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Ante la falta de respaldo oficial, renunció Esteban Righi.
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Martes, 10/04/2012
Ante la falta de respaldo oficial, renunció Esteban Righi.
El dato pasó desapercibido para la mayoría de los grandes medios este martes, aún en el marco de la creciente vorágine del caso Ciccone-Boudou. Tiene que ver con la renuncia de Esteban Righi a su cargo de Procurador general de la Nación, hecho que fue solo contado esta mañana por el diario Página/12.

“(Righi) puso su renuncia a disposición del Poder Ejecutivo y a la noche la presidenta Cristina Kirchner resolvió aceptarla. Boudou sostuvo ante la Justicia que el estudio que integra la esposa de Righi le ofreció hacer lobby en los tribunales de Comodoro Py, presagiándole que iba a tener problemas, lo que el vicepresidente vincula con la causa judicial actual, relacionada con Ciccone, en la que se pretende involucrarlo”, publica hoy por el oficialista matutino.
Righi, afectado por la denuncia contra el estudio jurídico familiar, habría vuelto ayer desde Nueva York con la decisión tomada. “Mantuvo un encuentro en buenos términos con el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Carlos Zannini, ofreció su renuncia y un poco más tarde le fue aceptada”, según Página/12.

¿Qué denunció puntualmente Boudou respecto al procurador? El vice aseguró que en 2009 fue visitado por Ana María García, esposa de Righi; María José Labat, esposa del actual ministro de Seguridad porteño y ex juez federal, Guillermo Montenegro, y el abogado Fabián Musso, todos integrantes del estudio García, Labat, Musso y Righi. Hubo un segundo encuentro con los abogados, en mayo de 2010. Más tarde, en marzo de 2011, relató que se produjeron dos reuniones con Adelmo Gabbi. Lo que según Boudou tienen en común ambos hechos es que, en el encuentro con los abogados, le dieron a entender que tendría problemas legales serios en los tribunales federales y que necesitaría ayuda. El vicepresidente sugiere que esos supuestos problemas que le profetizaban son los que tiene ahora, vinculados con la ex Ciccone y con Boldt.
Por ello, en el día de ayer, Boudou presentó ayer sendas denuncias judiciales, una por tráfico de influencias contra el estudio de abogados y otra por tentativa de cohecho contra el titular de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi. En realidad se trató de una sobreactuación del vice en respuesta a la acumulación de denuncias en su contra por no haber ido a la Justicia en su momento a efectos de exponer los mismos hechos que recién ahora manifiesta.

A ese respecto, Boudou señaló en su texto que “las circunstancias denunciadas fueron desdeñadas ante la carencia de seriedad que aparentaban poseer por aquel tiempo, pero que posteriormente y a la vista de las actuales circunstancias que rodean el caso Ciccone-Boldt advierte la gravedad y que deben ser puestas en conocimiento de la Justicia”. Poco creíble.
“Como es evidente, la presentación del vicepresidente afectaba a Righi, por tratarse de un estudio jurídico de su familia. Fuentes vinculadas con el Ejecutivo ratificaron el respeto por la figura de Righi, pero, al mismo tiempo, pusieron el acento en cierta falta de firmeza del procurador —una pieza clave en la Justicia— ante lo que consideran un manejo irregular en la causa Ciccone y en algunos otros expedientes”, sostiene Página/12, siempre ceñido al discurso de Casa de Gobierno.
Diario Clarín, por su parte —uno de los medios que se perdió la primicia de la renuncia del procurador—, cuenta que Righi sostuvo ante sus amigos una frase elocuente: “Yo no tengo que salir a defender mi prestigio”.

Como sea, el ahora ex procurador esperó en vano alguna palabra de la Presidenta durante los últimos días. Hay que recordar que no solo fue abogado de ella y de su marido, Néstor Kirchner, sino también un hombre de cercanía estrecha a la política oficial.

Finalmente, su salida a última hora del lunes, es la más elocuente respuesta ante el silencio del kirchnerismo.

Cómo y por qué Righi decidió renunciar a su cargo

SOSPECHAS Y TRAICIONES EN EL SENO DEL GOBIERNO

El hombre estaba agotado moralmente; esperó durante cuatro días algún gesto público o privado por parte de Cristina Kirchner, pero nunca lo consiguió. Fue cuando decidió dejar su cargo al frente de la procuración General de la Nación, luego de una dura embestida por parte de Amado Boudou el pasado jueves santo.

Yo no tengo que salir a defender mi prestigio”, les dijo Esteban Righi a sus amigos, pocas horas antes de presentar su renuncia. Les daba a entender con esas palabras que no era él quien debía hablar por sí mismo, sino la Presidenta o alguno de sus funcionarios más cercanos.

Durante el largo fin de semana, desde Nueva York, esperó en vano el llamado que nunca llegó por parte de la mandataria. Hizo cálculos y especuló que tal vez el mutismo del fin de semana se debía a las fiestas de Semana Santa.

Sin embargo, esa explicación perdió sentido ayer mismo, cuando empezó la semana y, gracias a una nota de Horacio Verbitsky, supo que las palabras de Boudou habían tenido respaldo presidencial (1). Por la noche, habló en buenos términos con el secretario de Legal y Técnica y le arrimó un borrador de la renuncia a su cargo —el definitivo lo presentará durante la mañana—. El último gesto de Cristina fue elocuente: aunque podía rechazarla, decidió aceptarla.

Righi se va amargamente —habrá que ver bajo qué argumentos—, luego de que el estudio que comandan su mujer y su hijo quedara en medio de duros señalamientos públicos por parte de Boudou. La gota que rebasó el vaso no fue solo el silencio de la titular del Ejecutivo, sino también la presentación judicial que hizo el vicepresidente este mismo lunes contra sus propios familares. ¿Es posible que semejante denuncia no tenga respaldo político de los más altos niveles?, se preguntó retóricamente para sus adentros.

En su mente, Righi probablemente conserve los recuerdos de cuando se desempeñó como abogado defensor de los Kirchner, tras una denuncia por enriquecimiento ilícito durante la gestión de Néstor en Santa Cruz. Gracias a ese antecedente y las recomendaciones del entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, llegó a ser el jefe de los fiscales. Al menos hasta ayer.

También se lleva Righi el duro recuerdo de cuando, en 2008, Elisa Carrió impulsó su juicio político luego de que le recortara facultades al entonces fiscal de investigaciones administrativas, Manuel Garrido. Curiosamente, este último salió en las últimas horas a denunciar que al ex procurador el kirchnerismo ¨lo echa por blando¨ y ahora pondrán ¨a una especie de Moreno¨.

En fin, nada de lo que ha hecho parece haberle servido a Righi a la hora de sostenerse en uno de los cargos más importantes de la Justicia argentina. La balanza finalmente se inclinó para el lado del desabrido Boudou, más por los caprichos de Cristina que por valor intrínsico del vicepresidente.

La evaluación a futuro que hacían esta mañana algunos funcionarios de segunda y tercera línea de Casa de Gobierno era negativa por demás. Si bien Righi es un real lobbysta judicial —no por nada asesora a personajes de la talla de Hugo Anzorreguy, Alessandra Minicelli, Guillermo Moreno, y otros—, siempre supo ostentar una valoración positiva por parte de sus colegas. ¿Cómo entender pues la embestida de Boudou para con él y la consecuente permisividad de Cristina?

Una vez más, el capricho de una sola persona puede más que los intereses de varios muchos. En realidad, es la conocida ¨política de la improvisación¨ del kirchnerismo, la cual solo ha logrado aislar a la Argentina del mundo y llevar al país a una crisis pocas veces vista.

No es poco.

por Christian Sanz


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