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Saludos navideños
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Lunes, 10/12/2012
Saludos navideños
Carteles en los negocios, tarjetas de felices fiestas, propagandas con motivos navideños, saludos de las instituciones y empresas, mensajes en las redes sociales… por todos lados, en estos días, recibiremos saludos y buenos augurios. Vendrán en los estilos más diversos y variados: desde los más generales e impersonales, hasta los pensados y elaborados para alguien en particular. También nuestros encuentros personales se llenarán de mensajes de buenos deseos: no es raro que en estas semanas empecemos a saludar a todos deseándonos una feliz navidad, un buen año, unas felices fiestas…. Y así saludamos al amigo, al pariente, pero también al compañero de trabajo, al comerciante de la esquina o al que nos cruzamos momentáneamente en estos días.
¿Qué decir sobre esta costumbre? Podemos tener una mirada crítica y pensar que estos saludos tienen mucho de costumbre y poco de religiosidad. Podemos sospechar que algunos mensajes tienen más de propaganda que de reflexión. Podemos advertir que corremos el riesgo de celebrar una Navidad que se olvide de su protagonista: Jesús… Pero también podemos tener una mirada más positiva y darnos cuenta de que en esta costumbre se vuelve a hacer presente algo muy propio de la Navidad, porque el nacimiento de Jesús es la fiesta del encuentro.
Si repasamos las escenas y personajes que aparecen en los evangelios en torno al Niño recién nacido, nos daremos cuenta de que todos viven algún encuentro, una visita o un saludo que les trae la alegría. Zacarías y María reciben el anuncio del ángel que les anuncia el nacimiento de un niño, María visita a Isabel para celebrar la obra de Dios en ellas, los reyes se acercan para adorar al niño con sus regalos y homenajes, los pastores escuchan a los ángeles y parten al encuentro del recién nacido en el pesebre, Simeón y Ana miran al niño en el Templo y alaban a Dios por su presencia… todos son encuentros, visitas, anuncios, mensajes y cantos de alegría. Por eso, creo que en esta costumbre de visitarnos, saludarnos y desearnos algo bueno, estamos haciendo presente un gesto muy propio del evangelio. Estamos continuando la historia de la Navidad.
No es ninguna novedad que vivimos en un tiempo donde los canales de comunicación aumentan y mejoran día a día (teléfonos, computadoras, redes). Pero al mismo tiempo, tanto avance no siempre ha logrado que mejoremos nuestros diálogos y vínculos. Por el contrario, poder “relacionarnos” a través del mundo virtual, muchas veces nos quita posibilidades de verdaderos encuentros: los mensajes reemplazan a los llamados, los contactos suplantan a los amigos…
La fiesta de la Navidad nos regala la oportunidad de salir un poco de nuestros encierros para encontrarnos con nuestros hermanos. Al saludarnos con los más cercanos o los más lejanos, tal vez podamos volver a mirarnos a los ojos y desearnos de verdad algo bueno en nuestra vida. Con la “excusa” de las fiestas, tal vez podamos concretar esa visita que venimos retardando o ese encuentro que hace rato que esperamos. El juntarnos a comer para despedir el año, puede ser una oportunidad de valorar a los que nos rodean y celebrar su compañía. La cena navideña, aunque a veces traiga complicaciones, puede transformarse en un verdadero signo del Reino, porque la presencia de Jesús hace que nos reunamos en la misma mesa, más allá de nuestras diferencias.
Por todo esto, como comunidad parroquial, este año queremos prepararnos a la Navidad realizando un gesto de visita a las familias del barrio. Queremos vivir la experiencia del Evangelio: que como María, los reyes y los pastores, salgamos al encuentro de Jesús que vive en los hermanos. No salimos a visitar porque creamos que nosotros llevamos a Jesús. Sabemos que Él vive en todos. Llevamos un saludo porque nos sentimos impulsados a vivir la experiencia del encuentro, celebrando al Dios que sigue renovando su presencia entre nosotros (más adelante, en este boletín, pueden encontrar más información sobre este gesto).
Preparémonos para celebrar una buena Navidad: ¿a quién querés saludar? ¿a quién podés visitar? ¿cómo lo vas a hacer? ¿a quién querés volver a encontrar? ¿con quién te gustaría celebrar?
¡Feliz Navidad para todos!
P. Willy


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