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La vida en colores.
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Martes, 10/07/2012
La vida en colores.
Todavía recuerdo la llegada de la televisión color a mi casa. Aprovechando la “excusa” que se acercaba un nuevo mundial de fútbol y con la ayuda de unos amigos, pudimos cambiar nuestra vieja tele blanco y negro por esa nueva maravilla de la tecnología que era la televisión en colores. Lo que hoy parece habitual y sencillo (hasta anticuado para algunos, ya que la tecnología sigue desarrollando nuevas posibilidades), en aquella época era un avance valorado y esperado. No es que se pudieran ver más canales, ni que uno pudiera acceder a otros programas distintos, se veía lo mismo que antes, ¡pero ahora en colores! Se podía ver mejor los paisajes, no había que imaginar el color de la ropa y las camisetas de los equipos eran claras para identificar. Todos estuvimos contentos y ansiosos con esta nueva adquisición familiar que permitía disfrutar mejor el entretenimiento televisivo.

Lamentablemente todavía no se inventaron técnicas que nos permitan cambiar nuestra mirada interior. Por más avance tecnológico que exista, la transformación del corazón sigue siendo un asunto del Espíritu. Pero qué importante si cada uno de nosotros lograra cambiar la manera en que mira su vida. A veces pareciera que miramos nuestra vida en blanco y negro: nada nos sorprende ni nos llama la atención, todo se tiñe de un gris aburrido, las cosas y las personas se nos vuelven rutinarias y repetitivas. ¿Y si nos animamos a cambiar y empezamos a mirar en colores? No es que vamos a ver cosas distintas, pero las mismas cosas van a mostrarse diferentes.

Si logramos tener una mirada nueva, vamos a ir “estrenando” las cosas, todo nos va a parecer más luminoso y colorido. Habrá que animarse a levantar un poco la cabeza, a empezar a disfrutar del cielo y del sol, percibir los árboles que cambian de colores, darse cuenta de las plantas que florecen. Tendremos que maravillarnos cada día por el regalo de levantarnos y poder estar vivos. Podremos mirar a nuestro alrededor y re-descubrir a las personas con las que vivimos y compartimos. Sí, ya lo sé, ya las conocemos, pero ¿qué tal si nos animamos a mirarlas con una mirada nueva? Tal vez les descubramos colores que hasta ahora no hemos valorado.

Como Iglesia estamos transcurriendo el tiempo Pascual. Después de la fiesta de resurrección, por cincuenta días celebramos la presencia de Jesús resucitado en medio nuestro. Como comunidad este año quisimos recorrer este tiempo bajo el lema: “Jesús resucitó. Celebremos la vida”. Queremos que este tiempo nos ayude a valorar, agradecer y celebrar tantos signos del Resucitado en medio nuestro. Seguro que si miramos bien nuestra realidad encontraremos un montón de signos de vida nueva, regalos que Dios nos va haciendo en esta etapa, personas que nos acompañan y ayudan. Todo eso es lo que queremos mirar y celebrar. Claro que para eso es necesario mirar en colores, tener esa mirada nueva que valoriza e ilumina.

El libro del Apocalipsis pone en boca de Jesús una frase muy linda, dice: “Yo hago nuevas todas las cosas” (21,5). El no promete hacer todo el tiempo cosas distintas y novedosas, ese es el engaño de la publicidad que continuamente tiene que generar nuevos productos para poder vender. Lo de Jesús es más profundo, Él no hace cosas nuevas, sino que hace nuevas todas las cosas. Lo mismo puede ser distinto en presencia del Resucitado. Tal vez no se solucione el problema como yo quería, tal vez no cambie la situación que me angustia, pero el Resucitado me promete que eso mismo va a ser diferente si me animo a mirarlo con El, con sus ojos, con su amor.

La elección es nuestra: quedarnos con la mirada en blanco y negro o cambiar por una mirada nueva que nos permita ver la vida en colores. Que el Resucitado nos conceda dar el paso.

Que Dios los bendiga.
Padre Willy Carbó.
Mayo 2009


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