Macri: Vienen 90 días complicados

Por
eduardoepszteyn
Lunes, 10/12/2012
Ambito Financiero - 28/09/2010
Teme más embestidas ante año electoral. Sinceró ante tropa que puede bajarse de la presidencial.
Por: Patricia García
Un retiro espiritual al estilo PRO fue el marco de algunos sinceramientos del jefe de Gobierno porteño que, más que aplacar, sacudieron a su tropa.
Mauricio Macri reunió ayer a todo el gabinete porteño ampliado, es decir, sumó a secretarios y a legisladores, además de ministros en el Club Sirio Libanés del barrio de Villa Urquiza, donde todos pasaron el día hasta la media tarde, pero el único que habló fue el mandatario.
Reiteró allí lo que comenzó a propalar durante el fin de semana, pero que en ese escenario tuvo viso de formalidad para el centenar de oyentes, sobre la posibilidad de revisar su proyecto presidencial e intentar repetir mandato en la Ciudad de Buenos Aires desde 2011. Claro que esa idea, por ahora provisoria en su pensamiento, la supeditó a varias cuestiones. Dijo «no descarto nada» en caso de que la oposición al kirchnerismo le muestre un candidato a las nacionales mejor posicionado y con el cual «yo tenga empatía» para que le permita un eventual segundo mandato porteño en el que un Gobierno nacional afín alivie la gestión.
«Mauricio piensa en Carlos Reutemann, cree que es la única posibilidad de no presentarse como candidato a presidente, pero por ahora él está firme en la candidatura nacional», confió al salir del encuentro uno de los difusores del proyecto de reelección en Capital Federal. Otro, en cambio, aseguró «eso que dice es más para adentro, él no quiere presentarse otra vez en la Ciudad».
Como sea, la mención hizo que algunos voltearan la cabeza hacia donde estaban Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, quienes compiten por la candidatura a la Jefatura de Gobierno en 2011. Peor fue el giro corporal de más de tres decenas de asistentes cuando la legisladora Lidia Saya dijo sentirse «contenta porque en el macrismo no hay internas», para aludir a pujas domésticas.
Es que la reunión contó con un «facilitador» y tuvo el tinte, como suele hacerlo el PRO, de esos encuentros del «qué sentís». Por ejemplo, hubo preguntas para responder entre grupos como «¿qué es lo que mejor hiciste en el Gobierno?» o «¿cuáles serían los temas que te hubieran gustado resolver?».
Para amenizar y dar optimismo, palabra que utilizó Macri, además se pasó un video de cinco minutos como resumen de los casi tres años de gobierno y también hubo gigantografías que daban cuenta de sondeos sobre un 54% de imagen positiva del candidato PRO.
Para el final, Macri dejó en cambio una preocupación: aseguró que «se vienen 90 días movidos, complicados, hay que apretar los dientes y salir para adelante». Se relacionó la frase con la investigación del caso escuchas, aunque dijo confiar «en la verdad» y un combo de inquietudes que suma la pretemporada electoral o escollos para sancionar el Presupuesto, clave de la gestión en año de votos, entre otras cuestiones. El otro tema de interés para esos acólitos que dedicaron el día al encuentro fue que en cualquier momento el jefe porteño pediría a la Legislatura una ley que le permita unificar las elecciones nacionales y las locales. La excusa es ahorrar en cuarto oscuro, pero la estrategia, arrastrar con un candidato presidencial fuerte. Contaría con la adhesión de los rivales al macrismo en busca también de esa tracción de votos.
Entre los presentes estuvo el plantel de ministros (Néstor Grindetti, Diego Santilli, Hernán Lombardi, entre otros), casi todos los legisladores porteños, entre ellos, Cristian Ritondo, Enzo Pagani, Álvaro González y Martín Ocampo, y secretarios del Gobierno como Edgardo Berón (Derechos Humanos) o el segundo de Hacienda, Roberto Gigante (le hacen chanzas porque lleva con honor su apellido), a quien Macri pidió que hablara.
Se condimentó el día con canapés y cazuelas de pollo con arroz o carne con papas al mediodía.

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eduardoepszteyn