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Madre, queremos sentir tu caricia.
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Jueves, 12/07/2012
Madre, queremos sentir tu caricia.
Hay pocas celebraciones tan instaladas en el calendario social como el día de la madre. Otras celebraciones (días de la patria, fiestas religiosas, etc.) con el correr de los años y los cambios en las costumbres, han perdido intensidad o han variado mucho en su modo de ser celebradas. Pero el día de la madre toca una fibra íntima de la experiencia de nuestra sociedad y por eso, más allá de su sentido comercial, sigue siendo un momento especial para la mayoría de las familias. Ese día muchos aprovecharán para hacer una visita, compartir una mesa o expresar de alguna manera el agradecimiento y el cariño hacia aquella que nos trajo a la vida, nos crió y nos ayudó a ser lo que hoy somos.

Creo que todos los que hemos tenido la gracia de haber experimentado o experimentar el cariño de una madre, sabemos lo importante que es este don para nuestra vida. Seguramente nuestras madres nos mostraron su cariño de diversas maneras: algunas lo hicieron trabajando para que tuviéramos lo necesario, otras lo hicieron con palabras orientadoras o gestos cariñosos, otras tal vez no hablaron demasiado pero tuvieron esa delicadeza de esperarnos con el plato de comida listo o ese postre que sabían que nos gustaba. Cada uno podrá pensar y celebrar en ese día los gestos del cariño de su madre.

En este mes de octubre, como comunidad parroquial, haremos el viaje al Santuario de la Virgen de Lourdes de Santos Lugares. Esta peregrinación que realizamos cada año es, como el día de la madre, la oportunidad de visitar juntos su casa y de reunirnos en torno a ella como hijos agradecidos que vamos a ponernos bajo su cuidado. Y este año quisimos hacerlo guiados por esta oración: “Madre, queremos sentir tu caricia para renovar nuestro proyecto misionero”.

Dos son los pedidos que le hacemos a la Virgen: el primero es el de sentir su caricia. Queremos hacer esta peregrinación con el deseo experimentar un signo de su amor. Puede ser que nos llegue a través de una palabra o de algo que veamos o del hecho de ver tanta gente alrededor con la que podamos unirnos. Todos sabemos que podemos rezar en cualquier lugar, pero también sabemos que en los santuarios experimentamos esa cercanía con Dios y con la Virgen de un modo especial.

Pero no queremos quedar encerrados y por eso le hacemos el segundo pedido: queremos renovar nuestra misión. Y esto tiene una dimensión personal y otra comunitaria. Tal vez en alguna oportunidad hemos tenido esa experiencia: del Santuario se vuelve con nuevas fuerzas. No es que los problemas se solucionen, no es que la realidad sea otra, pero nosotros somos los que salimos distintos. Siempre que tenemos una experiencia de Dios, eso se manifiesta en nuestra vida cotidiana. Y también como comunidad queremos renovar nuestra misión. Muchas veces nos preguntamos cómo llegar a otros, cómo hacer para que todos sientan la parroquia como su casa. Y tendremos que buscar caminos y ensayar posibilidades, pero antes que nada tenemos que profundizar nuestra cercanía a Dios y a María para que ellos nos regalen el Espíritu que es el gran inspirador de la misión. Cuanto más nos acercamos a Dios, más misioneros nos volvemos; y al mismo tiempo cuanto más misioneros somos, más nos acercamos a Dios.
Que durante este mes podamos celebrar las caricias, la ternura y el cariño de nuestras madres y de nuestra Madre. Seguros de que eso es lo que nos renovará en la vida.

¡Feliz día para todas las madres!

Que Dios los bendiga.
Padre Willy Carbó.
Octubre 2009


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