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La tecnología para pinchar teléfonos, otra prueba clave
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Viernes, 30/11/2012
Clarín 10/08/2010
La causa de las escuchas ilegales del ex espía porteño Ciro James es una caja de Pandora. Ahora, un perito afirmó ante Oyarbide que los equipos usados para interceptar ilegalmente los teléfonos del legislador ibarrista Eduardo Epszteyn no son los mismos usados por Ciro James.

El ingeniero electrónico Ariel Garbarz declaró, en un peritaje, que los teléfonos de Epsztein y otros 29 legisladores porteños fueron interceptados, antes que asumiera Macri como jefe del gobierno porteño, por un equipo “NEC modelo 5711” . Epszteyn, cuando estalló el escándalo, se presentó ante Oyarbide para que se investigue, si además de pinchar los teléfonos de Sergio Burstein y Daniel Leonardo, James había pinchado los suyos.

El método usado por James en esos casos fue conseguir órdenes de jueces de Misiones para que la Oficina de Observaciones Judiciales (OJOTA) de la SIDE interceptara los teléfonos de Burstein y Leonardo, metiéndolos sin identificar, en una lista de sospechosos de un crimen común. La OJOTA, ubicada en avenida de los Incas 3834, usa equipos “Siemens modelo DATA VOICE” . Las órdenes de los magistrados a la OJOTA solo la puede conocer, por ley, el juez, el policía investigador, el titular de esa oficina de la SIDE y el director de Asuntos Jurídicos de la empresa telefónica que presta el servicio. Si violan ese secreto, incumplen con la ley.

En la causa de James, Garbarz -quien tiene una empresa que vende seguridad digital- afirmó al juez que el equipo usado contra Epszteyn “es el mismo modelo encontrado en el 2007 en la central de Telecom en Garín.

Garbarz dijo a Clarín que ese equipo fue reencontrado “a fines del 2009 en Escobar”, lo que suena extraño porque se suponía que estaba secuestrado.

Luego se le preguntó qué sentido tiene la frase que le dijo al juez según la cual el segundo de la SIDE, Francisco Larcher, se comunicaba con él para decirle “qué números no se podía efectuar el bloqueo” de seguridad con su software. Garbarz afirmó que era “un protocolo” que “nunca se cumplió”, como para afirmar que nadie le adelantó órdenes judiciales secretas.


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