia y Seguridad del 34% ($865 millones a $ 1305 millones), en Desarrollo Urbano del 45% (de $ 1013 millones a $ 1859 millones) y en Ambiente y Espacio Público del 33% ($ 2210 millones a $ 2850 millones).
Al contrario, en Salud se registra un aumento de solo el 17% ($ 4131 millones a $ 4982), en Desarrollo social del 27% ($ 1040 millones a $ 1252 millones) y en Educación del 20% ($ 5375 millones a $ 6746 millones). Además estas, las áreas sociales, son las que registran los mayores índices de subejecución presupuestaria.

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