Controvertidas luces en el centro porteño

Por
eduardoepszteyn
Jueves, 13/12/2012
Diario Z - 10/06/2010
9 de Julio y Corrientes
Buenos Aires ya cuenta con la pantalla de LED más grande de América: 567 metros cuadrados generando imágenes las 24 horas. La decisión del gobierno porteño ya suscitó polémicas y pedidos de informes en la Legislatura local
Por Patricia Carini Jefa de redacción
Las impactantes y gigantescas marquesinas de LEd recientemente instaladas en la avenida 9 de Julio, frente al Obelisco, proyectan tanta luz como sombras sobre la legalidad del procedimiento mediante el cual el Gobierno de la Ciudad las autorizó.
Pasadas las primeras horas de sorpresa, gusto o disgusto, depende quien opine, ante el televisor de 567 metros cuadrados montado por la marca Coca-Cola, florecieron preguntas sobre la aplicación de la Ley de Publicidad Exterior, Nº 2.936. En la Legislatura porteña tienen preparados, hasta ahora, dos proyectos de resolución solicitando la suspensión de los permisos porque consideran que violan el artículo 13, inciso b, que protege la calidad ambiental.
Según sostienen los legisladores Juan Cabandié, del Encuentro Popular para la Victoria, y Eduardo Epszteyn, de Diálogo por Buenos Aires, en dos diferentes propuestas, las nuevas pantallas, que forman parte de un proyecto más amplio, el de transformar la avenida en una Times Square, al estilo Nueva York, violan la normativa existente en varios puntos. El brillo de las luces o frecuencia de su encendido, producir ruidos molestos, emitir radiaciones nocivas, y contravenir disposiciones contenidas en las normas de tránsito que perjudican la visibilidad de la nomenclatura de las calles y señales de tránsito son algunos de los ítems conflictivos.
La decisión de permitir un cambio drástico en el paisaje del Centro fue del ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli. Pero, indican voceros del gobierno local, los ejecutores de poner en marcha las marquesinas son el ingeniero Jorge Zalabeite, subsecretario de Espacio Público, y Juan Ccarlos Poli, director general de Público. Zalabeite cuenta con una discutida gestión en Pilar como secretario de Obras Públicas, cargo al que renunció en 2006. El arquitecto Juan Carlos Poli, de reconocida trayectoria, fue funcionario del ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra en 2000.
El diseño arquitectónico, lumínico y circulatorio de las grandes ciudades siempre está cambiando, y Buenos Aires no es la excepción. El entramado de opiniones, fundamentos e ideas provoca debate entre urbanistas, funcionarios, ciudadanos y empresas. Cada uno tiene algo que aportar.
e n este caso una pregunta central es ¿se cumple la ley? texto de la Ley 2.936 establece la intervención de la Comisión de Paisaje Urbano. ¿Intervino y dictaminó esta comisión? Está en duda.
Gran duda porque forman parte de ella, en teoría, varias dependencias del gobierno porteño: la Dirección de Ordenamiento de Espacio Público, la de Fiscalización de Obras y Catastro, el Consejo de Plan Urbano Ambiental, la Dirección Legal y Técnica, y bién con voz, sin voto, la Cámara Argentina de Anunciantes, la Cámara Argentina de la Industria del Letrero y Afines, la Asociación Argentina de Empresas de Publicidad Exterior, la de Vía Pública y la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires.
El arquitecto Rodolfo Livingston, reconocido por sus viviendas “más humanas” y también por su carácter polémico, aseguró que las pantallas gigantes en la 9 de Julio “agravan la contaminación visual de nuestras calles”. “Son carteles más grandes que los edificios, generalmente de mujeres en ropa interior. Eso tiene otro riesgo y es que a fuerza de verlas así ya no nos atraigan las mujeres desnudas y nos exciten las mujeres vestidas”, ironizó Livingston en declaraciones a Diario Z.
Un poco más serio, dijo: “Va a pasar lo mismo que con los televisores en los bares. Los pusieron para un Mundial y después quedaron para siempre”.
“Todo en la Ciudad son advertencias y avisos, hasta los colectivos están repletos de publicidad. Una vez me preguntaron qué opinaba de la arquitectura de Buenos Aires, y la verdad es que no puedo opinar mucho porque está tapada por los carteles”, agregó.
Al explicársele que la iniciativa del gobierno porteño es que ocho cuadras de la 9 de Julio puedan tener este tipo de pantallas, su respuesta fue: “Todo puede ser empeorado. Es la ley del empeoramiento”.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura porteña, diputado Claudio Palmeyro (PJ), expresó su temor de que los dispositivos publicitarios causen choques y otros accidentes: “Hay dos cuestiones bien claras. La primera es medir el impacto visual, ya que las pantallas podrían afectar la seguridad vial debido al encandilamiento. Y la otra es la distracción que podrían ocasionar en los conductores que circulan tanto por la avenida Corrientes como por la 9 de Julio”.
Tanto espíritu patriótico en el marco del Bicentenario apuró a algunos a mostrar los mejores escenarios en territorio porteño, pocos escaparon a la tentación de luminarias reflejadas en el Obelisco.
Luego, cuando se abrieron paso la reflexión y el análisis, aparecieron los bordes difusos de las leyes vigentes. Y si los gobernantes las cumplen. Quizá podemos soñar con Times Square o Picadilly Circus; es prometedor siempre y cuando observemos cómo y quiénes somos a la hora de conducir, elegir y ser responsables en nuestras calles y nuestro cielo.
El Mundial y la política
La comuna pondrá pantallas gigantes en Parque Centenario y en Plaza San Martín para ver los 64 partidos.
Éste ya es el año de las grandes proyecciones en espacios públicos. A los carteles publicitarios de la 9 de Julio hay que agregar los shows de imagen y sonido que usaron como pantalla los frentes del Teatro Colón y del Cabildo durante los festejos del Bicentenario. Ahora, además, los 64 partidos del Mundial de Fútbol de Sudáfrica podrán verse en dos televisores gigantes montados al aire libre por el Gobierno de la Ciudad, uno en el anfiteatro del Parque Centenario y el otro en Plaza San Martín.
Algunas versiones indican que el gobierno nacional podría poner sus propias pantallas de LED en otros sitios de la ciudad, como una forma de competir por el favor de los hinchas, que también son votantes. Al margen de estas especulaciones, la gestión de Cristina Kirchner apunta a la llegada directa a los hogares con el reparto de más de un millón de decodificadores para que los sectores de menores recursos puedan ver el Mundial con buena señal, sin necesidad de cable o TV satelital, a través del sistema de televisión digital impulsado por el propio Ejecutivo.
También en el shopping
Las pantallas gigantes no cambiarán sólo el entorno del Obelisco. También alterarán el paisaje de los centros comerciales. En el Alto Palermo acaba de inaugurarse un televisor de LED de ocho metros por cinco en el ingreso principal sobre la avenida Santa Fe. En este caso la pantalla no está sobre la fachada, sino dentro de la línea de edificación, en la explanada de acceso. Pero puede verse desde la calle y tiene un efecto hipnótico. Brinda contenidos de información y entretenimiento, con publicidad comercializada a través de la empresa de vía pública Numeral Uno.
¿Cuánto tardará en llegar esta tendencia a los demás shoppings? Seguramente muy poco.

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eduardoepszteyn