Vecinos y verde vs. negocios inmobiliarios

Por
eduardoepszteyn
Jueves, 13/12/2012
Diario Z - 25/03/2010
CABALLITO
Los vecinos del barrio con menos espacios verdes de la Ciudad se oponen a que un megashopping de Irsa ocupe un predio en el que reclaman que se construya un parque
Por Clarisa Ercolano Redacción Z
En Caballito no querían festejar los 200 años de la Revolución de Mayo con platos típicos y bailes folklóricos. Esperaban la inauguración del Parque del Bicentenario, un proyecto que plantea construir un espacio verde, con un complejo educativo y productivo, en las 17 hectáreas de la ex central de cargas del Ferrocarril Sarmiento, desde Neuquén y Honorio Pueyrredón hasta Donato Álvarez y las vías del tren. La iniciativa fue presentada oficialmente ante la Legislatura porteña por la Proto Comuna de Caballito, organización vecinal que trabaja en el barrio más densamente poblado de Capital y que tiene el menor porcentaje de espacio verde por habitante. Por eso, los vecinos vieron con preocupación que, en pleno festejo navideño, la constructora Irsa montara en ese predio un show de fuegos artificiales similar al que realizó en sus otros locales comerciales.
Los preocupa que esas tierras, que alcanzarían para levantar un centro comercial de 37 mil metros cuadrados o para albergar a 15 mil personas en departamentos, sean captadas por la “voracidad inmobiliaria”. “Contraponemos un proyecto que beneficia a toda la Ciudad contra otro que dejaría en manos de pocos ganancias iniciales de 500 millones de dólares”, aseguró Gustavo Desplats, coordinador del presupuesto participativo barrial y de la ONG vecinal.
“No nos extrañaría que el mismo Mauricio Macri reactive la propuesta de rezonificar el predio y permitir que finalmente Irsa pueda llevar adelante su proyecto y el parque, bien gracias”, se sinceró Desplats. Sin embargo, el diputado del PRO Martín Ocampo asegura que no se piensa en los planes comerciales de Irsa sino en lo que es mejor para la Ciudad: “El impacto es altamente positivo, va a hacer crecer al barrio. En Palermo, con la construcción del shopping, la zona se revalorizó en los últimos 20 años”.
“Queremos, además del parque, instalar allí un centro de estudios o investigaciones y, además, destinar un sector para que los emprendedores expongan y trabajen”, dice Desplats. De esta forma, justifica la necesidad de que ese último “pulmón” con forma de semicírculo no se convierta en un aglomerado de vidrieras.
Caballito tiene un promedio de 1,24 metros cuadrados de espacio verde por habitante y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 10. Más metros de cemento significarían colapso sanitario, de servicios públicos y de tránsito: “Ya ahora tenemos problemas con las cloacas, la luz que se corta y los embotellamientos, ¿qué pasaría con más gente? Las cloacas colapsadas redundan en la contaminación del agua que todos tomamos”, señala con preocupación Ana Paulino, otra de las integrantes de la Proto Comuna. La respalda el legislador Eduardo Epszteyn (Diálogo por Buenos Aires) quien afirma que “seguramente el barrio sufriría una transformación semejante a la que padecen los vecinos de Saavedra, con polución, contaminación sonora y congestionamiento del tránsito, ya que faltan lugares de estacionamiento”. Sin embargo, aceptarán un estudio de impacto ambiental, realizado por especialistas confiables, por ejemplo, de la UBA.
Cuando Aníbal Ibarra era jefe de Gobierno, un cartel anunciaba la inminente creación de un espacio público en el disputado sitio. Ganó el proyecto del arquitecto Daniel Silva Fader. Pero la debacle económica de finales de 2001 frenó todo y a Fader le dijeron que era inviable. Los vecinos recuerdan que, en 1998, “en pleno auge del menemato”, el club Ferrocarril Oeste, que tenía permiso para usar los terrenos, los vendió en una maniobra de la cual no les consta la transparencia –por ser tierras públicas– a Irsa, en dos millones de pesos/dólares. “Después de 2002, elevamos un proyecto de readjudicación, para que en vez de ser de uso privado sean declaradas de uso público”, recuerda Desplats. “Teníamos que llevar 30 mil firmas, o sea, nosotros como vecinos teníamos que juntar en firmas el equivalente a los avales de siete partidos políticos y medio; es una traba legal, una locura”.
En Caballito no querían festejar los 200 años de la Revolución de Mayo con platos típicos y bailes folklóricos. Esperaban la inauguración del Parque del Bicentenario, un proyecto que plantea construir un espacio verde, con un complejo educativo y productivo, en las 17 hectáreas de la ex central de cargas del Ferrocarril Sarmiento, desde Neuquén y Honorio Pueyrredón hasta Donato Álvarez y las vías del tren. La iniciativa fue presentada oficialmente ante la Legislatura porteña por la Proto Comuna de Caballito, organización vecinal que trabaja en el barrio más densamente poblado de Capital y que tiene el menor porcentaje de espacio verde por habitante. Por eso, los vecinos vieron con preocupación que, en pleno festejo navideño, la constructora Irsa montara en ese predio un show de fuegos artificiales similar al que realizó en sus otros locales comerciales.
Entre los políticos que respaldaron su iniciativa mencionan a Enrique Olivera y Teresa Anchorena (Ari-CC) y a Sebastián Gramajo del FPV.
Ahora, Epsztein advierte que si se aprueban las normas, “se habilitaría a Irsa a todo tipo de usos permitidos por la zonificación”.
Y prefiere que las explicaciones sobre las razones de la insistencia oficialista, las brinde el PRO. Ocampo remarca que “nuestra obligación es el tratamiento de las leyes, que en este caso administran el espacio público, no de las políticas comerciales de grupos privados”.
Mientras tanto, sólo se ve una extensión enorme de pasto desparejo, nubes polvorientas que se levantan al paso del tren y algunas viviendas precarias, tras el telón verdoso de la emblemática cancha.
“Conservamos la esperanza de que los árboles puedan ganarle al cemento, tenemos apenas un 10 por ciento del espacio verde que a nivel mundial se considera saludable”, insisten los vecinos para concluir
Bucear en agua podrida
Fueron tres tormentas inesperadas en ocho días. La combinación de agua caída en tiempo récord, desagües inoperables y estructuras sobrepasadas convirtió al barrio en una suerte de Venecia. Casi todo Caballito sufrió el ingreso de agua dentro de las viviendas y la falta de agua y luz, en algunos casos, se prolongó durante cuatro días.
“Quién me ayuda a mí ahora”, se preguntaba desorientada Margarita Blanco, vecina del barrio, mientras un familiar la ayuda a descartar un colchón, muebles y libros que arruinó al agua. “Fui al CGP pero tengo que certificar los daños con un contador y de dónde saco para pagarle, si soy jubilada”, relató a Diario Z.
“Era previsible, los sumideros están colapsados, el barrio fue superado por los nuevos departamentos porque más gente tira basura, que usa el baño, que usa un lavarropas. Era cuestión de tiempo”, explica Mario, encargado de un edificio y con humor remarca: “Si tuviésemos un shopping, que vendan equipos de buceo por lo menos”.

Por
eduardoepszteyn