A la Comisiones de Salud y de Familia del Senado y de la Cámara de Diputados Nacionales:
A la Comisión de Unicameral de Salud del Senado Nacional
Señora Presidenta Silvia Beatriz Elías de Perez
Señora Vicepresidenta Sandra Daniela Giménez
A la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia de la Cámara de Diputados
Señora Presidenta Silvia Alejandra Martínez
Señora Vicepresidenta Claudia Mónica Rucci
De mi consideración:
Me dirijo a ustedes a propósito de la vigencia en nuestro país del
Protocolo del Aborto No Punible, al amparo del cual se protege legalmente en nuestro país la práctica voluntaria del aborto, es decir, del
“acto de mayor discriminación y de violencia”, como lo es el quitar la vida a un ser inocente en el mismo vientre materno, de la forma más cruel, sin ni siquiera detenerse un instante a pensar en las consecuencias que tal acto conlleva para la misma saluda psicofísicoespiritual de la madre.
Como elector, no me cansaré de repetir, como está demostrado por la ciencia médica, que:
¡La vida humana comienza desde el primer instante de la concepción!
Es un
hecho científico con demostración experimental y no se trata de un argumento metafísico o de una hipótesis teológica, como lo afirmó la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires (Declaración sobre el aborto provocado, aprobada por el Plenario Académica en su Sesión Privada del 28 de Julio de 2004, ratificada el 25 de octubre del año 2010 en la declaración “La ética y el juramento médico defienden al niño por nacer y toda vida”).
Así,
no hay razón alguna que pueda justificar se autorice legalmente a atentar voluntariamente contra la vida del niño por nacer, ni siquiera en los casos trágicos de violación, por lo cual favorecer la inclusión del aborto voluntario en nuestra legislación implica en adoptar
¡una concepción reduccionista de los derechos humanos según la cual –pretendiendo ignorar que el derecho a la vida es el primer derecho humano universal- se puede seleccionar a los niños que deben o no nacer, conforme el modo como fueron concebidos, o la simple voluntad de la madre!
Es la razón por la cual solicito a ustedes que, con la mayor urgencia, promuevan en el Senado y en la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto de ley en el que se reconozca:
que madre e e hijo son dos sujetos de derecho a los cuales hay que proteger desde el momento de la gestación, incluso en el caso de una violación pues, como afirmó el célebre Dr. Nathanson en un Congreso Internacional convocado por el Colegio Médico de Madrid (1984), “la violación es una situación de violencia terrible” pero que “no puede ser seguida de otra no menos terrible como lo es la destrucción de un ser humano vivo”.
Proyecto de ley que, además,
promueva medidas en orden a proteger a la madre y al niño por nacer de manera integral, del punto de vista médico, psicológico, social y económico, trabajando desde el inicio el vínculo madre e hijo y en los casos extremos en que dicho vínculo no se pueda dar favoreciendo la adopción, pero ¡nunca la muerte de un ser inocente!
Agradeciéndole la atención que de a la presente, saludo a ustedes muy atentamente,
Envíe ahora mismo su mensaje a la Presidenta y Vicepresidenta de la Comisión de Salud del Senado Nacional y a la Presidenta y Vicepresienta de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia de la Cámara de Diputados de la Nación haciewndo clic en:
silvia.elias@senado.gob.ar, sandra.gimenez@senado.gob.ar, samartinez@diputados.gob.ar, crucci@diputados.gob.ar