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MEDITACIONES SOBRE LA FAMILIA
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Miercoles, 26/09/2012
Misterios Gozosos sobre la Familia
1) La Encarnación del Hijo de Dios

Tú, María, respondiste al Ángel: ¨Que así sea, oh Dios, según tu voluntad¨. De igual manera viva en nuestros corazones, la Palabra de Dios, Jesucristo, tu Hijo. Que hoy, nuestro corazón, le presente un ambiente confortable, para que pueda crecer dentro de nosotros.
(Nos encomendamos en silencio los unos a los otros; los padres a los hijos, los hijos a los padres y así también entre otros miembros de la familia).


2) La Visitación de nuestra Señora a su prima Isabel

Tú, oh María, fuiste de visita a tu parienta Isabel. Ella te llamó: ¨Bendita entre todas las mujeres¨ y tú respondiste con alegría: ¨Mi alma alaba al Señor¨. Más tarde, rezaron juntas. Oh María, haz que a través de tus recomendaciones, entre la alegría en nuestra familia y que todos juntos te saludemos y te acojamos festejantes. Ayúdanos para que podamos alegrarnos los unos por los otros, los padres por los hijos como los hijos por los padres, los jóvenes por los ancianos como los ancianos por los jóvenes, los sanos por los enfermos como los enfermos por los sanos.
(En silencio aún, nos recomendamos los unos a los otros, constatemos y alegrémonos porque los otros están aquí con nosotros y por nosotros).


3) El nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén

Oh María, tú aceptaste con alegría a Jesús en Belén, como tu Hijo. Te agradecemos. Se oía a los ángeles cantar: Gloria a Dios en lo alto del cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Oh María, ayúdanos y enséñanos a aceptar la vida como un regalo. Haz que los padres se alegren con sus hijos y los acepten con amor como el regalo más grande, haz que los niños respondan con ese mismo amor, que cada uno de ellos sea un hombre de buena voluntad, que cada familia sea el centro de la vida, de la alegría y del amor.
(Los padres agradecen en silencio por sus hijos y los hijos por sus padres).


4) La presentación de Jesús en el Templo

Oh María, tú que te demuestras obediente a la ley, presentas a tu Hijo Jesús, en el Templo, junto a tu esposo José. El anciano Simeón lo reconoce y se alegra. La profetisa Ana inspirada por el Espíritu Santo, reza, canta y agradece a Dios por las promesas hechas realidad. Oh María, hoy junto a tí nos presentamos delante del Señor, unidos como una única familia, y tú nos presentas a Él, Cristo Salvador y vivimos, alegremente los unos con los otros, esta consagración y esta total donación a Él.
(Presentémonos al Señor en silencio, los hijos presenten a los padres y los padres a sus hijos).


5) El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Oh María, Tú condujiste en peregrinación a Jesús, hasta el templo de Jerusalén. Estuviste triste durante tres días porque Él se había perdido. Luego lo encontraste y lo condujiste a Nazareth, donde lo educaste mientras crecía en inteligencia, sabiduría y la gracia de Dios estaba sobre Él. Si hoy nosotros nos perdemos, ven a buscarnos y condúcenos nuevamente a la unidad de la familia, edúcanos, ensénanos; haz que la gracia de Dios esté tanto en los padres como en sus hijos y haz que todos juntos, hoy crezcamos en inteligencia y sabiduría delante de Dios y de los hombres.
Misterios Dolorosos sobre la Familia
1) La oración en el Huerto

Jesús, Tú rezas en el huerto del Getsemaní, mientras los apóstoles están durmiendo. El único que está despierto contigo es aquél que organizó la traición. Y Tú dijiste:”¡Padre, que se haga tu voluntad! El sudor, la sangre, el miedo a la muerte y la angustia, la donación a la voluntad de Dios, el amor infinito y los sufrimientos por nosotros: esta era la realidad de tu momento. Jesús, todos nosotros como familia, ahora ponemos delante de tí, todos aquellos momentos en los que no nos entendimos, cuando nos traicionábamos unos a otros, porque no perdonábamos inmediatamente, porque no amábamos, cuando huíamos de la cruz y de aquellos que sufrían y quedaban solos. ¡Perdónanos!
(Nos volvemos conscientes, en el silencio de las tensiones que llegan a nuestra familia, presentamos los miembros ausentes o aquellos que no se incluyen en la oración)


2) La flagelación de Jesús atado a la columna

Jesús, te flagelaron en el pretorio de Pilato. Los latigazos, las heridas, el profundo sufrimiento, la sangre, la burla, el sonido de los latigazos, las malas palabras en contra tuyo: mientras Tú estabas en silencio y sufrías. Señor Jesús, admitimos que algunas veces así acontece, también en nuestra familia y en tantas familias. En ellas, hay, en efecto, latigazos, heridas, faltas de respeto, angustias, maldad, violencia. ¡Por estas causas, muchas veces no nos sentimos bien, no tenemos paz, nos sentimos mal, buscamos de evitarnos mutuamente, entonces sobrevienen los divorcios, las infidelidades! Ahora te rogamos y Tú ayúdanos a resistir cada flechazo de los demás y cura las heridas de nuestra familia y de todas las familias.
(Tomamos conciencia del motivo que provocó el disgusto entre unos y otros. Sería positivo hablar juntos de todo esto).


3) La coronación de espinas

Jesús, fuiste coronado de espinas. Nuevamente la humillación y la burla porque afirmaban que te habías declarado rey.
¡Mientras tanto, Tú llevas con paciencia la corona de espinas! Te agradecemos, Jesús. Tú sabes de qué manera el alcoholismo, la droga, las infidelidades, el aborto, las blasfemias, la calumnia, los celos, la pereza, sanguinariamente coronan nuestras cabezas y nuestras relaciones familiares. Ayúdanos con la fuerza de tu amor a romper cada corona de espinas que hemos entrelazado los unos para los otros. Ayuda a aquellas familias que se encuentran más expuestas hoy, a este tipo de sufrimientos. Haz que cada corona de espinas se transforme en corona de triunfo del vencedor.
(Tomemos conciencia de la situación familiar y, si es posible, tratemos de hablar de ellas concretamente).


4) Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario

Jesús, te pusieron sobre las espaldas la cruz y Tú la llevaste con paciencia. Tú perdonaste a quienes te hicieron esto. Nosotros, como familia, te suplicamos: danos la fuerza de perdonarnos recíprocamente cuando nos ofendamos y que el perdón entre en cada familia. Mira a las familias que fueron atacadas por enfermedades y por largos sufrimientos. Mira a aquellos padres que tienen sus hijos enfermos, y llevan su cruz con tanta paciencia. Mira y bendice a los enfermos abandonados por sus propias familias, mira a esos hijos rechazados por sus padres.
(Tomemos conciencia de la situación familiar y agreguemos, si es posible, una oración concreta).


5) La crucifixión y muerte de Jesús

Jesús, has muerto en la cruz soportando sufrimientos terribles y María, tu Madre, lo vivía en sí misma con infinito dolor. Tú perdonaste a aquellos que te asesinaron y nos dejaste a María como Madre.
¡Transformaste los momentos más difíciles en momentos de salvación, de amor y de perdón! Nosotros, en cambio, tenemos miedo de la muerte. Tememos los unos por los otros. Muchas personas se entristecen por las muertes de sus seres queridos, perdieron la fe, el amor y la esperanza. Que tu muerte y tu cruz sean una guía para nuestros sufrimientos y los sufrimientos de las otras familias.
(Mostremos al Señor todo aquello que más nos destroza y recemos por nuestros difuntos).
Misterios Gloriosos sobre la Familia
1) La Resurrección del Hijo de Dios

Oh Jesús, resucitaste. Venciste la muerte. Saludaste a todos aquellos que encontraste: La paz esté con ustedes, no tengan miedo. Oh Jesús, entra ahora en nuestros corazones y en nuestras familias. Danos tu paz, al finalizar este día. Sana todas las heridas que hemos tenido y nos hemos ocasionado los unos a los otros y, como consecuencia, a través del pecado, nos metimos los unos y los otros en la tumba. Haz que la alegría de la resurrección nos sea dada a nosotros hoy aquí y a aquellos que se detuvieron a llorar sobre sus seres queridos y han perdido la fe. Ven a decirnos: ¡La paz esté con ustedes, no tengan miedo! Haz que en cada corazón renazca la concordia y la paz.


2) La Ascensión del Señor al Cielo

Oh Jesús, mientras subías al cielo, bendecías a todos los que allí estaban y enseñaste a los apóstoles lo que debían hacer. Que tu bendición descienda esta noche sobre nuestra familia, sobre nuestra parroquia, sobre todo nuestro pueblo y sobre toda la Iglesia. Bendice al Papa, a los Obispos, a los sacerdotes y a los religiosos. Bendice e invita a los jóvenes a servir con generosidad a la Iglesia. Invita también a alguno de nuestra familia a consagrarse totalmente a Tí. Bendice a todas las criaturas y haz que tu bendición llegue a cada uno.
(Si deseamos encomendar a alguien en particular, hagámoslo en silencio o en alta voz).


3) La venida del Espíritu Santo

Oh Jesús, mantuviste tu promesa y enviaste tu Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles mientras rezaban. Cuando llegó el Espíritu entendieron lo que debían hacer y tuvieron la fuerza para hacerlo. Jesús, nosotros como familia, te suplicamos todos juntos:¡Ilumínanos para que podamos entender lo que debemos hacer para nuestro bien y para hacerlo juntos! llumínanos para que veamos aquello que hasta ahora no fue bueno, lo expiemos y no lo repitamos más. Ilumina a todas las familias que a través de tu Espíritu nacen en la comunidad.
(Los padres rezan para que sus hijos abran sus corazones al Espíritu Santo y los hijos, para que sus padres vivan según la ley del Espíritu y que los eduquen en la Sabiduría de Dios. Encomendamos a los profesores, a los maestros, a los gobernantes y a los mandatarios de los pueblos)


4) La Asunción de María al Cielo

¡Oh María, fuiste elevada al cielo! Dios, te damos gracias por habernos dado a María como ejemplo de vida, como maestra y como Madre. Gracias porque a través suyo nos demuestras lo que deseas darnos durante esta vida y después de la muerte: ¡La que subió hasta Tí! Nosotros, oh María, nos consagramos a Tí como familia para que Tú nos conduzcas, a través de esta vida, a estar con nosotros en el momento de nuestra muerte. Haz que Jesús, a través de tu intercesión, nos invite y nos acepte en su Reino. Haz que desde ahora, cada momento esté bajo tu protección porque deseamos ser tus hijos.
(¡Sería mejor rezar una oración de consagración !).


5) La coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

¡Oh María, fuiste coronada como Reina del cielo y de la tierra! Creemos que en este tiempo, de manera particular, invitas y educas al mundo hacia la paz, porque ¡Tú eres la Reina de la Paz! Junto a Tí, suplicamos al Señor para que nos dé su paz, a nosotros, a todas las personas y a todos los pueblos. Guía a todo el mundo, a través de la fuerza de tu amor, hacia nuevos y mejores tiempos ...
(Que el Señor nos dé su paz a todos nosotros y a todos aquellos que no la poseen en este momento).


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