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Prevén multas para las empresas que no separen el material reciclable.
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Miercoles, 12/12/2012
Perfil - 11/10/2011
Cartoneros y comercios tendrán nuevas reglas para los residuos
Habrá contenedores en cada cuadra y otros horarios para la recolección.
A dos meses de que concluya formalmente la primera gestión de Mauricio Macri, el jefe de Gobierno decidió encarar –un poco tarde– un plan integral de ordenamiento de la recolección de residuos. Se trata de un ambicioso proyecto, repiten los funcionarios, que recién se cristalizará a mediados de 2013.
El próximo martes, en la habitual reunión de gabinete, se presentarán casi 80 diapositivas con un “Master Plan” que busca terminar con la contaminación de bolsas rotas y residuos en micro y macrocentro.
Desde hace cuatro meses, los expertos en higiene urbana que trabajan para Diego Santilli, ministro de Espacio Público, diagraman una reestructuración del trabajo de los cartoneros que operan en esas zonas para evitar que rompan bolsas en plena calle y ordenarlos de tal forma que tengan horarios y rutas de recolección, además de que las empresas que más desperdicios generan los ayuden a separarlos.
Por eso, se lanzará un sistema de premios y castigos, con duras multas, para lograr que las compañías que más residuos producen, los dividan entre los que se pueden reciclar y los que no antes de eliminarlos.
Así, los cartoneros sólo tendrán que pasar por la puerta de un local (hoteles y grandes comercios) a recolectar las bolsas con material seco y luego, en camiones oficiales del Gobierno, llevarlo a grandes galpones donde podrán clasificar: separar vidrio, cartón, papel y plástico, para poder empaquetarlo y venderlo, como sucede en la actualidad. Este último punto es clave: dentro de Espacio Público prometen que en los próximos meses inaugurarán dos centros verdes con un modelo “fordista” de clasificación de residuos orientado a que los cartoneros puedan dividirse las tareas y separarlos con mayor prolijidad que en el medio de la calle.
La primera etapa del Plan termina en 18 meses y busca también diseminar 2 mil nuevos contenedores en el macrocentro, similares a los que funcionan en Punta del Este, donde casi no se ven bolsas en la calle. Pero el problema es que tendrían el triple de capacidad que los actuales y será necesario invertir en nuevos camiones. Por eso, el Gobierno negocia con las empresas de recolección, para ver quién se hará cargo de la compra de nuevos camiones de carga lateral, necesarios para hacer funcionar este sistema.
Sobre el escritorio de Santilli, descansa una parva de documentos y de gráficos de Gantt con el flujo de contenedores a instalar, la inversión que deberá afrontar el Gobierno en tecnología y cómo se repartirán las nuevas rutas y horarios de los cartoneros. El anuncio oficial será esta semana.
En el fondo, este proyecto esconde uno de los principales dolores de cabeza de Macri: la incapacidad de poder avanzar con los pliegos de licitación del sistema de recolección de residuos.
Los contratos con las empresas que limpian la Ciudad están vencidos desde hace más de un año y la licitación que lanzó Santilli “está en terapia intensiva”, ilustran en el Poder Ejecutivo. Según especulan en el Gobierno, las empresas, totalmente cartelizadas, pedirán una cifra impagable para seguir prestando su servicio cuando se avance con la licitación: unos $ 2.800 millones. Y el problema es que en el presupuesto 2012 sólo hay contemplados $ 1.650 millones.
El legislador porteño, Eduardo Epszteyn, de Diálogo por Buenos Aires, comprobó que entre 2006 y 2010 el costo de limpiar la Ciudad aumentó un 260%. “Ni el cálculo de consultoras privadas más generoso sobre inflación permite justificar los porcentajes de incremento”, se enoja. En otras palabras: Macri está frente a un callejón de complicada salida. No puede pagar lo que piden las empresas pero tampoco sostener un servicio ineficiente.
Además del Master Plan, la salida “elegante” llegará en pocos días cuando el PRO envíe a la Legislatura un proyecto que obligará a abrir una nueva licitación, que cancelará la actual.
Será por un servicio a ocho años, que ayudará a las empresas a amortizar la inversión y reducir el precio que cobran por limpiar la Ciudad.

Un modelo que se agota
Toda la basura que generan los porteños se entierra en el Conurbano. Y en dos años ya no habrá lugar para hacerlo.
Con el objetivo de reciclar 20% de los residuos y bajar la cantidad que se entierra, Ceamse montará en la zona de relleno de José León Suarez una planta de tratamiento, que estará inaugurada en abr i l de 2012.
La idea es procesar 1.000 de las 5.000 toneladas que desperdician los porteños a diario, con una tecnología que se basa en el “tratamiento mecánico y biológico”.
Es la misma que se usa hace años en los EE.UU. y en Europa.
Además de empaquetar papel, plásticos y vidrios, dispondrá de un sistema de imanes que recuperará los metales. Será la primera de su tipo en el país y demandará una inversión de $ 110 millones. Es el primer paso para la construcción de más plantas de este tipo en el Conurbano.


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