La paciencia, un don en el que debemos trabajar para tratar de mantener la armonía en el hogar.
Paciencia es probablemente una de las cualidades que más necesitamos en nuestro rol de padres y quizá una de las más difíciles de lograr y mantener, lo digo por experiencia propia y por los ejemplos que veo a diario.
Sin embargo, ser paciente es un hábito y para crear el hábito necesitamos practicar.
La paciencia nos ayuda a vivir una vida más relajada y a tener una mejor relación con nuestros hijos.
Es frustración propia o mal comportamiento?
Frecuentemente perdemos la paciencia con nuestros hijos pero antes de actuar es importante determinar que es realmente lo que nos frustra, si es el comportamiento del niño o son nuestras propias frustraciones que nos hacen perder la paciencia.
Muchos de nuestros gritos y regaños son por frustraciones personales que no tienen nada que ver con el comportamiento real de nuestros hijos e insultarlos no es probablemente la mejor forma de lograr que cambien o paren un mal comportamiento.
Trata de no pagar con tus hijos tu cansancio físico y mental después de un arduo día de trabajo, tu frustración por no lograr hacer el negocio con el que sueñas, tu rabia por la injusticia que vives día a día en la oficina, o tu estrés por las horas que pasaste en el tráfico antes de llegar a casa.
Aléjate y respira
Si estás demasiado brava por un comportamiento en particular pide un momento de separación hasta que te sientas más calmada.
Tomate unos segundos y respira profundamente varias veces, mientras estás respirando no puedes gritar y una vez hayas respirado varias veces tu frecuencia cardiaca baja y por ende estarás más calmada para enfrentar la situación.
Expresa tus sentimientos
Mostrar paciencia crea un ambiente de tranquilidad y respeto.
Si tiendes a reaccionar instantáneamente probablemente te frustrarás aun más, date un tiempo y explica a tu hijo con palabras como te sientes y porque te sientes asi.
En vez de usar “tu” usa “yo” para expresar tus sentimientos.
Muy importante:
No te sientas mal si no mantienes la paciencia en cada situación que se te presente.
Es normal perderla, lo importante es empezar concientemente a tratar de controlarte.
No necesitas estar feliz todo el tiempo pero si es importante explicar tus sentimientos.
Recuerda que la forma en que tu expresas tus frustraciones y rabias les enseña a tus hijos como manejar sus propios sentimientos.
Ayuda a tus hijos a reconocer y expresar sus propias emociones siendo tú la modelo.
Piensa cuantas veces tienes que ser paciente al lidiar con tus compañeros de trabajo, con tu jefe, y con tantas otras personas que nos topamos en el día a día, porque no expresar esa paciencia con nuestros seres más queridos: nuestros hijos.
Una cosa a la vez y date tiempo suficiente
Normalmente perdemos la paciencia cuando estamos tratando de hacer varias cosas al mismo tiempo o estamos apurados ( algo sumamente frecuente en el mundo de hoy).
Si sientes que estás tratando de hacer demasiadas cosas en un determinado tiempo revisa tu lista de cosas por hacer y escoge aquellas que realmente son importantes.
Dedícale un tiempo prudencial a cada cosa y haz una a la vez.
Date más tiempo en momentos que sabes que son normalmente estresantes como por ejemplo la salida al colegio en la mañana.
Si sientes que estás corriendo y gritando cada mañana para poder llegar al colegio a tiempo, no necesitas controlarte para no perder la paciencia, lo que realmente necesitas es cambiar tu rutina.
Probablemente levantar a todos unos 15 minutos antes soluciona esta crisis de la mañana y ya habrá un momento menos de tensión en el hogar.
No te acostumbres a vivir apurada y a apurar constantemente a tus hijos, el hacerlo pierde impacto y no da resultados.
Paciencia acorde con la edad
Si tus espectativas de lo que puede hacer tu hijo(a) son superiores a su verdadera capacidad física y mental solo lograrás frustrarlo y reducir su autoestima, lo que le ocasionará sentimientos de inseguridad.
Manten tus expectativas acorde con la edad de tu hijo.
AMOR: el mejor consejo
En vez de reaccionar con rabia y agresividad reacciona mostrando y dando amor.
Cuando nuestros hijos atraviesan etapas de rebeldía tendemos a regañarlos y gritarles constantemente y muchas veces pareciera que no salimos de este circulo vicioso de mal comportamiento y regaño.
Es mucho mejor: darles cariño, y darles amor.
Reaccionar con amor siempre nos da el mejor resultado.