MISTERIOS GOZOSOS por Ana Echevarría
1 . La Anunciación del Angel a María:
¨Dios te Salve María, llena de gracia¨. Con estas palabras el ángel te saluda María, y te anuncia que Dios te ha elegido para ser la Madre del Salvador.
Por tu sí nos trajiste a Dios al mundo. Enséñame a seguirte, a abrir mi corazón con confianza al amor de Dios y decirle yo también cada día: ¨Hágase en mí según Tu palabra¨. (Lc. 1, 26-38)
2 . La visita de la Virgen María a Santa Isabel:
María: Después del anuncio del ángel, vas a visitar a tu prima Isabel para ayudarla.
En tu interior llevas a Jesús, llevas la salvación, por eso la casa de Isabel se llena de alegría, se transforma.
Te pedimos Madre, que visites también nuestro corazón, que estés siempre a nuestro lado, en nuestra casa, en nuestra vida. (Lc. 1,39-56)
3 . El nacimiento de Jesús en Belén:
Jesús, que viniste al mundo en el pobre pesebre de Belén para salvarnos, te damos gracias porque también ahora vienes en cada Misa y te das como alimento en la Comunión.
María, que preparaste el pesebre de Belén, prepara nuestro corazón para recibir a Jesús. (Lc. 2,1-21)
4 . Presentación de Jesús en el Templo
Madre: Llevas a tu Hijo al Templo para ofrecerlo a Dios. Yo también soy tu hijo. Llévame a Dios, mi Padre. Enséñame a confiar en su amor, a decirle en cada confesión: ¨Señor, Tú no rechazas a nadie por grandes que sean sus pecados, y recibes al pecador arrepentido con misericordia paternal. Quiero renovar mi vida, te entrego mi corazón¨. (Lc. 2,22-40)
5 . Jesús perdido y hallado en el Templo
María: Cuando Jesús se pierde, lo buscas sin descanso durante tres días. Te pedimos que si nos perdemos nos busques hasta encontrarnos y nos lleves de nuevo a Dios. (Lc. 2,41-51)
MISTERIOS DOLOROSOS por Ana Echevarría
1. La Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos:
Jesús: al enfrentarte con tu misión de morir en la cruz para salvarnos, empezaste por rezar, para que en los momentos difíciles de mi vida pueda decir: ¨Acepto lo que me mandas. Dame fuerzas para seguir adelante¨. (Lc. 22,39-46; Mt. 26,36-56; Mc. 14,32-52; Jn. 18,1-11)
2. La Flagelación de Jesús:
Jesús: Te ataron a una columna. Te flagelaron. En silencio ofreciste tu dolor al Padre por cada uno de nosotros.
Yo también estoy atado, por el orgullo, la impureza, el egoísmo. Dame tu fuerza para vivir libre de todo lo que me separa de Dios. (Mt. 27,26; Mc. 25,15; Jn. 19,1)
3. La Coronación de Espinas:
Jesús: Dejas que te coronen con espinas, que se burlen y te peguen, porque sabes que tu dolor tiene sentido. Danos la gracia de comprender que detrás de todo lo que nos pasa en nuestra vida, también detrás del dolor, hay un plan de amor de Dios Padre, que busca siempre nuestro bien. (Mt. 27,27-31; Mc. 15,16-20)
4. Jesús con la cruz a cuestas camino al Calvario:
María, en el camino de la cruz te encuentras con Jesús. Tu mirada lo anima a seguir adelante, a no desanimarse cuando cae bajo el peso de la cruz.
Madre, yo también soy tu hijo. No me dejes nunca. Que tu mirada me dé fuerzas para llevar mi cruz, para levantarme siempre en mis caídas, para cumplir mi misión como Jesús. (Lc. 23-26-30; Mt. 27,32)
5. La Crucifixión y muerte de Jesús:
Señor, estás clavado en la cruz. Sufres y ofreces tu dolor por nosotros. Toma mi dolor. Yo te lo entrego. Quiero unirlo al tuyo. Transfórmalo en gracias para mi vida y para el mundo. (Lc. 22,39-46; Mt. 26,36-56; Mc. 14,32-52; Jn.18,1-11)
MISTERIOS LUMINOSOS por Ana Echevarría
1. El bautismo de Jesús en el río Jordán:
En este misterio contemplamos a Jesús iniciando su misión bautizándose en el río Jordán. Ante el asombro de todos el Cielo se abrió, el Espíritu Santo descendió sobre Jesús y se oyó una vos que decía “este es mi Hijo muy amado”. Querido Padre: quisiste revelar así al mundo quién es Jesús, y que viendo que Él es Dios hecho hombre lo adoremos, lo escuchemos y lo sigamos. Te pedimos Padre la gracia de amar a Jesús con todo nuestro corazón y anunciar a todos que Jesús es nuestro Salvador, que llena de luz nuestra vida.
2. El milagro de Jesús en las bodas de Caná:
En este misterio María te vemos con Jesús en una fiesta de bodas. Se ha terminado el vino y se lo haces notar, y dices a los sirvientes, “Hagan todo lo que Él les diga”. Jesús manda llenar 6 tinajas con agua que transforma en riquísimo vino. Querida Madre, en tu escuela del Rosario, enséñanos a estar atentos a lo que Jesús nos dice en los misterios con su palabra y con su vida. Ayúdanos a ir llenando nuestras pobres tinajas con el esfuerzo de cada día por vivir como El vivió. Y en cada Avemaría, ruega Madre a Jesús, que transforme nuestra vida.
3. Jesús anunciando el Reino, y llamando a la conversión:
En este misterio, contemplamos a Jesús caminar con sus apóstoles predicando, sanando a los enfermos, y vienen a nuestra memoria sus parábolas, sus enseñanzas. Camina dispuesto a darlo todo por cumplir el plan de amor del Padre, con el corazón encendido por el anhelo de salvar nuestras almas. Contemplando a Jesús en este misterio, te pedimos Padre que nos regales el fuego misionero de su corazón, para que llevemos a todos la Buena Noticia de tu Amor. Padre nuestro del Cielo, te damos gracias, porque enviaste a Jesús a enseñarnos a llamarte Padre y vivir confiados en tu providencia y en tu amor. Esta es la Buena Nueva: nos amas tanto que has querido regalarnos la alegría de vivir como verdaderos hijos tuyos aquí en la tierra, y un día estar junto a Vos, para siempre en el Cielo. Estás siempre dispuesto Padre a perdonar nuestros pecados por el Sacramento de la Reconciliación. Danos la gracia de convertirnos, y vivir haciendo tu Voluntad: que venga Padre a nosotros tu Reino de amor.
4. La Transfiguración de Jesús en el monte Tabor:
Hablando de la Transfiguración, el evangelio de san Mateo nos dice: Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan y los llevó un alto monte y se transfiguró delante de ellos. Resplandeció su rostro como el sol y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y se oyó desde una nube una voz que dijo “este es mi Hijo muy amado, escuchadlo”.
Querido Jesús, en el monte Tabor tus apóstoles, asombrados, oyeron la voz del Padre invitándolos a escucharte. Extasiados, contemplaron tu luz, tu poder divino y exclamaron: “¡Qué bien estamos aquí!”. Nosotros también queremos contemplarte con María en el Rosario, y dejarnos penetrar y transformar por tu Luz. Que María nos enseñe a vivir con la mirada siempre puesta en Vos, nuestro Dios, único Camino que nos lleva a una felicidad verdadera, y colma los anhelos más profundos del corazón.
5. Jesús instituyendo la Eucaristía en la Última Cena:
Nos dice el Evangelio: “mientras comían, tomando Jesús pan, lo bendijo lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: tomad, comed, este es mi Cuerpo. Y tomando un cáliz, habiendo dado gracias, se los dio diciendo: bebed de él todos, porque esta es mi Sangre”
Querido Jesús: antes de morir en la Cruz, sabiendo que tenías que partir nos hiciste el regalo de quedarte con nosotros, como alimento, en el Pan de Vida. Queremos hacer de la Eucaristía el centro de nuestra vida. Unidos a María, queremos adorarte en el Sagrario, ofrecerte allí nuestros gozos y dolores. Encontrar en tu divina presencia, fortaleza y alegría para irradiarlas a nuestro alrededor.
Y en este misterio queremos también pedirte Jesús que nos hagas apóstoles de la Eucaristía. Quisiéramos que todos descubran la luz de tu presencia en el Santísimo Sacramento.
MISTERIOS GLORIOSOS por Ana Echevarría
1. La triunfante Resurrección de Jesús:
Jesús: al tercer día después de tu muerte resucitaste. Los apóstoles que te vieron resucitado dieron su vida por defender esta verdad.
Yo también creo que la vida no termina con la muerte. Dame la gracia de tener un corazón limpio y recto como el tuyo, de seguir tu camino que termina en la resurrección y la felicidad eterna. (Lc. 24,1-12; Mt. 28,5-8; Mc. 16,5-9)
2. La Ascención de Jesús:
Jesús: unos días después de la resurrección subiste al Cielo.
Nosotros también queremos ascender, vivir de acuerdo a nuestros ideales. Pero sin tu ayuda no podemos. Danos tu fuerza para hacer crecer cada día los dones que Dios sembró en nuestro corazón. (Lc. 24,50-53, Mc. 16,19; Hech. 1,4-11)
3. La venida del Espíritu Santo:
María: cuando rezaste con los apóstoles en el Cenáculo, el Espíritu Santo los transformó. Llenos de valor se lanzaron a encender el mundo con el mensaje de Cristo.
Cuando rezamos el Rosario, rezas también con nosotros y pides el Espíritu Santo.
Enséñanos a todos los hombres de nuestro tiempo a rezar y vivir el Rosario para que se dé un nuevo Pentecostés que transforme el mundo. (Hech. 2,1-13)
4. La Asunción de María a los Cielos:
María: Dios te llevó en cuerpo y alma al Cielo y te dio la misión de llevarnos a Jesús, de guiarnos, de protegernos. Madre, te entrego mi corazón. Quiero vivir unido a Vos, aliado con Vos; que tu corazón sea mi refugio y el camino que me lleve a Dios. (Ap. 12,14-16)
5. La Coronación de María en el Cielo:
María: Queremos seguir el camino que te vemos recorrer en los misterios del Rosario; ir por la vida fuertes, dignos, sencillos, generosos, repartiendo amor, paz y alegría. Te coronamos Reina de nuestro corazón para pedirte que nos guíes, que nos transformes. (Ap. 12,1-3)