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Intensifican los controles en boliches y restringen permisos
Volver Por eduardoepszteyn
  
Viernes, 30/11/2012
Clarín 15/09/2010
Una consecuencia directa del derrumbe en Beara
Desde hoy el Gobierno porteño fiscalizará unos 150 locales. Y confirmaron que no darán permisos de excepción para shows en vivo en lugares no habilitados. En 2010, ya fueron otorgados más de 250.

Nora Sánchez
nsanchez@clarin.com

Después del derrumbe del entrepiso de Beara, en el que murieron dos jóvenes, el Gobierno porteño anunció que a partir de esta noche intensificará los controles en boliches y salas de fiestas privadas. Además, confirmó que por un tiempo no otorgará permisos de excepción para realizar shows en vivo en lugares no habilitados para tal fin. Así respondió a una denuncia de legisladores, que aseguran que en lo que va del año ya fueron otorgados más de 250 de estos permisos.

En la Agencia Gubernamental de Control explicaron que de jueves a domingo los inspectores fiscalizan alrededor de 150 locales. Y que a partir de esta noche pondrán el énfasis en los lugares que llevan más tiempo sin ser visitados o sobre los que pesan más denuncias.

Por otra parte, el Ejecutivo decidió suspender provisoriamente los permisos para espectáculos otorgados a través de la resolución 1010/05. Esta norma, que data de la gestión de Aníbal Ibarra, permite la tramitación de permisos excepcionales para hacer espectáculos en lugares no habilitados para ese fin. Pero varios legisladores cuestionan al Gobierno porteño porque este tipo de permisos se estarían usando cotidianamente: el local Terrazas del Este, en la Costanera Norte, habría recibido 90; Modena Design 78, el Tattersall más de 60 y el Golf Club, 67.

Hasta ahora el Ejecutivo no dio las cifras oficiales de permisos especiales otorgados. Sin embargo, extraoficialmente, en la Legislatura afirman que en 2008 fueron alrededor de un centenar, el año pasado unos 200 y en lo que va del año, más de 250. En ese mismo lapso, se habrían rechazado apenas 27 de estos permisos. ¨Vamos a presentar un pedido de informes, porque el concepto de la resolución 1010 es que fuera para casos excepcionales, pero estos permisos se convirtieron en algo habitual¨, anticipó el legislador Daniel Amoroso (ex PRO, ahora de Unión Federal, el partido de Francisco De Narváez).

Pero la suspensión total del otorgamiento de los permisos no sólo perjudica a las ¨salas de fiestas privadas¨, sino a instituciones como el Centro Cultural Konex, desde donde advierten que se podría paralizar la actividad cultural de la Ciudad (ver ¨Un show ...¨).

Ayer el director de Habilitaciones y Permisos de la Ciudad, Martín Farrell, se presentó ante la Comisión de Desarrollo Económico de la Legislatura porteña. ¨Nos volvió a mentir aseguró el legislador ibarrista Eduardo Epszteyn.

Dijo que desde que asumió Javier Ibáñez al frente de la Agencia deci
dieron no dar más autorizaciones por excepción, cuando se las daban a todo el mundo¨.

¨Farrell no pudo explicar por qué no hizo nada y hasta le extendió la habilitación como casa de fiestas a Beara, a pesar de que el área de verificaciones le advirtió que funcionaba como un boliche de baile clase C encubierto contó el diputado Gonzalo Ruanova (Nuevo Encuentro). Tampoco pudo responder por qué jamás inspeccionaron el local un día jueves, que era cuando funcionaba como boliche clandestino¨.

Los legisladores también cuestionan la figura de ¨sala de fiestas privadas¨, que no existe en el go de Farrell fue ¨impecable¨ y por eso se lo confirmó en el cargo Los opositores cuestionan también la figura de ¨sala de fiestas privadas¨, que no existe en el Código de Habilitaciones. Desde diciembre de 2007, la cantidad de locales bailables clase C se mantiene en 97. En ese lapso cerraron diez y abrieron otros tantos. Al mismo tiempo abrieron 48 nuevas ¨salas de fiestas privadas¨. ¨Estamos ante un sistema para habilitar boliches usando un marco jurídico más endeble, así los dueños invierten mucho menos que si abrieran un local clase C¨, afirma Ruanova.

Por otra parte, ayer se hizo conocer un informe de la Auditoría General de la Ciudad fechado en marzo pasado. Allí se asegura que la cantidad de inspectores para controlar a los boliches es ¨insuficiente¨. Y que como usan un padrón desactualizado de locales habilitados, muchas veces ¨fueron fiscalizados establecimientos que no desarrollaban actividad alguna y/o cuyos domicilios eran inexistentes¨.

PUNTO DE VISTA
Todo debe ser revisado
Guillermo Allerand
gallerand@clarin.com

Ahora, a emprolijar los papeles porque con la falla de los controles en la mira y la falta de criterios uniformes sobre las habilitaciones se viene el rastrillaje. ¿Hacía falta la muerte de dos chicas para movilizar la eficacia? ¿Hubo antes, tanto desde la gestión como de la oposición, el celo necesario para que las inspecciones no fueran una cuestión rutinaria y permitieran lo que no debe permitirse? Por un lado marchan las pericias para determinar las causas de la tragedia de Beara. Por el otro, la necesidad de ordenar las habilitaciones y hacer efectivos los controles no para que los shows o fiestas no puedan hacerse, sino para que proliferen con seguridad.

Funcionarios, empresarios, artistas y público deben tomar conciencia de que hay que ajustarse a norma. Pero lo más importante: hay que revisar esa normativa para despejar la minucia y apuntar a lo grave.

Un show que no pudo ser alteró los ánimos
El grupo de percusión La Bomba de Tiempo el lunes no pudo hacer su show en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131). Por primera vez en cuatro años, el Ejecutivo no dio el permiso para el espectáculo según la resolución 1010. ¨Es absurdo anular los permisos de un día para otro sin dar opciones¨, dice Santiago Vázquez, director del grupo. Andy Ovsejevich, director de la Ciudad Cultural, explicó que recurren a esos permisos porque La Bomba convoca a 2.500 personas, una cantidad que supera a la de su habilitación. ¨Pedirlos es complejo cuenta. El día del evento vienen inspectores que verifican que cumplas con requisitos como que haya una ambulancia y bomberos.

Es ridículo que nieguen estos permisos, en vez de controlar a los que hacen shows sin autorización. Esto es político. Van a terminar parando parte de la actividad cultural porteña¨.


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