Un hospital que no goza de buena salud

Por
eduardoepszteyn
Jueves, 06/12/2012
Página 12 - 31/07/2012
LAPIDARIO INFORME DE LA AUDITORIA PORTEñA SOBRE EL TOBAR GARCIA
En el centro de salud para niños y adolescentes se detectó la falta de indicaciones de tratamiento en historias clínicas, remedios con fecha de vencimiento manuscrita y ¨ausencia de dispositivos para la externación¨, entre otras falencias.
Por Pedro Lipcovich
Los chicos internados en el Hospital Tobar García deben soportar ¨que no se sepa cuáles son las actividades psicoterapéuticas y de rehabilitación, lo cual genera incumplimiento de los tratamientos¨; reciben remedios ¨con fecha de vencimiento manuscrita, sin firma del responsable¨ y el personal de enfermería que los atiende ¨debería ser reevaluado¨. Cuando están en condiciones de ser externados, las altas se demoran porque ¨no se pone énfasis en la atención domiciliaria que preserve los vínculos sociales y familiares¨, porque el hospital de día del Tobar ¨no está en condiciones de recibir derivaciones de su propio servicio de internación¨ y porque, ¨por falta de articulación con el Ministerio de Desarrollo Social¨ porteño, tampoco hay suficientes ¨hogares¨ a donde mandar a los chicos, y los que hay presentan ¨falta de higiene, falta de seguridad eléctrica, falta de profesionales idóneos¨. Estos y otros señalamientos formula un informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires sobre esa institución donde se atienden ¨niños y adolescentes que, además de sus cuadros psiquiátricos, padecen violencias, abandonos y maltratos¨.
El Informe Ejecutivo sobre el Hospital Carolina Tobar García, elaborado por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (Agcba), responde a tareas de auditoría efectuadas entre el 7 de febrero y el 30 de abril de 2011 y se dio a conocer hace algunas semanas. Este diario se comunicó con el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires para preguntar si las observaciones contenidas en el Informe dieron lugar a rectificaciones, pero no obtuvo respuesta.
El documento de la Auditoría señala que ¨no existe un formulario Hoja Día del paciente con indicación del tratamiento: días, horarios y profesionales. Esto hace que no se sepa cuáles son las actividades diarias, psicoterapéuticas y de rehabilitación, lo cual genera falta de cumplimiento de los tratamientos¨. Además ¨no hay una efectiva articulación entre los ministerios de Salud y Desarrollo Social¨. Miguel Mato, director general de Control de Salud de la Agcba, señaló que esto ¨conduce a que pacientes no puedan ser externados porque, por esa desarticulación, no hay a donde derivarlos¨.
La mayoría de los pacientes del Tobar provienen ¨de hogares desarticulados, con casos de violencia familiar, en situación muy precaria¨, señaló Mato. La respuesta de la Ciudad es la contratación, por el Ministerio de Desarrollo Social, de instituciones de asilo, ¨hogares contratados¨. Cuando esta salida (a su vez cuestionada desde el criterio de fortalecer la familia ampliada del chico) finalmente se concreta, sucede, según el Informe, que ¨los hogares contratados no cumplen con todos los requerimientos necesarios¨. En siete de las 14 instituciones contratadas ¨se observaron vidrios rotos, cables expuestos, falta de seguridad eléctrica, de gas y contra incendios¨; en cuatro, ¨falta de higiene¨ o ¨carencia de personal de apoyo o de profesionales idóneos¨.
Otra dificultad para externar es que el hospital de día del Tobar ¨responde a un perfil diagnóstico que no está en condiciones de incorporar las derivaciones del servicio de internación¨. Mato precisó que ¨el hospital de día del Tobar plantea requisitos diagnósticos tales que los pacientes externados no pueden servirse de él¨.
En definitiva, ¨no existen los dispositivos que se requieren para la externación en tiempo y forma de los pacientes -dictaminó la Agcba-, lo cual se contrapone con el marco legal vigente que enfatiza en la asistencia ambulatoria, la internación breve, la atención domiciliaria que preserve los vínculos sociales y familiares¨. Entonces, ¨el tiempo promedio de internación de pacientes que ya tenían el alta fue de 78 días, con un mínimo de 28 y un máximo de 199 días¨. Y ¨no se realiza un seguimiento de los pacientes derivados a un dispositivo de albergue, a fin de garantizar la continuidad de atención y evitar reinternaciones¨.
El dictamen manifiesta especial preocupación por el personal de enfermería: ¨Es imprescindible elaborar normas que regulen su actividad¨; mientras tanto, sugiere ¨una evaluación periódica de las actividades de todo el personal de enfermería¨. En cuanto a la medicación psicofarmacológica, la Auditoría constató ¨entregas con número de lote y fecha de vencimiento manuscritos, sin firma del responsable¨. Según observó Mato, ¨encontramos comunicaciones de médicos del hospital advirtiendo que los fármacos utilizados no producían el efecto previsto y que tenían que calcular ?a ojo´ las dosis¨. Tampoco se completaron las obras ¨de refuncionalización, planificadas para realizarse en 18 meses y que llevan ya cinco años¨.
Eduardo Epszteyn, auditor general de la Ciudad de Buenos Aires, destacó que ¨se verificaron graves falencias, que conciernen no sólo a la infraestructura edilicia, sino a la forma de trabajo: la falta de historias clínicas adecuadamente formuladas lleva a que el tratamiento en cada caso permanezca impreciso, para los profesionales y también para los pacientes, que debieran prestar su consentimiento informado. Esto tiende a cronificar los problemas de chicos y jóvenes que han soportado problemas psicosociales importantes, incluidas situaciones de maltrato¨

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eduardoepszteyn