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MEDITACIONES DE LA ENCICLICA VERITATIS SPLENDOR
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Viernes, 21/09/2012
Misterios Gozosos según la Encíclica Veritatis Splendor
1) La Encarnación del Hijo de Dios

La vida moral se presenta como la respuesta debida a las iniciativas gratuitas que el amor de Dios multiplica en favor del hombre. Es una respuesta de amor; según el enunciado del mandamiento fundamental que hace el Deuteronomio: “Escucha , Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás al Señor, tu Dios, con toda tu alma y con toda tu fuerza ¨. (VS 10)


2) La Visitación de nuestra Señora a su prima Isabel

Así, la vida moral, inmersa en la gratuidad del amor de Dios, está llamada a reflejar su gloria: “Para quien ama a Dios es suficiente agradar a Aquel que El ama, ya que no debe buscarse ninguna otra recompensa mayor al mismo amor; la caridad proviene de Dios de tal manera que Dios mismo es caridad”. (VS 10)


3) El nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén

María es signo luminoso y ejemplo preclaro de vida moral: “La vida de Ella sola es enseñanza para todos”, escribe San Ambrosio, “El primer deseo ardiente de aprender lo da la nobleza del maestro. Y ¿quién es más noble que la Madre de Dios o más espléndida que Aquella que fue elegida por el mismo Esplendor?”. (VS 10)


4) La presentación de Jesús en el Templo

María vive y realiza la propia libertad donándose a Dios y acogiendo en sí el don de Dios hecho hombre, lo nutre, lo hace crecer y lo acompaña en aquel gesto supremo de libertad que es el sacrificio total de la propia vida. Con el don de sí misma, María entra plenamente en el designio de Dios, que se entrega al mundo. (VS 10)


5) El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

María condivide nuestra condición humana pero en total transparencia a la gracia de Dios. No habiendo conocido el pecado, está en condiciones de compadecerse de toda debilidad. Comprende al hombre pecador y lo ama con amor de Madre. Precisamente por esto se pone de parte de la verdad y condivide el peso de la Iglesia en el recordar constantemente a todos las exigencias morales. (VS 120)
Misterios Dolorosos según la Encíclica Veritatis Splendor
1) La oración en el Huerto

La fe es una verdad que se ha de hacer vida. Es una decisión que afecfa a toda la existencia. Es encuentro, diálogo, comunión de amor y de vida del creyente con Jesuscristo, camino verdad y vida. Implica un acto de confianza y abandono en Cristo, y nos hace vivir como El vivió, o sea en el mayor amor a Dios y a los hermanos. (VS 88)


2) La flagelación de Jesús atado a la columna

Cristo manifiesta, ante todo, que el reconocimiento honesto y abierto de la verdad es condición para la auténtica libertad: es la verdad la que nos hace libres ante el poder y da la fuerza en el martirio. Al respecto dice Jesús ante Pilato: “Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad”. (VS 87)


3) La coronación de espinas

Jesús manifiesta, además, con su misma vida y no sólo con palabras, que la libertad se realiza en el amor, es decir, en el don de uno mismo. Él que dice: “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos”, va libremente al encuentro de la Pasión, y en su obediencia al Padre en la Cruz da la vida por todos los hombres. (VS 87)


4) Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario

Cristo crucificado revela el significado auténtico de la libertad, lo vive plenamente en el don total de sí y llama a los discípulos a tomar parte en su misma libertad. (VS 85)


5) La crucifixión y muerte de Jesús

Por lo tanto, Jesús es la síntesis viviente y personal de la perfecta libertad en la obediencia total a la voluntad de Dios. Su carne crucificada es la plena revelación del vínculo indisoluble entre libertad y verdad, así como su resurrección de 1a muerte es la exaltación suprema de la fecundidad y de la fuerza salvífica de una libertad vivida en la verdad. (VS 87)
Misterios Gloriosos según la Encíclica Veritatis Splendor
1) La resurrección del Hijo de Dios

Sólo en el misterio de la Redención de Cristo están las posibilidades concretas del hombre. Pero, ¿de qué hombre se habla? ¿Del hombre dominado por la concupiscencia, o del redimido por Cristo? Porque se trata de esto: de la realidad de la redención de Cristo. ¡Cristo nos ha redimido! Esto significa que Él nos ha dado la posibilidad de realizar toda la verdad de nuestro ser. (VS 103)


2) La Ascensión del Señor al cielo

Imitar y revivir el amor de Cristo no es posible para el hombre con sus solas fuerzas. Se hace capaz de este amor sólo gracias a un don recibido. Lo mismo que el Señor Jesús recibe el amor de su Padre, así a su vez, lo comunica gratuitamente a los discípulos: ¨Como el Padre me amó, yo también os he amado; permaneced en mi amor¨. (VS 22)


3) La venida del Espíritu Santo

El don de Cristo es su Espíritu, cuyo primer ¨fruto”´ es la caridad: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”. San Agustín se pregunta: ¨¿Es el amor el que nos hace observar los mandamientos, o bien es la observancia de los mandamientos la que hace nacer el amor?, Y responde: “¿Pero quién puede dudar de que el amor precede a la observancia? En efecto, quien no ama está sin motivaciones para guardar los mandamientos”. (VS 22)


4) La Asunción de María al cielo

Es la vida de santidad la que constituye el camino más simple y fascinante sobre el cual se puede percibir inmediatamente la belleza de la verdad, la fuerza liberadora del amor de Dios, el valor de la fidelidad incondicionada a todas las exigencias de la ley del Señor, aún en las circunstancias más difíciles. Por esto la Iglesia ha invitado siempre a los creyentes a buscar y encontrar en los santos y en las santas, en primer lugar, en la Virgen Madre de Dios, ¨llena de gracia¨ y ¨toda santa¨, el modelo, la fuerza y la alegría para vivir una vida según los mandamientos de Dios y las Bienaventuranzas del Evangelio. (VS 107)


5) La coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

La vida de los santos, reflejo de la bondad de Dios -de Aquel que ¨sólo es bueno¨-, no solamente constituye una verdadera confesión de fe y un impulso para su comunicación a los otros, sino también una glorificación de Dios y de su infinita santidad. La vida santa conduce así a plenitud de expresión y actuación el triple y unitario munus propheticum, sacerdotale et regale que cada cristiano recibe como don en su renacimiento bautismal ¨de agua y de Espíritu”. (VS 107)
Misterios Luminosos según la Encíclica Veritatis Splendor
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