La alegría se comparte.

Por
lourdes
Jueves, 12/07/2012
Hay un proverbio italiano que dice: “El amor y la tos, no pueden ocultarse”. Si alguna vez hemos intentado ocultar la tos, que no se escuche o que no se note, sabremos que eso es imposible; por el contrario, cuanto más lo intentemos disimular, más se percibirá. El proverbio dice que así es el amor, imposible de ocultar. Y es cierto que cuando amamos a alguien o a algo, no sólo se notará, sino que posiblemente seamos nosotros mismos los que deseemos contarlo y compartirlo. Nadie vive sus alegrías encerrado en la soledad, sino que buscamos comunicarlas.
Como comunidad nos preparamos a celebrar el día de Nuestra Señora de Lourdes el 11 de febrero. Y queremos hacerlo como una verdadera fiesta. Nosotros hemos descubierto una doble alegría: la presencia maternal de María y la presencia fraternal de la comunidad. Y eso es motivo de celebración y alegría.
Por eso, este año quisimos unir el doble pedido a la Virgen: sentir su caricia, pero también renovar nuestro proyecto misionero. Queremos crecer en esta capacidad de comunicar la buena noticia, de compartir la alegría del evangelio. Si hemos conocido el amor de Dios, es para poder ayudar a que otros lo experimenten. Es un desafío que queremos vivir a lo largo del año, ya que no es asunto de un día solamente. Pero queremos comenzarlo fuertemente en esta fecha especial.
Como habrán notado en el programa, durante la novena de preparación, celebraremos algunas misas en distintos puntos del barrio. Es un gesto, sencillo y simple, con el que queremos responder al llamado a la misión. Rezar en los distintos lugares, hacerlo en la calle, de un modo más expuesto y visible, es un intento de comenzar un tiempo más misionero. Pero sabemos que es sólo un signo. Lo esencial sigue siendo que tengamos actitudes y proyectos más evangelizadores. Para eso, será necesario que cada uno de nosotros forjemos un corazón de misioneros, que con nuestras palabras y acciones de todos los días podamos hacer presente el Reino de Jesús en medio de nuestra realidad.
Por eso, además de invitarlos a la fiesta, me gustaría proponerles que vivamos esta festividad con un espíritu misionero. Podemos hacerlo llevando programas de la celebración, ayudando a difundirla, invitando a alguien concreto a una misa, animando a los vecinos a la participación, acompañando a algún enfermo, dando lugar al que viene, haciendo sentir cómodo al que se acerca a rezar… muchas son las maneras de ser misioneros. Que María de Lourdes, la primera evangelizadora, la que llevó en su seno al mismo Dios, nos anime a renovarnos como verdadera comunidad de discípulos y misioneros.
Nos vemos en las celebraciones.
Que Dios los bendiga.
Padre Willy Carbó.
Febrero 2010

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lourdes