Máximo K, internado en el Austral mientras el sistema de salud de Santa Cruz colapsa.
Máximo Kirchner, hijo de la presidenta Cristina Kirchner, quedó internado este lunes en el hospital Austral de Pilar, luego de ser trasladado de urgencia desde Río Gallegos en el avión Tango 01.
Si bien no hay versiones oficiales, la razón más acorde hasta ahora, sería que el hijo mayor de la Presidenta sufría un intenso dolor en su rodilla derecha, a causa de una artritis. Luego de haber padecido un intenso estado gripal, según indicó la propia mandataria en actos públicos.
Este fin de semana sonó muy fuerte el rumor de que el vástago del matrimonio K sería internado en el Hospital Regional de Río Gallegos, para lo cual se habían acondicionado las salas VIP de ese establecimiento. Finalmente, el traslado a Buenos Aires lo habría decidido la familia presidencial ante la falta de médicos en Río Gallegos, cuyos hospitales están paralizados por demandas salariales.
La Presidenta ya había emprendido su retorno a Buenos Aires la noche del domingo cuando luego de unas horas en la Capital decidió regresar a esa ciudad santacruceña para buscar a Máximo y trasladarlo al aeroparque metropolitano. Desde allí, Máximo fue llevado al hospital Austral a bordo del helicóptero presidencial, con el cual arribó a la institución médica del norte del Gran Buenos Aires antes de las seis de la mañana.
Hace ya tres semanas que la salud de Máximo se encuentra en boga, sobre todo en su provincia natal. Primero fue afectado por una fuerte gripe que desencadenó en una gastroenterolocolitis producto de los antibióticos. Al someterse a una resonancia, se habría desubierto la afección en su rodilla.
Las dudas respecto a la salud de Máximo Kirchner
Esta madrugada, trascendió que Máximo Kirchner había sido trasladado de urgencia a Buenos Aires por una dolencia en su rodilla vinculada a una supuesta artritis. A partir de ese momento, comenzaron a circular diverso tipo de especulaciones sobre la verdadera situación del hijo de la Presidenta, las cuales han recrudecido a través de las redes sociales.
Independientemente de que sea real o no la información circulante sobre la patología sufrida por este, hay varias preguntas que flotan en el aire en estos momentos. A saber:
-Si Máximo no está tan complicado, tal como aseguran desde el oficialismo, ¿por qué persiste el hermetismo respecto a su situación?
-¿Por qué se habla alternativamente de que sufre artritis, gastritis y/o una afeccion respiratoria? ¿Por qué aún no se pudo determinar cuál ha sido el tipo de bacteria que provocó la supuesta dolencia del hijo de la Presidenta?
-¿No es asombrosa la semejanza de esta situación con la vivida por Néstor Kirchner en 2004, cuando fue internado en total secreto por una ¨gastroduodenitis erosiva hemorrágica secundaria¨? ¿No ha sido contraproducente el secretismo que se vivió en esos días frente a un cuadro que luego se supo gravísimo?
-¿Es creíble que Máximo sufra un cuadro gripal —el cual suele curarse luego de un ciclo de 7 días aproximadamente— que lleva más de dos semanas? ¿Cómo juegan las dos internaciones que este sufrió en los últimos siete años en Santa Cruz y que el Gobierno siempre mantuvo en secreto?
-Si el hijo de Cristina no se encuentra grave, ¿por qué semejante urgencia, que obligó incluso a utilizar el Tango 01 para trasladarlo?
-Si realmente Máximo tiene artritis en la rodilla, ¿por qué se lo hizo caminar para ingresar al Hospital Austral, como pudo verse en las imágenes que publicaron los principales medios? ¿Por qué no se utilizó una silla de ruedas?
-¿Es verdad, como dice el presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología, Alfredo Arturi, que esa dolencia ¨es una especialidad muy amplia¨ y que cuenta con más de 300 variantes? ¿Cuál es la que sufre el vástago presidencial?
-¿Es cierto lo que asegura el médico traumatólogo Héctor Masarjian, respecto a que la artritis de rodilla es una dolencia que no suele afectar a personas que ronden los 30 años y que no puede operarse? ¿No se contradice con lo que se dice en estas horas sobre Máximo?
-¿Por qué Máximo se atiende en un oneroso hospital privado y no en un nosocomio público?
-¿Tan complicado se encuentra este que Cristina debió postergar un acto que iba a encabezar en Morón?
-¿Por qué aún no ha habido parte médico oficial alguno?
-¿Por qué a pesar de lo ya vivido con el falso cáncer de Cristina y la carótida de Néstor, la familia Kirchner insiste en sostener su histórico hermetismo?
Por ahora, solo preguntas sin respuesta.
Christian Sanz