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Luego de la movilización del 27 de junio, llegó el estallido. CUANDO LA HISTORIA SE REPITE... ¿COMO FARSA?
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Jueves, 28/06/2012
Luego de la movilización del 27 de junio, llegó el estallido. CUANDO LA HISTORIA SE REPITE... ¿COMO FARSA?
El paro nacional con movilización a la Plaza de Mayo llevado adelante el 27 de junio por la CGT sorprendió por significar una postal inusual: el sindicalismo peronista realizaba una protesta masiva contra un gobierno también peronista.

La Presidenta de la Nación, recientemente viuda, mostró fuerte preocupación por la movilización que se llevó adelante contra el Gobierno por parte de manifestantes que buscan defender el salario frente a la inflación desbordada.

El contexto de la manifestación se da en medio de una fuerte devaluación del peso, la disparada del dólar paralelo y el inservible control de precios. La economía argentina cayó luego de más de diez años de crecimiento consecutivo, ayudada en gran parte por la incipiente crisis mundial.

En medio de esos datos, el Gobierno intentó limitar las subas de salarios por paritarias, algo rechazado por todos los gremios, furiosos ya por el congelamiento de homologaciones de acuerdos varios.

La descripción no pertenece al acto de ayer, sino a lo ocurrido hace 37 años, el 27 de junio de 1975, cuando la CGT organizó una gran movilización en contra del gobierno de la entonces presidenta Isabel Perón.

El enojo provenía de las medidas que había tomado el recién nombrado ministro de Economía, Celestino Rodrigo, el 4 de junio de ese año. En esa fecha, se anunció un plan de ajuste que provocó temblor social: el peso fue devaluado en un 150% respecto del dólar, los servicios públicos subieron alrededor de 100 por ciento y la nafta súper aumentó 181 por ciento.

Ello provocó la movilización obrera del 27 de junio del mismo año y provocó la renuncia de Rodrigo y, posteriormente, de su gestor, José López Rega.

Sorprende que más de 35 años después se dé una situación tan parecida en la misma Argentina. Los enojos y motivaciones de aquellos días parecen calcados a los que ocurren ahora.

Puede ser solo una coincidencia o puede ser algo más. Como dijo una vez Karl Marx, “la historia se repite dos veces, la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”.

Diego Goldberg

Moyano y Cristina se dirigen a un callejón sin salida

La manifestación que encabezó Hugo Moyano en la Plaza de Mayo puso en evidencia, con la crudeza que caracteriza a los actos masivos, que el peronismo inició una etapa de feroz internismo que, si no es frenada a tiempo, sólo puede traer malas noticias para los argentinos.

Es que Moyano y Cristina Kirchner parecen dirigirse a un callejón sin salida que los lleva al enfrentamiento abierto. Aunque el jefe Camionero no tiene una intención destituyente, el elevado nivel de sus cuestionamientos a la Presidenta lo pone definitivamente en la vereda de enfrente del Gobierno.

Hay un tercer actor que es otra de las piezas fundamentales del tablero peronista y se llama Daniel Scioli. El gobernador de Buenos Aires prefiere ubicarse a medio camino, optando por una postura de diálogo que parecen haber clausurado tanto la Presidenta como el actual jefe de la CGT. Para ninguno de los tres la situación es cómoda: Cristina comienza a lidiar con las señales negativas que emite la economía; Moyano se encuentra aislado en el mundo gremial y Scioli debe afrontar la administración de una provincia —la más importante del país— con un alto grado de incertidumbre.

Se podría decir, sin temor a equivocarse, que no es el momento adecuado para darle rienda suelta al internismo, pese a que Moyano expresa demandas legítimas de la sociedad cuando reclama la modificación —o directamente la eliminación— del Impuesto a las Ganancias, a esta altura un impuesto al salario. También se puede acordar con la Presidenta cuando manifiesta el sentimiento de ingratitud que le dispensa un sector del gremialismo pese a que los trabajadores mejoraron su calidad de vida en los últimos años. Aunque es difícil de caratular como una ¨extorsión¨ a una protesta dentro del marco constitucional.

Así las cosas, en los últimos días reapareció el famoso ¨peronómetro¨, al que suelen acudir los dirigentes cuando se impone la lógica de la confrontación. Por eso este miércoles se lo puso escuchar a Moyano asegurar con grandilocuencia, ni bien pisó la Plaza de Mayo, que ¨más peronista que yo, Perón¨.

Mariano Spezzapria


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