Salud pública: que te cure Lola

Por
eduardoepszteyn
Jueves, 13/12/2012
Diario Z - 09/08/2012
Servicios cerrados, salas sin calefacción, falta de personal e insumos, edificios colapsados. Nada logró que los porteños dejen de confiar en sus hospitales públicos.
Falta de salidas de emergencia, quirófanos, salas y consultorios; deficiencias en seguridad e higiene; carencia de médicos y sobre todo de enfermeros y personal administrativo.
Inauguraciones de servicios que no se habilitan porque no hay quiénes trabajen en ellos.
Un exhaustivo informe de la Auditoría porteña corroboró las denuncias sobre el estado de los hospitales que sistemáticamente surgen de los trabajadores, profesionales y legisladores de la oposición.
Según este relevamiento efectuado entre 2008 y 2012, en los hospitales hay falencias graves estructurales y de infraestructura. Algunas serán de larga data, pero agravadas porque entre 2009 y 2011 se ejecutó apenas el 23,47% del presupuesto asignado para equipamiento. En 2008, el oficialismo planteó que necesitaba $150 millones para equipar los hospitales.
Ese monto más tarde se amplió al doble, pero el jefe de Gobierno utilizó apenas $70 millones de los 300 que tenía a disposición. En el mismo período se fue agudizando la falta de personal en todos los niveles del escalafón, especialmente en enfermería y anestesiología. La excepción: se duplicaron los cargos superiores (autoridades, planta de gabinete y gerencias). Mientras tanto, según el informe de Auditoría, en el Durand faltan 280 enfermeros; en la maternidad Sardá, 169; en el Ramos Mejía, más de 600.
Según el auditor general y ex legislador Eduardo Epszteyn, ¨en los últimos cuatro años, el porcentaje de la inversión pública bajó el 20%. Eso que se ve en el presupuesto luego se manifiesta en las carencias de los hospitales¨.
Para Epszteyn, existe ¨una decisión política. Macri llegó a la conclusión de que la salud pública no le da votos, porque el 65% de los que se atienden en los hospitales porteños llega desde el conurbano y por lo tanto no los considera una prioridad¨. Su diagnóstico es que el sistema hospitalario ¨entró en una decadencia que corre el riesgo de volverse crónica¨ de no mediar fuertes inversiones en el sector.
Botones de muestra
El cuadro se ha vuelto particularmente dramático en varios establecimientos.
De acuerdo con la Auditoría, el Hospital General de Agudos Rivadavia no cuenta ton ¨servicio de gestión, operación y mantenimiento del recurso físico (predio, infraestructura, obra civil, instalaciones y equipos)¨. El personal es insuficiente¨ y ¨no cuenta con recursos para insumos y materiales necesarios¨. El informe detalla que ¨diversos sectores se encuentran sin gas desde hace tiempo¨ y en otros hay posibles pérdidas.
Rodolfo Arrechea trabaja en el Rivadavia e integra del consejo directivo nacional de ATE. Consultado por Diario Z, contó que ¨hace dos semanas se rompió el caño maestro y se inundaron clínica médica, obstetricia y consultorios externos.
Actualmente, funciona un quirófano sobre once, y el quirófano central refaccionado hace poco, está paralizado por la falta de personal. Radiología no funciona y la sala 6 de neurología sigue inundada. Hace un mes, una médi ca se electrocutó con una lámpara mientras realizaba una cirugía en obstetricia. Salvó la vida de milagro¨.
Arrechea dice que los cortes de calle y otras protestas no alcanzaron para que el ministro de Salud, Jorge Lemus, les otorgue una audiencia largamente solicitada.
En el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez hay más de dos mil chicos en lista de espera para intervenciones quirúrgicas. Las operaciones programadas se fueron postergando para dar lugar a las urgentes, hasta acumular este retraso. ¨Los quirófanos están hechos a nuevo, pero no funcionan al 100% por la falta de nombramientos¨, explica Susana Toporosi, de la Asociación de Médicos Profesionales.
Aquí también necesitan enfermeros.
¨Debería haber uno cada dos pacientes pero en el mejor de los casos hay uno cada cuatro o cinco. También es crítica el área administrativa, que se fue reduciendo hasta llegar a una situación de emergen cia. Los médicos hacen de camilleros y secretarios¨, agrega Toporosi.
Otras áreas muy comprometidas son el servicio social (¨hay sólo cinco asistentes para todo el hospital¨) y el de atención al quemado: ¨Llegan chicos de todos lados, porque el Instituto del Quemado no tiene guardia pediátrica. Actualmente son tres personas que atienden en un cuarto de dos metros por uno y medio¨, explica.
Los trabajadores del Gutiérrez pararon 18 veces el año pasado en reclamo de salarios, nombramiento de personal y por las condiciones de trabajo. Obtuvieron algunas conquistas.
La última fue que la Justicia bloqueara la construcción de una casa de descanso dentro del hospital auspiciada por McDonald´s.
¨No queremos propaganda de comida chatarra dentro del hospital, justamente cuando nos la pasamos desaconsejándosela a los chicos. La casa de descanso es una necesidad de los padres que debería atender el Estado, no McDonald´s. Hay dinero: en el primer trimestre se ejecutó apenas el 2,8% de la partida presupuestada para mejoras edilicias¨, señala Susana.
En el Durand la sala de terapia intensiva pediátrica permaneció cerrada varias semanas porque los tres médicos que trabajaban en ella renunciaron en un acto de responsabilidad: eran insuficientes y, además, faltaban enfermeros. La sala fue reabierta recién el 17 de julio pasado ¨gracias a la movilización¨, dice contundente el médico de ese hospital Oscar Trotta. ¨Hoy el Durand funciona al 60 por ciento de su capacidad y las operaciones se realizan al 70 por ciento, asegura.
En diálogo con Diario Z, Trotta señaló que ¨entre otros problemas, faltan insumos básicos como un equipo monitoreo fetal y la terapia intermedia continúa cerrada¨.
DE REMATE
El abandono del hospital psiquiátrico José T. Borda tiene tantos años como la defensa intransigente de sus trabajadores. De todos sus problemas de infraestructura, el más grave quizá sea que los pabellones no tienen gas ni, por lo tanto, calefacción. En un intento de paliar la situación fueron colocados algunos calefactores eléctricos y ¨splits¨ en los dormitorios. No sólo el resto de las áreas de internación siguieron pasando frío: los artefactos colapsaron una red eléctrica tan vetusta como peligrosa. Por otro lado, la asamblea de trabajadores del Borda repudia el intento de desguazar el hospital, ¨usurpando¨ parte de su superficie para construir un Centro Cívico.
El psicólogo Hernán Scorofitz integrante del servicio de Terapia Regular señala que el Borda tiene un llamativo índice decreciente de pacientes. Según Scorofitz, ¨es falso que la reducción de pacientes responda a una ´transformación desmanicomializadora´: casi la mitad de los pacientes externados en 2011 y 2012 fueron a parar a clínicas privadas o del PAMI, ONG o directamente están en la calle¨. Además, en 2011 fue cerrado el Servicio de Internación para pacientes adictos y con HIV.
¨No hay ninguna ´transformación´ sino una tercerización del servicio. Fijate la resolución 52/12 de la Secretaría de Salud de Ciudad, de enero de 2012, que llamó a licitar internaciones psiquiátricas ´prolongadas´ en clínicas privadas¨, aporta el profesional.
La mayoría de los 33 hospitales públicos porteños fueron transferidos a la Ciudad en la década del 90, durante el gobierno de Carlos Menem. Ese sistema hospitalario, que ¨llegó a ser el mejor de toda la Argentina¨, según el prestigioso sanitarista José Carlos Escudero, ¨tuvo su origen en varios factores. Uno de ellos fue un electorado porteño muy demandante e influenciado por la inmigración europea, que reforzó ese perfil¨.
Para Escudero, el deterioro del sistema obedece a ¨una visión filosófica general del gobierno de Macri sobre las políticas sociales¨.
¨La raíz de la cuestión es que Macri es un neoliberal y por lo tanto considera que hay que reducir el Estado, que sea el mercado el encargado exclusivo de brindar soluciones.
Esto significa menos gasto social y que la gente ´compre salud´ en el sector privado. Esta filosofía política lleva a situaciones como la del Borda: el gobierno porteño cuenta con los recursos para resolver los problemas pero no lo hace porque quiere hacer un negocio inmobiliario.
En la ciudad de Buenos Aires, la mortalidad infantil aumenta, a contramano de lo que ocurre en el mundo¨, afirma Escudero.
Los hospitales porteños entonces, con pronóstico reservado.

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eduardoepszteyn