Muere ¨Solitario George¨ y desaparece la subespecie Chelonoidis Abingdoni
Tras más de una década intentando que se aparease para perpetuar la especie acaba de fallecer el último macho de la especie Chelonoidis Abingdoni, un tipo de tortuga gigante que vivía en las Islas Galápagos. Se estima que este animal superaba los 100 años de edad.
Así lo ha confirmado la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) quienes han informado del hallazgo de la famosa tortuga muerta cuando se encaminaba al bebedero. Y se trata de una de los ejemplares más emblemáticos del hábitat no solo por ser el último de su especie, sino por formar parte del programa de crianza en cautiverio de la DPNG.
Desde hace 15 años se ha intentado que ¨Solitario George¨ se aparease con hemras de la especie del volcán Wolf, con las que consiguió hacerlo, pero sin llegar a formar huevos fértiles. Igualmente se buscó el apareamiento con hembras de la especie de la isla Española, pero los trabajos tampoco fueron fructíferos.
Una de cal y otra de arena
Esta noticia ha llegado una semana después del anuncio por parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de descenso de la mortalidad de tortuga boba, Caretta caretta, en la isla de Boavista de Cabo Verde. Según los datos recopilados desde 2007 por investigadores españoles, cada vez mueren menos tortugas de esta especie en peligro de extinción gracias ¨a los esfuerzos y la sensibilización de la población autóctona, las iniciativas de cooperación para el desarrollo sostenible de las comunidades locales y por el seguimiento y protección que ejercen los campamentos de voluntarios internacionales instalados en las playas¨, explicaban desde el CSIC.
Las playas de esta isla albergan la segunda población de tortuga boba más importante del Atlántico y la tercera del mundo, pudiendo encontrarse más de 4.000 ejemplares por kilómetro lineal. De ahí la importancia de esta buena noticia ecológica.
Según los datos obtenidos, mientras que en 2007 se cazaron más de 1.200 hembras en las playas de Boavista, en 2011 se cazaron un total de 55 lo que ha permitido unas mejores tasas de reproducción de esta especie.
Los trabajos de protección de especies en peligro de extinción buscan el claro objetivo de evitar que las especies se vean abocadas a la desaparición, ya sea por motivos naturales o antropogénicos. Los investigadores no pudieron conseguir perpetuar la Chelonoidis Abingdoni, sin embargo parece que Caretta caretta seguirá formando parte de la biodiversidad marina.
Tortuga boba recién nacida
Pequeña tortuga boba, Caretta caretta) recién nacida en las playas de Boavista, Cabo Verde.
Un momento muy especial
Uno de los momentos más especiales para las tortugas y para los investigadores es cuando se adentran en el océanos con las batidas del mar. Se trata del punto y seguido de la recuperación de una especie como la tortuga boba.
Preparando el nido de los huevos
Una vez puestos los huevos las tortugas bobas, Caretta caretta, preparan con cuidado los nidos para que el desarrollo de las pequeñas tortugas dentro del cascarón sea óptimo.
El momento de la puesta
En la imagen se observa una madre de tortuga boba justo en el momento de la puesta de los huevos que en el futuro perpetuarán la especie. Las tortugas bobas, Caretta caretta, están en peligro de extinción, siendo las playas de Cabo Verde uno de los puntos de recuperación y control de la especie más importantes del mundo.