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MEDITACIONES PARA LOS 5 PRIMEROS SÁBADOS
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Lunes, 03/12/2012
Reflexiones para ayudarte a meditar los 15 minutos
pedidos por María en la devoción de los Cinco Primeros Sábados


En las revelaciones a Lucía, la mayor de las videntes de Fátima, la Virgen María nos pide que meditemos los misterios del Rosario con el propósito de desagraviarla de las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado.
Con esta idea, hemos vinculado los Misterios Gozosos y los Dogmas Marianos con las ofensas particulares a las cuales se refiere la Virgen en su mensaje del 10 de Diciembre de 1925 en el Convento de Pontevedra – España, a Lucía. De esta manera, este puede ser un medio que facilite el pedido de María para reparar su Corazón Inmaculado meditando los misterios del Rosario.


Meditación del primer Misterio Gozoso (Lc 1, 26 - 38)
y la reparación de las blasfemias contra la Inmaculada Concepción de María


Basándonos en el primer Misterio Gozoso y en el Dogma Mariano de la Inmaculada Concepción, procuraremos consolar, honrar y desagraviar al Inmaculado Corazón de María de las blasfemias contra su Inmaculada Concepción.
Dios quiso que María, mediante una singular gracia, fuera concebida inmaculadamente en el seno de su madre Santa Ana. Así María es preservada del pecado original desde el primer momento de su concepción. No convenía que la Madre de Dios, estuviera un sólo instante bajo el poder de Satanás, al que Ella iba a aplastarle la cabeza (Gen 3,15).
Por otro lado, en el primer Misterio Gozoso, en el que meditamos la Anunciación a la Virgen María de la Encarnación del Hijo de Dios, Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo en el seno de María, cuya alma inmaculada estaba llena de gracia también por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dice S.S. Pío IX al término de la Bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854:
“Declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y de consiguiente, que debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano”.
Y por los que no reconocen tu Inmaculada Concepción, queremos pedirte perdón y rezar por ellos.

Bendita seas María en tu Santa e Inmaculada Concepción.


Meditación del segundo Misterio Gozoso (Lc 1, 39 - 56)
y la reparación de las blasfemias contra la Maternidad de María


Basándonos en el segundo Misterio Gozoso y en el Dogma Mariano de la Maternidad Divina, procuraremos consolar, honrar y desagraviar al Inmaculado Corazón de María de las blasfemias contra su Maternidad Divina, negándose al mismo tiempo a reconocerla como Madre de los hombres.
En el segundo Misterio Gozoso meditamos la Visita de María a su prima Santa Isabel quien, llena del Espíritu Santo, con voz muy fuerte, dijo: ”¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?” Isabel, cuando dice “mi Señor”, hace referencia a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.
El documento Lumen Gentium del Concilio Vaticano II dice: “La Virgen María, que según el anuncio del ángel recibió al Verbo de Dios en su corazón y en su cuerpo y trajo la Vida al mundo, es reconocida y honrada como verdadera Madre de Dios Redentor”. Estas palabras son un eco del Concilio de Efeso donde, en el año 431, este temprano Concilio Ecuménico definió la doctrina mariana de la Maternidad de Dios, por la que se proclama que María es verdaderamente la Madre de Dios Hijo hecho hombre cuando dice: ”... confesamos a la Santa Virgen por Madre de Dios, por haberse encarnado y hecho hombre el Verbo de Dios”.
Con respecto a la maternidad espiritual de María de cada uno de nosotros, sus hijos, leemos en el Evangelio según San Juan (Jn 19, 26-27) estando Jesús en la Cruz: “Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.» Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.” Desde aquel momento María es Madre de todos los hombres, y también “Madre de la Iglesia” como lo proclamó el papa Pablo VI durante el Concilio Vaticano II.
La Virgen se manifiesta como nuestra solícita Madre, cuidando con amor de nuestra vida. Sólo espera nuestra fe, nuestro amor y nuestra confianza.
Y por los que no reconocen tu maternidad divina ni tampoco tu maternidad espiritual sobre los hombres y blasfeman contra Tí, queremos pedirte perdón y rezar por ellos.

Bendita seas excelsa Madre de Dios, María Santísima.


Meditación del tercer Misterio Gozoso (Lc 2, 1 – 20; Mt 1, 18 - 25)
y la reparación de las blasfemias contra la Virginidad Perpetua de María


Basándonos en el tercer Misterio Gozoso y en el Dogma Mariano de la Virginidad Perpetua, procuraremos consolar, honrar y desagraviar al Inmaculado Corazón de María de las blasfemias contra su Virginidad Perpetua, antes del parto, durante el parto y después del parto.
En el Concilio de Letrán de 649, el Papa Martín I proclamó la triple naturaleza de la virginidad de María: “Ella concibió sin semilla, del Espíritu Santo... y sin lesión le dio a luz... y después de su nacimiento preservó su inviolada virginidad”.
Esta es la segunda verdad y dogma de fe sobre la Santísima Virgen María. Ella es siempre virgen. Ella fue virgen antes del parto, durante el parto y después del parto. Ella concibe y da a luz al Hijo de Dios con y por medio del Espíritu Santo. Su virginidad se convierte en una fecundidad única y especial, por medio del poder del Espíritu Santo.
Su virginidad antes del parto está perfectamente clara. El Evangelio según San Lucas (Lc 1, 26) dice: “En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen”, como así también tenemos la pregunta de María que revela su estado de virginidad: ¨¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?¨. Y la respuesta del Angel: ¨El Espíritu Santo descenderá sobre tí y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”, le indica que no perderá su virginidad. Asimismo, en el Evangelio según San Mateo (Mt 1, 20) , el Angel del Señor le dice a José: “no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado proviene del Espíritu Santo”.
Al igual que la concepción, el nacimiento fue también en forma milagrosa, pues el Evangelio según San Lucas (Lc 2, 7) nos dice que: “María dio a luz a su Hijo Primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre”.
Así relata María el nacimiento de Jesús en el mensaje de San Nicolás dado el 23 de Diciembre de 1985,: “Veo a la Santísima Virgen y me dice, muy suavemente: Hija, hoy te revelaré el nacimiento de mi amado y dulcísimo Hijo. Salió de mi vientre, de la misma manera que fue introducido, quiero decir, sin ser tocado. Nació impulsado por el Espíritu del Señor Todopoderoso. No sentí ningún dolor, sólo sentí que mi vientre se abría y se cerraba, mas fue sólo una sensación, porque no me quedó rastro alguno, quedando Yo intacta como antes. Ese fue su maravilloso nacimiento, por la Gracia de Dios Padre.”
Además, el Evangelio según San Mateo (Mt 1, 22) dice: ¨Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel¨. Entonces, como nos dice San Agustín, ¨Siendo virgen concebirá, siendo virgen dará a luz¨.
Bien aplicables a la Siempre Virginidad de María son aquellas palabras que Ella misma dice en el Evangelio según San Lucas (Lc 1, 49): ¨Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas¨.
Y por los que no reconocen tu Virginidad Perpetua y blasfeman contra Tí, queremos pedirte perdón y rezar por ellos.

Bendita seas María en tu Perpetua Virginidad.


Meditación del cuarto Misterio Gozoso (Lc 2, 22 - 40)
y la reparación de las blasfemias de aquellos que ultrajan
a la Virgen María directamente en sus Santas Imágenes


Basándonos en el cuarto Misterio Gozoso y en el Dogma Mariano de la Asunción procuraremos consolar, honrar y desagraviar al Inmaculado Corazón de María de aquellos que ultrajan a la Virgen María directamente en sus Santas Imágenes.
En la Presentación de Jesús en el Templo, Simeón le profetizó a María: “...y a tí misma una espada te atravesará el corazón”.
A María se le anuncia una profecía directa, bajo el símbolo de la espada que, ya desde entonces, quedó clavada en el corazón de aquella joven y delicada madre. Y en nuestros días, otras de las formas de herir a María son las injurias, ofensas, humillaciones, burlas y desprecios a sus imágenes.
El dogma de la Asunción de María fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus en la que concluye diciendo: “...para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, ... pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo¨.
María desde el Cielo y como Mediadora nuestra, sólo piensa en cómo atraer a esos hijos nuevamente a su Corazón maternal.
Y por los que blasfeman contra Tí Madre, ultrajando tus Santas Imágenes, queremos pedirte perdón y rezar por ellos.

Bendita seas María en tus Santas Imágenes.


Meditación del quinto Misterio Gozoso (Lc 2, 41 - 52)
y la reparación de las blasfemias de aquellos que tratan de
infundir el odio en los corazones de los niños a la Inmaculada Madre


Basándonos en el quinto Misterio Gozoso procuraremos consolar, honrar y desagraviar al Inmaculado Corazón de María de aquellos que públicamente tratan de infundir en los corazones de los niños la indiferencia y el desprecio, y hasta el odio, hacia esta Inmaculada Madre.
Cuando Jesús a los doce años, se separa de sus padres para cumplir la voluntad de Dios Padre, María lo busca sin descanso durante tres días.
Por los méritos de esa búsqueda, te pedimos María no olvides a esos niños, a quienes enseñan a despreciarte y odiarte, y condúcelos nuevamente hacia el camino del amor.
Leemos en el Evangelio según San Lucas:“Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas”.
María al verlo sano y salvo, seguramente sintió el alivio y la tranquilidad que toda madre siente al ver bien a su hijo. Y esa paz y alegría que Jesús le hizo vivir a su Madre, es la que nosotros también intentamos alcanzar con nuestra reparación.
El camino que nos queda para reparar este dolor de María es nuestra propia conversión diaria acercándonos cada vez más a su Hijo. Pongamos un bálsamo de amor sobre las heridas abiertas del Corazón Inmaculado de María con nuestra entrega total a Ella como niños en sus brazos.
Y por los que públicamente tratan de infundir en los corazones de los niños la indiferencia y el desprecio, y hasta el odio hacia Tí Madre, queremos pedirte perdón y rezar por ellos.

Bendita seas María, Tres Veces Admirable.


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