Fallas de infraestructura / Tras dos semanas sin actividad

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eduardoepszteyn
Martes, 11/12/2012
La Nacion - 14/06/2011
VOLVIERON LAS CLASES A LA ESCUELA DE VILLA DEVOTO
Padres, docentes y alumnos realizaron un abrazo simbólico
Cynthia Palacios
Después de estar dos semanas cerrada, reabrió sus puertas la escuela primaria Nº 19 Franklin Delano Roosevelt, de Villa Devoto. La falta de luz, agua y gas había obligado a suspender las actividades escolares, pero ayer, después de varios días de obra, los 400 chicos retomaron las clases.
Alumnos, maestros y padres hicieron ayer a la mañana un abrazo simbólico, después de que un representante de las familias recorriera la escuela junto con un miembro del gobierno porteño para constatar que las clases podían volver a dictarse.
La escuela es de doble jornada y se encuentra en un rincón de un gigantesco predio, en Salvador María del Carril 4957. Hace años fue depósito de tranvías y luego albergó a una terminal de colectivos. El ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, reconoció a La Nacion que ¨no es un edificio apto para una escuela¨.
La estructura original, tabicada para dar lugar a las aulas, sufrió los embates que el tiempo y la falta de mantenimiento pudieron lograr: graves fallas en su sistema eléctrico, cielos rasos que se caen, ventanas sin vidrios y hasta un sótano con más de medio metro y medio de agua.
Cuando el agua provocó un cortocircuito, los padres decidieron suspender las clases. ¨Tenemos mucha suerte de no estar lamentando una tragedia¨, dijo Ana Clara Rizzuto, mamá de una nena de segundo grado, cuando La Nacion visitó la escuela cerrada.
La Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires dictó una recomendación para Bullrich, y el diputado ibarrista Eduardo Epsztein se comprometió con la causa.
Representantes del ministerio adelantaron a los padres un anteproyecto de obra y Bullrich los tranquilizó con la promesa de que existen los fondos para construir una escuela nueva en el mismo terreno.
El titular de la Unidad de Apoyo a la Comunidad Educativa, Max Gulmanelli, y funcionarios del Ministerio de Educación estuvieron en el abrazo. ¨Me emocioné y me puse a llorar¨, contó Rosita Antos, madre de Julián, de séptimo, y de Valentina, de cuarto. ¨No es la escuela ideal, pero no hay riesgo de vida. Vamos a seguir de cerca las obras¨, agregó.

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eduardoepszteyn