Macri siente la sombra del juicio político

Por
eduardoepszteyn
Jueves, 13/12/2012
Diario Z - 08/04/2010
Escándalo, espionaje y riesgo institucional
En la legislatura esperan los pasos de la Justicia para impulsar una comisión investigadora. la trama familiar de una película que pone en peligro al jefe de Gobierno.
Por Paula Mendoza redacción z
Según coinciden voceros de los bloques opositores, la clave pasará por la causa que ya tiene confirmados los procesamientos por asociación ilícita de Jorge “El Fino” Palacios y de ciro James. La estrategia apuntará a conformar una comisión investigadora que realice un informe que sea la base para un futuro juicio político. Pero, a pesar de la intención de varios legisladores, esto ocurrirá después del 28 de abril, fecha en la que Macri se verá cara a cara con Oyarbide.
“El ritmo lo va a marcar la Justicia, no la política como quieren algunos, es la mejor forma que tenemos de legitimar cualquier cosa que hagamos”, explica a este diario uno de los legisladores opositores con peso propio en la Legislatura porteña.
En este marco ya hay diálogo fluido en la oposición. es que en la mayoría de los sectores creen que la Justicia procesará a Macri y que deben dar una respuesta política. Por ello ronda por los pasillos parlamentarios de Perú 160 un proyecto de comisión investigadora que fogoneó el diputadoGonzalo ruanova (nuevo encuentro, el partido de Martín Sabbatella) que, al menos por ahora, será la espada con la que cuenta la oposición tras el desfile de funcionarios del PrO por la Justicia. Mientras tanto, en la jefatura porteña pusieron en marcha un grupo legal encabezado por alejandro carrió para que encabece la defensa de Macri de cara al 28 de abril. están serios y preocupados más allá de su estrategia de responsabilizar al gobierno nacional por el traspié. También desde el bloque kirchnerista puro (encuentro Popular para la Victoria) que conduce Juan Cabandié comenzaron a analizar con abogados especialistas qué pasos seguir y cuáles podrían ser los fundamentos para iniciar un juicio político. en diálogo con Diario Z, Cabandié dijo que tomarán el tema “con mesura” y que no se adelantarán a la Justicia. “Vamos a esperar al 28 de abril y decidiremos, en principio, crear una comisión investigadora que vaya a fondo”, contó. La constitución porteña establece que el mecanismo de juicio político se activa automáticamente en el caso de que exista un procesamiento firme, es decir de la cámara Federal, contra el jefe de Gobierno. Si no, al igual que en el caso de cromañón, una comisión que realice un informe detallado por el tema de las escuchas, sería la base para pedir un juicio político, en el que se conforma una Sala Acusadora de 45 legisladores y una Juzgadora de 15. Lo que por estas horas corre es un pedido de interpelación de la oposición al ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, quien también está citado por Oyarbide para dar explicaciones, que intentarán tratar el jueves sobre tablas, es decir sin despacho de comisión, en el recinto.En este sentido, el PRO, que cuenta con 26 de las 60 bancas de la Legislatura, buscará rechazarlo y que el expediente vaya a tratarse en comisión para que se archive. Para aprobar una interpelación se necesitan los dos tercios de los presentes en el recinto. Un año atrás, en otro contexto, el rechazo del macrismo sería sencillo. Pero la coyuntura puso en alerta al bloque del PRO que conduce el peronista Cristian Ritondo. De hecho hace dos semanas un proyecto similar estuvo a punto de ser aprobado hasta que, luego de una serie de maniobras dilatorias, el macrismo logró sentar a varios legisladores más para que los opositores no alcancen los dos tercios requeridos.En este contexto desde el bloque Diálogo por Buenos Aires, su titular Eduardo Epszteyn, pidió que Montenegro deje su cargo “inmediatamente” ya que, según planteó, “el responsable político es él”. “Mauricio Macri debe decidir la renuncia de su ministro de Seguridad en forma inmediata porque de no hacerlo está avalando la ilegalidad en la que se movió la Policía Metropolitana con las escuchas ilegales y esa actitud estaría provocando que se afecte directamente la propia investidura del jefe de Gobierno”, dijeron más tarde Aníbal Ibarra y el propio Epszteyn en un comunicado conjunto.
“No aceptamos que las cosas sigan como si nada hubiera pasado”, expresaron y agregaron que “Montenegro no ocupa un cargo decidido por el voto popular y su renuncia es lo menos que puede pedirse para que este escándalo no roce la institucionalidad ni la investidura del jefe de Gobierno”. Los ibarristas confiesan que no quieren quedar pegados a una suerte de venganza del ex jefe comunal por su destitución. Pero, dicen, eso no implicará quedarse de brazos cruzados.Internas en la oposición.
A pesar de estas estrategias ofensivas, al interior de la oposición las posiciones no son las mismas y hubo ruido en estos días en los bloques. En la Coalición Cívica no hay un pensamiento común. Por un lado un sector apoya la idea de una comisión investigadora mientras que otro se inclina por mantener el tema sin hacer aspavientos.
En este último tren se encuentra Juan Pablo Arenaza, el hombre de la diputada nacional Patricia Bullrich, quien consideró: “No vamos a prestarnos a intentos desestabilizadores contra el gobierno de Macri, por lo que no apoyaremos los posibles pedidos de juicio político contra el jefe de Gobierno”. Sus palabras cayeron mal en el bloque y hubo cruces horas más tarde en una reunión celebrada el martes en la Legislatura con toda la CC. Es que otros integrantes de la bancada, comoDiana Maffía o Rocío Sánchez Andía, no quieren adelantarse a rechazar el juicio político y se muestran de acuerdo con la comisión investigadora. También Sergio Abrevaya se vio dispuesto a acompañar la iniciativa como único camino político de la oposición.
Para bajarle el tono a la disputa interna, el titular de la CC ARI porteño, Adrián Pérez, salió a hablar y dijo que “la situación de Macri y de las instituciones porteñas es muy delicada y deben tratarse con suma responsabilidad desde todas las fuerzas políticas, incluido el oficialismo local y el gobierno nacional, sin intentar obtener de ello réditos electorales”.
Ahora bien, todavía no está claro qué piensa Elisa Carrió al respecto. Por una parte, Oyarbide fue siempre uno de sus blancos de críticas y hasta llegó a decir que había que pedirle un jury de enjuiciamiento. En especial luego del sobreseimiento a los Kirchner en el caso de enriquecimiento ilícito. Sin embargo, entre los suyos no reniega de la responsabilidad del jefe de Gobierno en el escándalo de las escuchas, como mínimo en términos políticos. Fuentes de la CC coinciden en apuntar que deben “tener un único discurso” dada la gravedad del tema.Desde Proyecto Sur tampoco hay una decisión unánime tomada. Un grupo, encabezado por Rafael Gentili (hombre de la CTA del sector del diputado Claudio Lozano), quiere avanzar en una comisión investigadora en breve. Por su parte, otro sector encabezado por Delia Bisutti, más cauteloso, prefiere esperar. Mientras tanto el bloque del PJ de Diego Kravetz quieren darle tiempo a la Justicia y piensan que hay que evitar el “canibalismo político”. Lo cierto es que un procesamiento del jefe de Gobierno desembocaría directamente en un vendaval político, independientemente de la cuestión meramente jurídica. Y, al menos hasta ahora, la oposición no logra unificar una postura conjunta al respecto. La Ciudad, otra vez, con vientos institucionales cruzados.
Responsabilidad penal vs. responsabilidad política
Juan Cabandié Diputado Frente para la Victoria La citación del jefe de Gobierno a prestar declaración indagatoria por las escuchas ilegales, como mínimo, enrarece la situación institucional de la Ciudad. Más allá de lo apresurado que sería hablar de un eventual renunciamiento o posible juicio político, el hecho de que Macri deba declarar ante la justicia penal merece algunas reflexiones.
Cómo legisladores no sólo debemos enfocarnos en la posible responsabilidad penal del ahora imputado jefe de Gobierno en las escuchas ilegales que realizaron el otrora jefe de la Policía Metropolitana, Jorge “el Fino” Palacios y el espía Ciro James, sino que además debemos analizar la responsabilidad policíal, cuestión que se examina desde una óptica diferente.
Vale recordar que, y esto sin ánimo de conmensurar la vida de cientos de jóvenes con la actual situación, Aníbal Ibarra fue destituido por la Legislatura sin siquiera haber sido citado a prestar declaración indagatoria. Esto demuestra que, más allá de la opinión que nos mereció la destitución de Ibarra, la responsabilidad penal y responsabilidad política corren por carriles diferentes que en ciertas circunstancias pueden confluir.
Aunque le demos la derecha al jefe de Gobierno en su versión de que no tiene la más mínima idea de qué se trata todo esto, la existencia de una estructura de espionaje clandestino en el seno de la nueva Policía Metropolitana habla de torpeza que debería hacer pensar a la comunidad si el “supereficiente” Jefe de Gobierno realmente se encuentra en condiciones de conducir los destinos de nuestra Ciudad. La Justicia deberá analizar si existen elementos suficientes para atribuirle a Macri los hechos que son objeto de la investigación, pero la evaluación de la responsabilidad política recae sobre los vecinos de la Ciudad y en segunda instancia y en caso de comprobarse un delito o el incumplimiento de sus deberes de funcionario público, a los Legisladores de la Ciudad.
La causa, paso a paso.
2008: 2 de mayo: aparece el número del cuñado de Macri, Néstor Daniel Leonardo, en una causa misionera para pinchar su teléfono con cobertura legal. En la misma causa se determinó que el familiar de la AMIA, Sergio Burstein, también era investigado por homicidio. En la causa de la mutual judía ya estaba involucrado Jorge “El Fino” Palacios. 8 de mayo: el juzgado misionero ordena la intervención del celular del cuñado de Macri.30 de mayo: es decir 28 días después de introducido el número de Leonardo para que fuera escuchado, James es contratado por el Ministerio de Educación porteño por $6.500 mensuales.
2009: 25 de agosto: renuncia “El Fino” Palacios, imputado en la causa AMIA.
7 de octubre: la Justicia determina que Ciro James está involucrado en una causa por espiar a Sergio Burstein, un familiar de las víctimas de la AMIA, y al empresario Carlos Ávila. Admitió ante la Justicia que trabajaba en la Policía Metropolitana aunque Montenegro negó que trabaje para la fuerza. 19 de octubre: allanamiento a la Metropolitana y al Ministerio de Educación. Se chequeó la oficina del jefe de la Policía Metropolitana, Osvaldo Chamorro, quien había reemplazado al “Fino”. También se allanó la consultora del renunciado de Palacios.
6 de noviembre: Oyarbide confirma que el cuñado de Macri tenía el teléfono pinchado. 17 de noviembre: La Justicia detiene a Palacios. Un día después declaró en la causa. Fue acusado de montar una red ilegal que espiaba a familiares de víctimas de la AMIA, políticos y empresarios.
23 de noviembre: confirman que la AMIA tenía los teléfonos pinchados. El mismo día el ex dirigente de Boca, Roberto Digón, presentó una imagen tomada en 2006 en el juzgado de Oyarbide en la cual se mostraría al espía como parte de la seguridad del club que conducía Palacios. Macri había negado rotundamente que el espía hubiera trabajado en la institución.
25 de noviembre: la Justicia llama a la secretaria de Macri que declara que envió un correo electrónico al cuñado Leonardo, por orden del jefe de Gobierno. 2 de diciembre: procesamiento de Palacios y llamado a indagatoria de Nadorowski.
18 de diciembre: Oyarbide amplía el procesamiento de Palacios y James y les endilga “asociación ilícita”.
2010: 30 de marzo: la Cámara Federal confirma el procesamiento del ex comisario y del espía.
5 de abril: el juez llama a indagatoria a Macri, a Montenegro y a Nadorowski.
En el nombre del padre
Lo que llama la atención, acá había un ex cuñado tuyo que estaba siendo pinchado por Ciro James. ¿Lo podés explicar? Macri: –No tengo por qué explicarlo porque no tengo nada que ver. Ha habido una carta de mi padre diciendo que él tiene derecho a proteger a su hija. Así como él vota a los que están en contra mío en la política yo no tengo que hacerme cargo de las cuestiones que él tiene con su yerno. Este diálogo (entre Mauricio Macri y Marcelo Longobardi) marca a las claras que la cuestión principal sigue siendo un conflicto psicológico profundo: la historia de amorodio entre un padre y su hijo. Un padre millonario que formó a su Delfín desde la certeza absoluta que nunca lo iba a nombrar su heredero. Y un hijo que siente que es boicoteado por el mismo que le enseñó cómo crecer con disimulo y hasta el infinito haciendo negocios con el Estado. Y ésta es la cuna de la contradicción: querer ser gerente de un país en el que tu propio padre es el mayor accionista.
Y si a esta trama se agrega que un cuñado parapsicólogo, Néstor Leonardo, denuncia que ha sido escuchado ilegalmente y todo termina a los tiros en un simulacro de robo, lo peor de la vida privada y pública no se puede esconder. Franco Macri volvió de su autoexilio en China: quiere seguir todo de cerca. Con el poder que le da ser uno de los 10 hombres más ricos del país (su fortuna es de 470 millones de dólares), opina, mira y jamás elogia al jefe de Gobierno de la Ciudad. Mauricio, que aprendió a los golpes que nunca será un empresario exitoso, estaría tejiendo sin miramientos las redes de otro oscuro golpe contra el jefe de la familia buscando sumar firmas en el núcleo consanguíneo y ver la posibilidad de decretarlo insano de una vez y para siempre. En su libro El Pibe, Gabriela Cerruti, explica con una sola anécdota esta relación entrevistando a Franco: –Mauricio dice que después de una pelea ustedes nunca más pudieron trabajar juntos, ¿usted hubiese querido que fuera el continuador de su empresa? –Mauricio dice tantas cosas? Se queja de todo, pero aprovecha lo que le conviene. Pero finalmente yo estoy muy conforme con lo que está sucediendo. Que Mauricio tenga éxito. Que los empresarios tengan éxito. Y que yo viva unos cuantos años más.
El sucesor
En caso de que se efectúe el posible juicio político a Mauricio Macri y el resultado no sea favorable para el jefe de Gobierno de la Ciudad, el vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Oscar Moscariello, será quien deba reemplazarlo –al haber renunciado Gabriela Michetti al cargo de vicejefe de Gobierno– hasta que se realicen las próximas elecciones en 2011. Moscariello pertenece al Partido Demócrata Progresista. Nació en Arroyo Seco, en la provincia de Santa Fe, está casado y tiene dos hijas. Es licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad del Salvador y legislador de laCiudad desde 2003, en donde ocupó el cargo de secretario administrativo hasta 2007. Integra la fuerza política que conduce Macri y fue presidente del bloque PRO en la Legislatura en 2008 y 2009. Moscariello tiene un perfil bajo y una larga trayectoria política que contrastan con el perfil empresarial de Mauricio.
Una ciudad joven y conflictiva
Por Patricia Carini JEFA DE REDACCIóN
El joven marco institucional de la Capital Federal podría volver a verse afectado este año si prospera, en la Justicia, el procesamiento del jefe de Gobierno y la Legislatura abre las puertas a un juicio político. En 14 años, los porteños eligieron a tres gobernantes; Fernando de la Rúa, Aníbal Ibarra y Mauricio Macri. Los dos primeros no terminaron su mandato. Fernando de la Rúa fue elegido como primer gobernante autónomo, un 30 de junio de 1996. De la Ciudad pegó el salto a la candidatura presidencial y ya sabemos qué pasó. Ganó la Alianza, todo era esperanza, vino la crisis y un helicóptero se lo llevó. Luego fue votado Aníbal Ibarra, un 7 de mayo de 2000, reelegido cuatro años después. En 2004 sucedió la enorme tragedia de Cromañón que arrasó no solamente con la vida de 200 jóvenes, sino que llevó a la destitución de Ibarra en 2006. El 24 de junio de 2007, en segunda vuelta, Mauricio Macri fue consagrado nuevo jefe de Gobierno de la Ciudad. Derrotó al peronista Daniel Filmus y comenzó una gestión de centroderecha, nueva para lo que había sido el sello porteño, elegir al progresismo para que llevara los destinos del principal y más rico distrito nacional. A poco más de dos años de gobierno, Macri está a las puertas de ser procesado como miembro de una asociación ilícita integrada por funcionarios judiciales, policías misioneros y funcionarios del gobierno porteño. Una trama escandalosa de escuchas ilegales, espionaje privado y público, impericia política e interna familiar que podría llevarse puesto, como un tren a alta velocidad a Mauricio Macri y su aspiración de ser candidato presidencial.
Son muchos los interrogantes en esta hora, cada uno de los sectores vela armas a la espera de dar el golpe mejor, por el momento la palabra la tiene la Justicia, pero en la Legislatura se preparan para poner en aprietos a un dirigente que ha hecho de su falta de cintura un estilo. Y la Ciudad se encamina hacia otro vendaval institucional.
Quién gana y quién pierde
El tropezón de Mauricio, que puede terminar en caída, tiene beneficiarios entre sus adversarios y competidores. Y perjudicados entre las huestes PRO. Primero en la lista de los suertudos se anota Eduardo Duhalde, el renacido candidato peronista que tiene un postulante menos en la misma franja de electores; segundo se encolumna Francisco de Naráez, que mira cómo se diluye la candidatura presidencial del ingeniero, si bien él todavía no sabe si puede porque la Constitución se lo impide, y tercero, a la espera, el ex presidente Néstor Kirchner, tributario en mucho menor medida de los posibles votantes del ingeniero.
La lista de los castigados por la suerte de Macri incluye directamente a Gabriela Michetti, una de las candidatas a sucederlo en la Jefatura de Gobierno, a la que se suman los ministros Diego Santilli y Augusto Rodríguez, dos que sueñan con ocupar el sillón del jefe. Mayo será un mes muy movido en la política porteña. Cada uno mira adónde está el cinturón de seguridad. La nave está por partir.
El llamado a indagatoria por parte del juez norberto Oyarbide puso a Mauricio Macri por el caso de espionaje no sólo ante una complicada situación judicial sino ante la posibilidad fehaciente de terminar siendo sometido a un juicio político.

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eduardoepszteyn