¨No hay problema de tener el asentamiento de vecino¨

Por
eduardoepszteyn
Jueves, 13/12/2012
ADN Ciudad - 02/11/2011
Escrito por Alejandra Lazo
Las autoridades de la empresa IRSA concurrieron este martes a la Legislatura porteña para explicar ante los diputados de tres comisiones las dudas que generó el proyecto para construir un barrio en la ex Ciudad Deportiva de Boca. Aclararon que no piden que se erradique el asentamiento lindante. La iniciativa ya tiene despacho pero todavía es resistida por sectores de la oposición.
El dictamen está firmado pero el PRO quiere lograr más consenso en torno al convenio entre el Gobierno de la Ciudad y la empresa IRSA para la construcción del proyecto Solares de Santa María, un emprendimiento de 70 hectáreas emplazado en la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors.
Si bien IRSA compró este terreno hace más de 14 años, recién este año cobró valor para avanzar con las gestiones legislativas que le permitan tener una mayor claridad respecto al uso que se le podrá dar a los 716.180 metros más caros que tiene la ciudad de Buenos Aires.
Intentando sumar votos para cuando el convenio sea analizado en el recinto (es un procedimiento de doble lectura, con lo cual más allá de su sanción inicial debe haber audiencia pública y una nueva aprobación por parte de los diputados), se generó una nueva reunión conjunta de las comisiones de Ecología, Planeamiento Urbano y Espacio Público de la Legislatura porteña a la que asistieron las autoridades de la empresa IRSA y parte del equipo técnico que ha desarrollado el emprendimiento.
Ni bien comenzó el encuentro -presidido por la titular de la Comisión de Ecología, Marta Varela- el presidente de IRSA, Eduardo Elsztain, agradeció la posibilidad de estar en la Legislatura y aclaró: ¨Este proyecto vive hace 14 años en nuestra cabeza y es un sueño. Les agradecemos que podamos explicarlo y que lo vean por nuestros ojos. Hace 30 años que trabajamos con el deseo de preservar y cuidar la Ciudad¨.
Y añadió: ¨Si bien en un primer momento se habló de realizar un barrio cerrado quiero dejar en claro que nuestro proyecto prevé ocho accesos directos a la Ciudad y una serie de espacios verdes que serán de dominio público. Nuestro desafío es generar inversión que enriquezca a la ciudad de Buenos Aires¨.
De la reunión también participaron los diputados Bruno Screnci, Álvaro González, Cristian Ritondo (PRO); Silvina Pedreira (Bloque Peronista); Sergio Abrevaya, Rocío Sánchez Andía (Coalición Cívica); Claudio Presman (UCR); Eduardo Epszteyn (Frente Progresista y Popular); Adrián Camps (Proyecto Sur) y María José Lubertino (Encuentro Popular para la Victoria); vecinos de la asociación que protege la Reserva Ecológica y habitantes del asentamiento Rodrigo Bueno.
La exposición consistió en una explicación detallada del desarrollo previsto para el predio, durante la cual se intentó aclarar una y otra vez que una franja de más de 35 metros rodeando todo el predio será cedida al Estado porteño para que pueda ser transitada libremente por la gente, al igual que los accesos al lugar. También se explicó que no está definido aún si habrá un espacio navegable pero, de ser así, se modificó el convenio inicial para que quede claro que se llevará a cabo un canal artificial para no afectar el canal de la Reserva Ecológica ni el humedal, protegido internacionalmente.
El arquitecto encargado de realizar el proyecto también explicó: ¨Hemos adaptado las condiciones actuales topográficas para modificarlas lo menos posible y se respetarán muchas de las imperfecciones del terreno, así como la flora autóctona del lugar¨.
Si bien el primer diputado anotado en la lista de oradores era Epszteyn, la diputada Lubertino pidió una interrupción y se despachó como si interpretara el pensamiento de sus colegas, lo que generó un importante malestar entre varios de los legisladores. Sin ir más lejos, Epszteyn se levantó y se fue enojado con la situación que ya se ha vuelto costumbre por parte de Lubertino, pero luego regresó para poder llevar a cabo una pregunta que pese a haber sido formulada de distinta manera varias veces, no logró una respuesta satisfactoria.
Tanto Epszteyn como Sánchez Andía y Lubertino intentaron conocer cuál es el cambio en el valor del terreno que compró IRSA en 20 millones de dólares hace 14 años (y luego triplicó prácticamente su valor cuando se logró ampliar la zonificación del lugar y permitir la construcción de viviendas y áreas comerciales) luego de que la Legislatura ratifique el convenio firmado entre la Ciudad y el grupo empresario.
Elsztain intentó, como buen empresario, cambiar el eje del cuestionamiento respondiendo algo que también es cierto: ¨No estamos pidiendo que se amplíe el permiso constructivo del predio, es decir que luego de la sanción del convenio no estaremos pudiendo construir más. Sólo estamos planteando que el proyecto no sea hostil a la Ciudad sino todo lo contrario. Queremos que el paisaje verde público se complemente con el paisaje verde privado¨.
Frente a lo cual Abrevaya intervino correctamente: ¨Si pudieran realizar el proyecto sin venir a la Legislatura lo harían. Lo que pasa es que normativamente no está claro que lo puedan hacer y están buscando que sí lo esté, lo cual celebro¨.
Con respecto al impacto ambiental, se aclaró que el existente data de 2003 aunque afirmaron que se encargaron varios estudios más. Lamentablemente nadie mencionó un tema que no es menor teniendo en cuenta que estamos frente a un predio abandonado desde hace mucho tiempo y muy cercano a lugares donde se manipulan residuos peligrosos. Ni la empresa ni los diputados señalaron la necesidad de realizar una determinación de pasivos ambientales en el suelo, a fin de determinar si hay material tóxico enterrado o vertido en el predio, algo indispensable para no llevarse ninguna sorpresa cuando se produzca el movimiento de tierras que habrá que realizarse para comenzar a instrumentar el proyecto. Tampoco se habló del helipuerto que funciona en ese terreno y que vulnera cualquier tipo de normativa ambiental al respecto.
Pero volviendo a la reunión, donde se habló de un proyecto que según IRSA implicará una inversión de 900 millones de dólares y cuyo fin de obra es imposible de definir dado lo amplio del predio y las características del desarrollo previsto, la empresa aclaró que ¨no está previsto realizar rellenos pero sí emprolijar la costa¨.
Para finalizar el encuentro un grupo de vecinos que habita el asentamiento Rodrigo Bueno preguntó cuál era el plan que había entorno al mismo. Elsztain aprovechó para ser muy preciso al respecto: ¨No depende de nosotros lo que pase con el asentamiento. No tenemos ningún problema de tenerlo como vecino de nuestro desarrollo. Es algo que está en manos del Gobierno de la Ciudad¨.

Por
eduardoepszteyn