Miro tus calles y veo basura

Por
eduardoepszteyn
Jueves, 13/12/2012
Diario Z - 10/05/2012
RESIDUOS URBANOS
La Ciudad incumple la Ley de Basura Cero. Diego Santilli afirma que avanza la doble contenerización. Pero falta una campaña que eduque para el reciclado de residuos.
Por Olga Viglieca y Nora Palancio Zapiola REDACCIÓN Z
Hasta para el más distraído es evidente que algo está pasando con la basura en la ciudad. Enormes carteles publicitarios del Gobierno con la curiosa leyenda ¨mejor nos separamos¨ invitan a diferenciar los residuos entre los que se pueden recidar y los que no. Los residuos secos -papel, cartón, vidrio y plástico- irían a los centros de separación y los residuos húmedos, que son degradables, serían enterrados en los centros de disposición final, en el conurbano bonaerense.
Al mismo tiempo, grandes armatostes metálicos con forma de casita comenzaron a colocarse en algunos barrios. Tienen capacidad para 3.200 litros, tres veces más que los contenedores comunes colocados durante el gobierno de Jorge Telerman. Los verdes son para papeles, cartones, botellas de plástico; los negros para residuos orgánicos.
El objetivo enunciado es reducir el volumen de residuos que la ciudad envía a los rellenos de la Coordinadora Ecológica Área Metropolitana en el conurbano. De la Ceamse participan el Estadoporteño, el provincial y 34 distritos bonaerenses.
Pero más de un tercio del total de la basura que llega a esos basurales es producido en la ciudad. Unas 6.000 toneladas diarias sobre un total de 17.000. Aunque la ley 1.854 de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), más conocida como Ley de Basura Cero, votada por unanimidad en la Legislatura porteña en 2007 obligaba a reducir drásticamente los envíos, el volumen de basuraporteña, en vez de disminuir no cesó de crecer.
La ley exigía que en 2010 se enterraran un millón de toneladas de residuos; en 2012, 750 mil toneladas, y en 2017, 375 mil. En 2020, quedaba prohibido enterrar toda basura que no fuera orgánica y biodegradable. Sin embargo, los años 2008, 2009 y 2010 fueron los peores de la década y el enterramiento de residuos superó todos los récords. En 2008 se enviaron a relleno 1.844.018 toneladas, en 2009 1.847.748 y en 2010 se pasó el techo histórico de las dos millones de toneladas. En vez de disminuir, la ciudad incrementó sus envíos un 52,57 por ciento.
Hoy la ciudad manda al conurbano 5.781 toneladas diarias, un 14% más que en 2009 y un 50% más de lo que debería. Si se considera que los 33 municipios bonaerenses suman entre todos 9.400 toneladas, queda claro el malestar y los reclamos. Cada porteño produce, en promedio, 2,17 kilos de basura diarias. Cada bonaerense menos de un kilo.
¨Los incrementos interanuales de la basura enterrada desde que asumió la administración de Mauricio Macri son los más altos de los últimos 10 años¨, indica Lorena Pujó, coordinadora de la campaña de Basura Cero de Greenpeace.
Así las cosas, los basurales de la Ceamse están colapsadose implican un problema sanitario y político de primer orden. Allí se depositan residuos que tienen metales pesados, una enorme cantidad de compuestos orgánicos como detergentes, solventes y contenidos de plástico como cloruro de vinilo, polietileno y formaldehído, entre otros. Al descomponerse los residuos se liberan líquidos que contaminan las napas subterráneas y gases sumamente tóxicos. Los vecinos que viven cerca de los basurales, aunque no sean a cielo abierto, conviven con napas de agua contaminadas, las intendencias tienen que enviar camiones que les reparten agua potable. Las organizaciones vecinales denuncian enfermedades producto de la contaminación: leucemia, lupus, problemas respiratorios y en la piel.
OTOÑO EN LLAMAS
El 16 de abril, el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y el ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, con sendas bolsas de basura en la mano, anunciaron la instalación paulatina de 1.088 contenedores de residuos en la zona sur, en la Comuna 8 y parte de la 9, hasta cubrir unas 2.200 cuadras de Villa Soldati, Villa Riachuelo, Villa Lugano y parte de Mataderos.
Poco antes, otros 200 contenedores negros habían sido colocados en las principales avenidas y calles del microcentro: Santa Fe, Leandro N. Alem, Avenida de Mayo, Diagonal Norte, Del Libertador, Florida, Cerrito, Maipú, Bernardo de Irigoyen y Carlos Pellegrini, las más transitadas y donde más basura se genera. Santilli prometió entonces que en junio se pondrían allí también los contenedores verdes, lo que permitirá separar la basura. Y subrayó que el ¨plan de contenerización¨ anterior, que abarcó la zona de Congreso -en el circuito que delimitan las avenidas de Mayo, Callao, 9 de Julio y Belgrano- ¨se logró una reducción de 126 mil kilos que fueron a recidado en vez de ir a enterramiento¨.
El problema es que para reducir la cantidad de basura no alcan- za con que haya más contenedores.
Es preciso que haya dos tipos diferenciados, que permiten separar los residuos y, después, hacen falta las plantas de recidado. La meta es dejar de envenenar la tierra y a las personas que viven en las zonas de rellenos sanitarios: lograr una reducción progresiva de la disposición final a través del recidado, la recuperación, la generación del mínimo de basura y la prohibición de la combustión de residuos.
Pero al día de la fecha la ciudad tiene sólo 106 contenedores preparados para separar basura, que son los ubicados en el Microcentro.
Esto significa, según la organización ecologista Greenpeace, que el gobierno macrista, después de seis años de gestión, ¨contenerizó¨ (sic) sólo al 25% de la ciudad.
Con esa cantidad de contenedores, la separación de la basura y su recidado son una mera promesa.
Tampoco, como señala la legisladora María Elena Naddeo, existen campañas sistemáticas para educar en la población en la separación de los residuos: ¨Si no se separa la basura antes, lo recuperable de lo irrecuperable, hay un desborde. Las calles quedan sucias. Después pasan de a dos a tres veces los dispositivos de aseo para barrer y esto encarece aun más el proceso¨.
URGENCIAS TARDÍAS
O es casualidad que de repente florezcan los contenedores y las declaraciones. El macrismo prendió todas las luces de alarma el 1 de marzo, cuando el gobernador Daniel Scioli, en la apertura de las sesiones en la Legislatura bonaerense, le reclamó que cumpliera con la Ley de Basura Cero. Después de Scioli, varios intendentes se sumaron al redamo. Y el titular del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible de la Provincia de Buenos Aires (OPDS), José Molina, recordó que ¨desde que Macri asumió nunca cumplió con la legislación, y la entrada de residuos a nuestra provincia aumentó más de un 30%, cuando debería haber disminuido¨.
La tensión alcanzó su punto máximo el 3 de mayo, cuando la Presidenta de la Nación reclamó que ¨el gobernador de la Ciudad de Buenos Aires¨ atienda los reclamos de los intendentes del Gran Buenos Aires y ¨pague lo que tiene que pagar cuando entra a la Provincia o que invierta lo que tiene que invertir y la procese (...) No es justo que se tire y se contamine y ni siquiera se retribuya el esfuerzo que esto representa¨.
Un par de días después, la Ceamse anunció que a partir del 1 de junio habría un aumento del 35% para las tarifas que abona la Ciudad por la disposición final de los residuos y exigió que las autoridades porteñas, en un plazo de 30 meses, redujeran a la mitad los residuos que se envían al conurbano.
En 60 meses, advirtieron ¨sólo se podrán remitir residuos previamente tratados¨.
El gobierno local retrucó que en tres meses la ciudad iba a estar totalmente contenerizada, con dos recipientes por cuadra, que es lo que establece la Ley de Basura Cero. Y el ministro Santilli explicó a Diario Z que ¨con las licitaciones y obras que el Gobierno está poniendo en marcha con una inversión de 600 millones de dólares, se reducirá en un 30 por ciento la cantidad de basura¨.
Santilli recordó que en la gestión macrista ¨se hizo la planta de transferencia de restos de obra en Zavaleta, que es la cuarta de la ciudad y la primera que se edificó desde el retorno de la democracia¨.
En la planta de clasificación y procesamiento de áridos, escombros y desechos de residuos de la construcción en el barrio Zavaleta, se procesan 750 toneladas diarias de residuos, más la mitad pertenecientes a la provincia de Buenos Aires. Las inversiones que se están haciendo son elevadas y muy superiores a las que estaría haciendo la provincia para este mismo tema¨, chicaneó el ministro.
También, enumeró el ministro ante cada micrófono que se puso enfrente, ¨se está realizando con fondos de la Ciudad la nueva planta de MBT en el Relleno Sanitario de Norte III, donde se recibirán mil toneladas por día de residuos.
Allí irá todo lo que hoy se recibe en la Planta de Transferencia de Colegiales, que son residuos en un ciento por ciento porteños.
A su vez, se está por inaugurar un Centro Verde en Barracas, se está construyendo otro y se compraron 30 camiones para recidar¨.
El aluvión de compras y proyectos enunciados despierta cierto escepticismo con los antecedes de cinco años de gestión, que Greenpeace no vacila en calificar como ¨reprobado¨. Sobre la planta de tratamiento de MBT (tratamiento mecánico biológico), la ambientalista cree que ¨hay que prever que por más que se inerticen los residuos, al estar mezclados, quedará una tierra contaminada; entonces, se colocará una capa de tierra contaminada sobre los rellenos de la Ceamse que ya están contaminados¨, detalló la vocera de Greenpeace.
Pujó dice que ¨el incumplimiento está latente ya que la Ciudad aumentó la cantidad de residuos en un 30 por ciento; no cumplió con los plazos de la doble contenerización por cuadra (un contenedor para residuos comunes y otro para separados) y tengamos en cuenta que ni siquiera han logrado superar en dos gestiones el 25 por ciento de la instalación de contenedores comunes en toda la Capital¨.
La Reina del Plata produce cada vez más basura y envía al conurbano un 50 por ciento más de lo que debería. Los contratos de las empresas recolectoras de residuos -Cliba, AESA, Urbasur y Nittidadatan de 2005 y están varias veces vencidos y varias veces prorrogados. Si se cumpliera la ley, en 2020 ya no se podría enterrar basura que no sea orgánica y biodegradable.
Qué hacer con los residuos sólidos urbanos En septiembre de 2004, varios legisladores, con apoyo de Greenpeace, la cooperativa El Ceibo y otras ONG presentaron un proyecto de ley de Basura Cero, titulado ¨Ley de gestión integral de residuos sólidos urbanos¨. El proyecto fue aprobado por unanimidad como Ley 1.854 en noviembre de 2005 y reglamentada en 2007.
La Ley de Basura Cero establece un cronograma de reducción progresiva de la disposición final de residuos sólidos urbanos: 30% para el 2010, 50% para el 2012 y 75% para el 2017, tomando como base los niveles enviados a la Ceamse durante 2004.
Aníbal Ibarra estimó que podría instrumentar la separación de la basura en 2004, pero no lo logró. En 2007, Jorge Telerman colocó los primeros contenedores. Ambos realizaron algunas campañas para concientizar a la población sobre la necesidad de separar los residuos.
En 2008, a partir de que Mauricio Macri fuera elegido jefe de Gobierno, la ley de Basura Cero se detuvo. El entonces ministro de Ambiente y Espacio Público, Juan Pablo Piccardo, consideraba que los contenedores eran ¨un gasto innecesario¨ porque la gente no tenía el hábito de separar la basura.
Tampoco se hizo algo para que ese hábito fuera adquirido.
Ninguno de los artículos de la ley prevé sanciones por su incumplimiento. Así, la Capital Federal se lleva el récord de producción y enterramiento de residuos en los rellenos de González Catán, José León Suárez y el camino del Buen Ayre. ¨Los rellenos tienen para dos años más¨, afirmó un vocero delCEAMSE.
La licitación que no fue
Al conflicto con el gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires por el incumplimiento de la Ley de Basura Cero se le agrega otro problema, esta vez de carácter local. Los contratos de las empresas recolectoras de residuos -Cliba, AESA, Urbasur y Nittida- datan de 2005 y están varias veces vencidos y varios veces prorrogados.
En 2005, la Ciudad pagaba por el servicio alrededor de 400 millones. Hoy paga 1.600 a los que hay que sumar 100 millones más por el mantenimiento del Ente de Higiene Urbana, la empresa estatal que se ocupa de la recolección en la zona sur de la ciudad, la única de las seis que no está licitada. ¨Un total de 580 millones por encima de lo que establecen los contratos, que además están vencidos desde hace dos años¨, según el legislador Eduardo Epszteyn.
El gobierno porteño llamó durante 2010 a un proceso de consulta pública, para el diseño de los nuevos pliegos para la contratación del Servicio Público de Higiene Urbana (SPHU). El proceso de consulta y audiencia pública se había desarrollado, con la participación de organizaciones, cooperativas de recuperadores urbanos y empresas, más o menos normalmente. Pero fracasó, y el entonces ministro, Juan Pablo Piccardo, lo prorrogó mientras el costo subía a mil millones de pesos. El año pasado la licitación quedó desierta, aunque el PRO propuso un contrato cuatrimestral, que le ahorraba el debate en la Legislatura. ¨Durante el proceso de licitación el Gobierno de la Ciudad abrió el sobre 1 y luego no quiso abrir el sobre 2 de precios porque esperaba un aumento más que significativo del servicio. Por otro lado, se trataba de las mismas empresas de siempre organizadas de otra manera. En ese escenario y después del escándalo que tuvieron con Covelia, el gobiernoporteño pidió a la Legislatura que votara una prórroga y autorización para licitar por 10 años, esto porque en 10 años hay más tiempo para amortizar los equipos y pagar menos. Lo voté porque se incluyeron dentro de la ley una serie de cuestiones importantes que propusimos¨. En la última sesión legislativa del año se aprobó la ley 4.120, que establece el marco normativo para la contratación del SPHU y prorroga los contratos para el servicio de residuos húmedos vigentes, ignorando el pliego de los residuos secos.

Por
eduardoepszteyn