Una batalla judicial frena los nuevos refugios de colectivos

Por
eduardoepszteyn
Viernes, 30/11/2012
Clarín 28/06/2010
Son las paradas, carteles de calles y publicidades. La renovación ya fue adjudicada a tres empresas. Pero una fue objetada en la Justicia. Si bien habían prometido arrancar igual con los cambios, ahora el Gobierno resolvió esperar que se defina la situación.
Daniel Gutman dgutman@clarin.com
Mientras Mauricio Macri y otros funcionarios de su gobierno son investigados por la Justicia penal debido a supuestas irregularidades en la licitación, la anunciada renovación de las paradas de colectivos, los carteles de las calles y las pantallas publicitarias de la Ciudad sigue esperando. El ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, quien había prometido que la instalación del nuevo mobiliario urbano comenzaría en febrero de este año, ahora reconoció a Clarín que ¨estamos en una situación de incertidumbre. No podemos hablar de plazos porque tenemos que esperar que se resuelva la situación judicial¨.
El del mobiliario urbano es uno de los negocios más importantes que ofrece el Estado porteño: mueve más de $ 100 millones al año porque las empresas adjudicatarias obtienen los derechos para explotar la publicidad en la vía pública. Los contratos de los actuales prestadores están vencidos desde hace más de diez años y las dificultades para poner en marcha nuevos contratos han generado que actualmente falten muchos carteles indicadores de calles, que los refugios estén en mal estado y que las pantallas estén desactualizadas, como reconoció el propio Santilli a este diario.
Ni bien asumió, en diciembre de 2007, Mauricio Macri informó que la Ciudad estaba cobrando una cifra indudablemente baja (unos $ 400.000 anuales) de parte de los concesionarios y anunció el llamado a una nueva licitación. El negocio fue adjudicado en marzo de 2009, por diez años, a tres empresas: Grupo Al Sur (vinculada al ex secretario de Medios de la Nación, Enrique Albistur), PC Publicidad (del Grupo Emepa, también dueño de la concesionaria de recolección de residuos Níttida) y Publicidad Sarmiento (de los empresarios mendocinos Orlando y Eduardo Terranova, padre y tío de Orly, el piloto del Rally Dakar).
Sin embargo, una de las empresas que formaba parte del negocio y que con el macrismo se quedó afuera (Spinazzola) objetó la licitación y señaló que el Gobierno de la Ciudad benefició injustificadamente a la compañía de los hermanos Terranova, que recientemente colocaron a Orly como candidato a legislador del PRO en elecciones mendocinas. También diputados de la oposición, como el ibarrista Eduardo Epszteyn, denunciaron que se habría beneficiado ¨a amigos del Gobierno¨.
El tema quedó envuelto en una complicada trama judicial, con expedientes en los fueros contencioso administrativo y penal. Tanto Macri, como Horacio Rodríguez Larreta (jefe de Gabinete) y Juan Pablo Piccardo (ministro de Espacio Público hasta diciembre pasado) quedaron imputados por supuesta defraudación al Estado.
Un juez de primera instancia los sobreseyó, pero hace exactamente un mes la Cámara del Crimen consideró que esa medida ¨no constituye una derivación razonada de los hechos de la causa¨, revocó los sobreseimientos, apartó de la causa al juez de primera instancia y ordenó que se siguiera investigando.
Si bien la Justicia sólo impide a través de una medida cautelar que se ponga en marcha el contrato con Publicidad Sarmiento y no traba el comienzo de la renovación del mobiliario urbano por parte de las otras dos empresas, en el Gobierno de la Ciudad ahora no quieren hacer ningún movimiento antes de que lleguen más novedades de la causa penal por temor a eventuales reclamos posteriores, según reconoció el ministro Santilli.
De acuerdo a los contratos adjudicados en marzo del año pasado, las empresas, a cambio de explotar la publicidad en la vía pública, deben pagar al Estado un canon de $ 10 millones al año en conjunto o el 15% de su facturación (lo que sea más alto), además de invertir lo que sea necesario para renovar el mobiliario urbano.
PUNTO DE VISTA
Una postal
Guillermo Kellmer gkellmer@clarin.com
En la esquina de Diagonal Norte y Florida, hace ya algunos meses, dos refugios de colectivos difieren notoriamente del resto. Son de metal y vidrio, tienen cómodos bancos de maderas y claros mapas de los recorridos de los colectivos que allí se detienen. Pintan una Buenos Aires más ordenada que por ahora, lamentablemente, sólo son para la postal.
EI deterioro, tras años de demoras
Refugios que no refugian a los pasajeros en la zona de paradas de colectivos en Constitución. Son viejos yen muchos casos perdieron los techos. El lugar revela años de desinversión.
Cronología
1 Muchas paradas de colectivos, carteles indicadores de calle y pantalla publicitarias faltan o están en mal estado desde hace años en la Ciudad.
2 Al comienzo de su gestión Mauricio Macri llamó a licitación para adjudicar la renovación del mobiliario urbano y la adjudicó el año pasado.
3 Sin embargo se lo acusó de beneficiar a una de las empresas ganadoras, el tema quedó enredado en Tribunales y todo quedó en suspenso.
Otra postal cotidiana de las calles porteñas: los carteles dañados. Además, faltan muchos indicadores de arterias.

Por
eduardoepszteyn