Siempre ha habido polémica con este tema. ¿Es correcto recibir la Comunión en la mano?, ¿o solo debería recibirse en la boca?. La respuesta es que: SOLO DEBE SER RECIBIDA EN LA BOCA.
La opinión de la Beata Madre Teresa frente a la comunión en la mano:
¨...el peor mal de nuestro tiempo es la Comunión en la mano.¨ (The Wanderer, 23 de marzo de 1982)
Muchos podrían haber pensado que para ella el peor mal, podría ser otra cosa, pero no, consideraba que lo peor en este mundo era recibir a Cristo en la mano.
Jesús sufre terriblemente en esas profanaciones, y por esa razón ha comunicado a una vidente llamada Catalina Rivas sobre la comunión en la mano.
Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo:
A quienes no reciban en su mano Mi Propio Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, Yo Prometo colmarles de Mis Bendiciones en sus manos, corazón, alma y en todo su ser.
Les prometo muchísimas más gracias en la vida terrena, y las consiguientes mayores garantías de salvación y aumento de Gloria esencial y accidental, por todo su vivir eterno Conmigo en el Cielo.
Me sentirán en la Comunión tan en todo su ser y con tantísima plenitud, que se les quite el deseo natural de tocarme.
Si así obran, recibirán grandes gracias Mías y grandes beneficios para toda su casa.
Prometo a quienes debidamente hagan lo que más deseo, especial poder en sus manos contra los enemigos del alma; y a muchos daré dones de curación.
Yo prometo que si así hacen con perseverancia, llegarán en todo con mayor intensidad, a buscar sólo Mi mayor Honra y Gloria, y Yo los ensalzare especialmente, toda la eternidad.
Concederé, a los que por amor a cumplir todos mis designios, no Me reciben en la mano, por mayor adoración, humildad y santo respeto, el don de discernimiento de espíritus con mayor intensidad.
Sus nombres estarán escritos especialmente en Mi Corazón, sí, por darme mayor gusto, comulgan en la boca y no en la mano.
Prometo que les aumentaré todas las virtudes, como recompensa a esa mayor humildad que supone el nunca creer limpias sus propias manos para tocarme.
Prometo que propagarán fielmente Mi Doctrina, y vencerán con más facilidad toda clase de tentaciones.
No distanciarán de Mí, a las almas, los que Me reciban en la boca y no en la mano, si lo hacen con la debida reverencia, y viven así durante cada uno de los días de su vida.
Prometo que no tendrán la puerta cerrada para Mi Amor los que, por afecto a Mi gusto, Me den consuelo recibiendome siempre en la boca y nunca en la mano.
Si así perseveran por agradarme más, comulgando en la boca, les prometo llegarán a obrar sólo por Mí Corazón, con Mi Corazón, en Mi Corazón, para Mi Divino Corazón.
Prometo a los que así Me honren, ser muy intensa y complacidamente oídos por Mi Corazón.
Si en esto tan importante para Mí, Me dan el mayor gusto, gustarán siempre, por Mi Amor, el seguir Mis Divinas mociones, y Yo los recrearé especialmente, como prueba de Mi complacencia en el hecho de que comulguen siempre en la boca y nunca en la mano.
Estos, harán siempre mucho mayor bien a las almas; en cambio, los que insistan en tomarme, en la mano, estarán endurecidos en muchas cosas hacia Mi Voluntad, y oscurecidos sobre Mi Propio gusto, Mi Propia Predicación y Mi Propio Magisterio.
Todo lo contrario a quienes tiemblen en sus manos y no toquen la Sagrada Forma Consagrada, se preparen especialmente en todo su ser, a la hora de recibirme en comunión, Me pidan que Sea Yo Sólo y nada ellos: Prometo la gracia de llegar en breve a altísima perfección cristiana, buscarán Mi Rostro con más amor, se olvidarán más fácilmente de si mismos, tendrán siempre Mi Corazón consolado por este gesto, recibirán mayores luces celestiales y tendrán mayor alegría de Mi Corazón por los siglos de los siglos.
Prometo a quienes difundan estas promesas
El don del conocimiento de los corazones.
Alcanzarán gloria excelsa en el Cielo.
Tendrán larga vida espiritual, aunque no siempre material, pero en pocos años, como si hubieran vivido muchísimos años de santidad.
Daré grandes bendiciones a su familia.
Cuanto más los difundan, más me derramaré en ellos.
Les haré sentirme de modo inefable, en una plenitud creciente.
No les permitiré las empresas que acometan, si no son de mi agrado.
Pondré en su senda Luz suficientísima para que con Mi sobre abundante asistencia, eviten el mal y hagan no solo lo bueno, sino lo que más Me agrada.
Les daré aun mayores gracias, incontables si las difunden con fervor: consideren gran omisión no dar a conocer Mis Promesas.’
¨No son ni 10 ni 20 los verdugos que destrozan Mi Cuerpo, son muchísimas las manos que lastiman Mi Cuerpo recibiendo la Comunión en la mano; el trabajo sacrílego de Satanás¨.
¨Prometo a quien ore por Mis sacerdotes la remisión de toda pena temporal debida, no habrá purgatorio para quien se aflige a causa de los sacerdotes tibios sino paraíso inmediato después de su último aliento¨.
¨Mientras el hombre cuente con un instante de vida aun tiene tiempo de recurrir a la Misericordia e implorar perdón... Oigan bien, si les queda un segundo de vida, aprovéchenlo, porque en él pueden ganar la vida eterna¨.
(Jesús en ¨La Pasión¨, dictada a Catalina Rivas, vidente estigmatizada. Imprimátur: Mos. René Fernández, Arzobispo de Cochabamba. Bolivia)
VIDEOS:
Primera Parte:
Segunda Parte:
Tercera Parte:
Cuarta Parte:
Quinta Parte:
Sexta Parte:
Comentario:
Jesús nos dice aquí que es el trabajo sacrílego de Satanás. En el libro ¨El Infierno es eterno¨, al final hay un diálogo entre un exorcista y el demonio, donde el diablo es obligado a decir la verdad y dice que es un logro de ellos; la comunión en la mano y se vanagloria de aquello. Varias páginas web se han hecho eco del llamado de Jesús a comulgar en la boca, sin embargo vemos que algunas personas persisten en tomar la Sagrada Hostia con la mano. ¿No entienden que a Jesús le molesta? ¿Se consideran dignos de tomar a Jesús Eucaristía con la mano?
Anexo
Gentileza grupo iesvs
Algunas reglas sencillas:
Comulgar en la boca aunque estuviera permitido comulgar en la mano: es dogma de fe que Jesús está en cada miguita con apariencia de pan a simple vista y al comulgar en la mano hay mayor riesgo de que caiga y sea pisoteado. Por amor a Cristo, trata de preferir Misas donde utilicen bandeja de comunión y donde las purifiquen inmediatamente luego de la distribución de la comunión. Comulga de manos del Sacerdote o Diácono (están consagradas y son más “aptas” para tocar al Santísimo Sacramento), excepto que sea una Misa multitudinaria (cf. Redemptionis Sacramentum).
Si está (luz roja al lado del Sagrario indica Su presencia) o pasa Jesús Sacramentado (las monjas de Madre Teresa de Calcuta siempre suenan una campanita y va otra delante con una vela): arrodillarse con las dos rodillas (por ejemplo al comulgar).
Si uno no comulga de rodillas (postura ideal), es OBLIGATORIO una reverencia con la cabeza o genuflexión justo antes de comulgar (al estar frente a Cristo).
Si uno pasa delante de un altar (donde en cada consagración se derrama la Sangre de Cristo): reverencia bajando la cabeza
Ante las estaciones del Via Crucis o imagen de un Santo: genuflexión
Al entrar en una Iglesia donde no está el Santísimo a la vista (por ejemplo en una capilla lateral): ponerse agua bendita (si es que hay) para limpiarse los pecados veniales y estar presentable ante el Señor y persignarse.
Dentro de la Iglesia, NO se debe hacer ninguna actividad excepto rezar: “Mi casa será llamada casa de oración” (Mt. 21,13). Ni hablar, ni comer, ni fumar, ni contestar el mensajito del celular o Blackberry, ni jugar con los niños (se puede darles algo para que se entretengan), sólo oración.
Si encuentras a una persona rezando lejos de la capilla del Santísimo, reza por ella y dile con humildad: “acá es como hablar por teléfono con Dios, allá, es cara a cara. Si vas a visitar a un amigo ¿te quedarías en la sala mientras él te espera en el comedor? Allí Él te bendecirá más con los rayos que salen de su corazón. Donde está Jesús, está María. María también está allí en la Eucaristía, y es mejor rezar allí que frente a una imagen lejos.”
Si durante la Misa quedan jóvenes (o tus hijos) fuera, reza dolido por ellos y diles con humildad: eso no es cumplir con el precepto dominical (pecado mortal). En una boda, la Misa, la novia no queda fuera (por lo menos una que ama al novio) y nosotros la iglesia somos la novia de Cristo.
Ya que hablamos de boda: fijémonos cómo nos preparamos para una boda y cómo nos preparamos para la Misa, que es mucho más que una boda, es Nuestra boda. Puntualidad (a fin de obtener más gracias es mejor prepararla antes, leyendo las lecturas y rezando el Rosario frente al Santísimo). Modestia y elegancia en el vestir (pantalones y polleras largos, ropa no ajustada, calzado adecuado, afeitados y limpios etc.). Quedarse a saludar al Novio (al menos 10 minutos después de comulgar, que es lo que dura aproximadamente la presencia Real dentro del comulgante).
Leyendo en estos días el libro “Ven, sé mi luz” sobre las cartas de la Beata de Calcuta, encontré el testimonio de una religiosa sobre la devoción que tenia la Madre Teresa a la Eucaristía.
En el cap.10 dice lo siguiente:
Una hermana que entró en los primeros años a la Congregación, testigo diario de las acciones de Madre Teresa, testificó sobre esta gran fe en la Eucaristía:
“Madre recibía la Sagrada Comunión diariamente con una devoción tremenda. Cuando algunos días se celebraba una segunda Misa en la casa Madre, trataba siempre de asistir, aunque estuviese muy ocupada. En semejantes ocasione la oía decía “que hermoso haber recibidos dos veces a Jesús hoy “. La profundísima reverencia de la Madre hacia el Santísimo Sacramento era un signo de su profunda fe en la Presencia Real de Jesús bajo la apariencia de pan y vino. Su actitud de adoración, gestos tales como las genuflexiones, incluso con las ambas rodillas en la presencia del Santísimo Sacramento expuesto, y esto hasta bien entrada en años, su manera de arrodillarse y juntar las mano, su preferencia por recibir la Sagrada Comunión en la lengua, todo ellos testimoniaba su fe en la Eucaristía.