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El hablar solo no es de locos (mejora la inteligencia)
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Miercoles, 25/04/2012
El hablar solo no es de locos (mejora la inteligencia)
Cuando alguna persona va por la calle hablando sola, absolutamente todo el mundo la mira sonriendo y haciendo gestos de: ¨a ese le falta un tornillo¨ . Ya no digo en el trabajo o en un examen, por ejemplo.

Es uno de los mecanismos que ayudan a una mayor concentración, según recientes estudios científicos.
Recuerdo que un amigo que tenía esa ¨manía¨ (así se etiquetaba la costumbre del parlosolismo) solía estar en clase como recitando salmos. Pero no era la suya ninguna salmodia, ni siquiera una perorata coherente, aunque a el -según me decía- le ayudaba a concentrarse en lo que estaba haciendo, mientras desconcentraba a todos los demás. Tanto si era en una clase normal como en un examen el parlanchín no paraba de cuchichear como si estuviera en medio de la conversación mas interesante. Y lo bueno del caso es que si lo llamabas no respondía porque ni siquiera se daba cuenta de que lo habías llamado.


Tal era el grado de ensimismamiento que conseguia Sergio, que cuando íbamos por la calle algunos lo señalaban diciendo que ese era el primer síntoma de insanía mental, de la misma manera que cuando otro de nuestro curso, que era un chico reservado y tímido, rehuía el contacto con otros compañeros de clase la mayoría opinaba: ¨a ese cualquier día lo vemos hablando solo y subiéndose a los árboles¨. No se que extrañas semejanzas les hacían llegar a tales conclusiones, pues lo de subir a los árboles es una sana costumbre que, ahora mismo, recomiendan terapeutas y naturistas para acercarse a la naturaleza y conseguir una mayor calidad de vida, mientras que lo de hablar solo acaban de demostrar investigadores de las universidades de Wisconsin y Pensylvania, respectivamente, que es de lo mas sano y que mejora la inteligencia (o, al menos, la memoria y capacidad de interiorización).

Se ha asociado desde siempre el rezongar con la senilidad, y ahora va a resultar que el ir hablando solo es un síntoma de sabiduría antes que de vejez. ¡Como son estas cosas de la investigación!, que de un año para otro dan al traste con la teorías ¨firmemente establecidas¨ para sustituirlas por otras nuevas que resultan totalmente opuestas. Y es que la vida es cambio permanente, aunque parezca que algunos políticos y economistas se aferren a lo contrario intentando perpetuar lo imperpetuable, precisamente por la famosa teoria de la relatividad del maestro Einstein, que algunos creyeron superada por los resultados de las experiencias realizadas en la llamada ¨máquina de dios¨ y al final tuvieron que recular porque había sido una falsa alarma debida a la premura con que los científicos sacaron conclusiones, y a un error de la máquina en cuestión que, en definitiva, no es mas que una máquina y por tanto sujeta a fallos.

Pienso (y es una opinión muy personal) que lo de los beneficios del soliloquio lo son mas por lo que de ¨mántrico¨ tiene la repetición de palabras continuamente -que mantienen a la mente fija en unos sonidos y no la dejan ir dispersa como suele ser habitual en ella- antes que por lo que estas palabras puedan significar. Así se consigue una concentración mas acentuada que favorece la resolución de problemas personales, incluidas las búsquedas de objetos a que hace referencia la siguiente información. Tengamos en cuenta que los bebés, que son los seres mas concentrados que conozco (viven en un mundo aparte, el suyo) sulen repetir constantemente onomatopeyas y sonidos varios -aún antes de aprender a hablar- que les ayudan a esa interiorización que a los padres nos es negada porque estamos demasiado pendientes de todo lo que sucede en el exterior. Ellos -los bebés- tienen esa cualidad de fábrica y la desarrollan de manera natural, hasta que llega la televisión y las maquinitas(cuando no lo mismos padres) y se la hacen perder, lo cual es una verdadera lástima, porque uno de los objetivos de la encarnación es precisamente la regresión a ese estado de felicidad permanente que es el re-encuentro con lo que de espiritual tiene el ser.


...¨Todo esto está relacionado con la capacidad del hombre de focalizar su mente sobre cualquier acción partiendo de la posiblidad de externalizarla¨.
Hablar solo mejora la inteligencia
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El estudio señala que repetir palabras en voz alta ayuda a reactivar la información visual y facilita la búsqueda de objetos perdidos.

Hablar solo no es sinónimo de desequilibro mental sino que es bueno para la salud. Una grata noticia para todos los que tienen esta costumbre y que durante años han sufrido las burlas de sus más allegados debido a este «extraño comportamiento».

Lo confirmación llega a través de un estudio dirigido por un grupo de investigadores de la Universidad de Wisconsin y de la de Universidad de Pennsylvania y que ha sido publicado por la revista «Quarterly Journal of Experimental Pyschology».

Dos psicólogos, los doctores Gary Lupyan y Daniel Singley, sostienen que hablar solo aporta beneficios a la inteligencia humana. Su hipótesis nace de un experimento efectuado sobre 20 voluntarios, a los que se les pidió encontrar un número de objetos que dos médicos habían posicionado dentro de una habitación.

Valorando el comportamiento de estas personas, los dos psicólogos llegaron a la conclusión de que quienes repetían en alto el nombre del objeto mientras realizaban las tareas requeridas en la investigación, lograban concluir el test con mayor facilidad y en menor tiempo. Un resultado que se produjo en todas las pruebas a los que los individuos han sido sometidos.

Asociación entre el nombre y el objeto
Lo cierto es que según los expertos aquellos que hablaban solos durante el estudio estimulaban más su cerebro y se centraban mejor en la investigación.

«Encontramos las cosas más rápidamente cuando hablamos en alto, sobre todo cuando hay una fuerte y directa asociación entre el nombre y el objetivo», cuentan los expertos.
Añaden además que «si ya sabemos cómo es ese objeto, repetir su nombre en voz alta ayuda a nuestro cerebro a reactivar esa información visual y eso facilita su búsqueda».
Todo esto está relacionado con la capacidad del hombre de focalizar su mente sobre cualquier acción partiendo de la posiblidad de externalizarla.

«Es como cuando leemos en voz alta o escuchamos unas instrucciones», explican.
Hablar solos ofrece la posibilidad de poner «negro sobre blanco» aquello que tenemos que hacer. De este modo, estimulando nuestra facultad cognitiva somos capaces de alcanzar en menor tiempo el resultado que nos hemos fijado.


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