Mujeres y hombres, nativos e inmigrantes, tanos, españoles, criollos, negros, hacedores todos de nuestra identidad: en la música, en el baile, en la gastronomía, en las costumbres, en una palabra…hacedores de nuestro patrimonio, de nuestra argentinidad.
“La calle más larga,
el río más ancho,
las minas más lindas del mundo...
el dulce de leche,
el gran colectivo,
alpargatas, soda y alfajores...
las huellas digitales,
los dibujos animados,
las jeringas descartables,
la birome...
la transfusión sanguínea,
(…)
tanos, gallegos, judíos,
criollos, polacos, indios, negros,
cabecitas... pero con pedigree francés
somos de un lugar
santo y profano a la vez,
mixtura de alta combustión
La argentinidad al palo...
la argentinidad al palo...
Diseminados, y en franca expansión,
hoy nos espera el mundo entero,…”
(Fragmento de “La Argentinidad al palo”, Bersuit Vergarabat)
Generalidades.
El campo, las playas, el delta, las serranías, conforman una geomorfología muy variedad que ha permitido a los habitantes de la provincia desarrollar recursos y expresiones culturales y patrimoniales bien diferenciados. Así, magníficos cascos de estancias se dan la mano con humildes construcciones de adobe; o imponentes catedrales, basílicas e iglesias conviven con el lujo de casinos, residencias particulares y balnearios; como también solitarios fortines y edificaciones coloniales comparten su tradición con los estilizados diseños de Salamone, Amancio Williams y Le Corbousier.
Sumado a ello, un importante tendido de rutas, autovías y caminos conecta desde San Nicolás de los Arroyos (al norte) hasta Carmen de Patagones (al sur) y desde La Pala (al oeste) hasta Punta Rasa (al este) toda la provincia, y facilita el acceso a las diferentes localidades. Hasta la década del ’90, el ferrocarril fue un medio más de comunicación además de haber sido un hito en el desarrollo de la región. Hoy, sus estaciones, en torno a las cuales se fundaron pueblos, están en desuso, aunque algunas han sido transformadas por los lugareños en centros culturales y lugares de atracción para locales y turistas.
Aprovechando esta diversidad, la Dirección Provincial de Turismo Social y Comunitario, a través de la Secretaría de Turismo, ha diseñado varios Programas y Rutas turístico-culturales-productivas, que cuenta con el apoyo y la participación de las comunidades huéspedes.
Pueblos turísticos
Uno de los Programas anteriormente mencionados es el de los Pueblos Turísticos, que “busca poner en valor todos aquellos recursos patrimoniales y/o extrapatrimoniales (sic) existentes en las pequeñas localidades, mucha veces no dimensionadas, y generar emprendimientos turísticos auto sustentables y sostenibles, donde los pobladores locales sean los protagonistas activos del proceso.”
“Se busca, principalmente, favorecer el arraigo generando a su vez fuentes de empleo genuino en pequeños poblados con atractivos turísticos, culturales, arquitectónicos, gastronómicos, entre otros desarrollados o potenciales.”
Se reconoce a este proyecto como Turismo Comunitario ya que fomenta el desarrollo de la actividad turística en pequeñas localidades no urbanas (sean rurales, litorales, serranas o insulares), que posean atractivos capaces de generar el desplazamiento de turistas o excursionistas hacia el destino.
El Turismo Comunitario entiende que la comunidad local debe ejercer un rol sustancial y participativo en todo el proceso. Una importante proporción de los beneficios quedará en ella.
Catorce son las localidades rurales que forman parte de esta propuesta. Están distribuidas en 4 (cuatro) grandes sectores: noroeste, centro este, sur y sur oeste.
En el Norte, se encuentran Azcuénaga y Villa Ruiz en el Partido de San Andrés de Giles; Carlos Keen en Luján; Escalada en Zárate; Gouin, en Carmen de Areco; villa Lía en San Antonio de Areco y Santa Coloma en Baradero. Al Sur se encuentran Melchongüé en General Alvarado; San Agustín en Balcarce e Isla Santiago en Ensenada. Uribelarrea (Cañuelas) y Villa Logüercio en Lobos, están situadas en el Centro Este. En el Sur oeste, Saldungaray, Partido de Tornquist y Santa María en Coronel Suárez.
Todos estos lugares se caracterizan por estar cercanos a ciudades cabeceras de los partidos. Y todos abren sus puertas para compartir con los visitantes su riquísimo patrimonio cultural, tangible e intangible: sus pulperías, antiguos bares, almacenes de ramos generales, capillas, iglesias, viejas estaciones de tren, deliciosa gastronomía, ferias artesanales, fiestas y, por sobre todas las cosas, la cordialidad de su gente.
A fin de conocer sus actividades y cómo se intenta poner en valor el poblado, se verán algunos ejemplos.
A menos de 80 km de Capital Federal, Carlos Keen, pequeña localidad de 400 habitantes perteneciente a Luján, tiene actividades culturales durante los fines de semana, que incluye cine, teatro y música, además de su tradicional feria artesanal en la Estación de trenes.
Por su parte, Villa Logüercio, organiza un concurso de pesca en la Costanera Municipal de la Laguna. También, un taller de plástica y una feria artesanal y de productos regionales.
En tanto, en Azcuénaga es posible realizar avistaje de aves, ya que se encuentra una inmensa variedad de ellas en los montes y caminos rurales que rodean al pueblo. También se pueden visitar la vieja estación, las casonas centenarias y la Capilla Nuestra Señora del Rosario, de estilo neorromántico.
En Villa Ruiz se destaca el Camino Real, hacia Carlos Keen, antiguo camino utilizado en la época colonial por carros, carretas, mensajeros y expediciones. También se encuentra la Capilla Nuestra Señora de la Asunción y la estación del pueblo.

Por último, Uribelarrea, el sitio más conocido y promocionado, organiza habitualmente carreras cuadreras y actividades folklóricas cerca de la estación del ferrocarril. Allí se puede recorrer las tranquilas calles del pueblo que se hicieron famosas por ser locaciones de varias películas y por tener la primera Escuela Agrotécnica Salesiana “Don Bosco”.
En “Uribe”, como la llaman los lugareños, hay organizados dos circuitos básicos:
• El Circuito de Película durante el cual se visitan:
- “El Palenque”, almacén de 1890, donde se filmaron “El Milagro de
Ceferino Namuncurá” (1971) y “Juan Moreira” (1973),
- la Iglesia de Nuestra señora de Luján, también de 1890, de estilo
neogótico, en cuyo interior se pueden apreciar vitrales originales, en la cual se rodó la versión norteamericana de “Evita” (1996), interpretada por Madonna,
- la estación de ferrocarril y su romántico “el túnel de álamos”, en
donde tuvo lugar el rodaje de “Boda Secreta” (1988) y “El hombre que capturó a Eichmann” (1996)
- el restaurante Macedonio, con excelente gastronomía local, y
mobiliario y decoración de época, fue también escenario de “El hombre que capturó a Eichmann” (1996) y de “Ojos Azules” (1989)
- la Escuela Nº 4, donde tuvo lugar parte de la filmación de “Boda
Secreta” (1988)
- la esquina de Azcuénaga y Diagonal San Martín, que fue escenario
de “Felicitas” (2009), con Gonzalo Heredia
- el paredón de la fábrica de cerveza artesanal del lugar donde se
filmó la famosa escena de la muerte de Juan Moreira, y finalmente,
- la Estancia “La figura”, en la que se desarrollo gran parte de la
telenovela “Ricos y famosos”, pero sólo puede verse desde afuera porque no está abierta al turismo.
• Por otro lado, el Circuito Productivo abarca establecimientos de productos
regionales y artesanales, cuyos edificios, en general, datan de fines del Siglo XIX. Durante la visita se pueden adquirir y degustar estas mercaderías y, hasta relajarse con un baño mágico indígena de vapor de raíces latinoamericanas. Esto sí que es exótico!!
Además de andar en bicicleta o simplemente caminar hasta en el borde del ramal ferroviario.
¿Rutas Gastronómicas o Alimentarias?
¿Qué es una Ruta alimentaria?
“Una Ruta Alimentaria argentina es un itinerario que permite reconocer y disfrutar de forma organizada el proceso productivo agropecuario, industrial y la degustación de la cocina regional, expresiones de la identidad cultural argentina”. No es una definición del diccionario de la Real Academia Española, sino del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que en 1999 decidió financiar el proyecto “Rutas y Circuitos Alimentarios Argentinos”. Y aunque gramaticalmente el vocablo “alimentarias” no sea correcto, tiene como objetivo diferenciar a estas rutas de las gastronómicas, asociadas más que nada a circuitos o itinerarios de restaurantes y cocinas.

“El programa (de las Rutas Alimentarias) nació con el objetivo de promocionar los alimentos regionales argentinos a través del incremento del consumo local por parte de los turistas y de la población local, pero especialmente como una estrategia destinada a posicionarlos en los mercados internos y externos”, explica Ernesto Barrera, coordinador del Area de Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. Y explica cuáles son los componentes mínimos para poder elaborar y presentar una ruta: contar con un itinerario; que los participantes adscriban a determinadas normas de calidad; y que exista una asociación formal de los integrantes de esa ruta, entre los que debe haber productores primarios, industriales y miembros del sector gastronómico.
Ejemplos hay muchos: la Ruta del Queso en Suipacha (provincia de Buenos Aires), la Ruta Gourmet Alta Argentina que destaca los recursos alimentarios del NOA, la ruta de Carne Ovina en Río Negro, los Caminos del Olivo en Mendoza, las rutas de los Chacinados, el cabrito y el olivo, en la provincia de Córdoba. Y están en marcha la Ruta de los Ovinos, en Tierra del Fuego, y la Ruta de los Lácteos, en Santa Fe.
“Entendemos la ruta desde un punto de vista inclusivo. El negocio pasa por la identidad, no por instalar el nombre de una gran empresa”, agrega Barrera.
¿Y las rutas gastronómicas?
Las rutas gastronómicas son emprendimientos económicos que han permitido desarrollar productos novedosos de excelente calidad. Cada ruta incluye establecimientos productivos que brindan experiencias gourmet a través de sus productos naturales de origen y servicios de calidad superior. Pero son también Paisajes culturales en los cuales el hombre ha intervenido la naturaleza modificándola y dotándola de elementos que la distinguen.
Un muy buen motivo para viajar y descubrir la provincia de Buenos Aires, conociendo la riqueza productiva no tradicional. El viaje comienza ni bien uno se sube al auto, pone música y sale a la ruta. El sólo hecho de esta imagen ya predispone al disfrute. Por eso es importante relajarse y no pensar en llegar rápido, sino disfrutar cada momento.