La mesa.

Por
lourdes
Martes, 10/07/2012
Si las personas tenemos nuestras historias, los objetos también las tienen. Y entre tantos objetos que utilizamos a diario hay uno que seguramente tiene una historia rica e interesante: la mesa familiar. Si pienso en la mesa que hay en la casa de mis padres me doy cuenta de que ella ha sido testigo de una larga historia de vida. Creo que antes que yo naciera hubo otra mesa, que hubo que cambiar cuando el nacimiento de nuevos hijos la hicieron incapaz de albergar a todos. Por eso se consiguió una mesa de fórmica, de esas que tienen la capacidad de “agrandarse” con dos tablas que se sacan de abajo. En esa mesa compartimos miles y miles de comidas, de ratos de charlas, de peleas y de juegos. Sobre ella se cambiaron pañales, se festejaron cumpleaños, se hicieron deberes escolares, se planchó ropa… en fin, se compartió toda una vida. Y así como en algún momento hubo que agrandarla, en otro tiempo esa mesa se fue achicando, cada vez que uno de los hijos partía con el proyecto de iniciar su propia mesa familiar. Por eso, hoy es una mesa tranquila y más silenciosa, pero que periódicamente se ve invadida por la visita de los hijos que vuelven multiplicados en nuevos hijos y nietos. Seguramente cualquiera de ustedes si mira y piensa en su mesa puede relatar otra historia, parecida o diferente, pero igualmente rica en experiencias vividas.
Como familia de Lourdes también tenemos una mesa: el altar en torno al cual nos sentamos cada día para compartir el pan de Vida que nos dejó Jesús. Este altar también guarda muchas historias, muchos nombres y recuerdos. Durante este mes vamos a celebrar que esta mesa del altar se vuelve a “agrandar” para recibir a nuevos hijos que se sientan para recibir la Eucaristía. Los chicos y chicas del colegio y de catequesis de la parroquia van a recibir su primera comunión. Tal vez no conozcamos a muchos de ellos, tal vez no todos vengamos a la misa de su comunión, pero como comunidad les queremos abrir el corazón para recibirlos en esta mesa familiar. Que la mesa se agrande es siempre una alegría, porque significa que la familia crece. Pero también es un desafío porque hay que descubrir y aceptar al otro como un hermano con quien comparto el pan y la vida.
Hay una linda canción de los Carabajal llamada justamente “La mesa”. El estribillo dice así: “Yo quisiera que en mi mesa, nadie se sienta extranjero que sea la mesa de todos, territorio de silencios. Que sea mesa de domingo, mesa vestida de fiesta, donde canten mis amigos, esperanzas y tristezas.” Que lindo que el altar de nuestra comunidad pueda reflejar esto, que sea ese lugar de todos, sin extranjeros, sino repleto de hijos que quieren seguir compartiendo una comida que los hermana y los sostiene en el camino.
A todas las familias que se acercan a la primera comunión: bienvenidos a nuestra mesa y Dios quiera que la sigamos compartiendo cada domingo. A todos nosotros que formamos la comunidad que los recibe: abramos el corazón para celebrar que la familia sigue creciendo.
Que Dios los bendiga.
Padre Willy Carbó.
Junio 2008

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lourdes