Viacrucis o vía crucis significa «camino de la cruz» y se refiere a las diferentes etapas o momentos vividos por Jesucristo desde el momento en que fue aprehendido hasta su crucifixión y sepultura. La expresión se usa también comúnmente para expresar todo tipo de dificultades que se presentan en la vida cuando se quieren alcanzar ciertos objetivos.
¨Vía Crucis¨ latín de ¨Camino de la Cruz¨. También conocido como ¨Estaciones de la Cruz¨ y ¨Vía Dolorosa¨. Se trata de un acto de piedad, un camino de oración que busca con la meditación de la pasión y muerte de Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de catorce imágenes de ¨la Pasión¨ o ¨Estaciones¨ correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación.
También se llama Viacrucis al recorrido de cruces que señalan un camino o una ruta donde se puede realizar este ejercicio piadoso.
ASÍ SE VIVE EL VIERNES SANTO EN OTROS PAÍSES.
Una monja carga con una cruz mientras participa en el Vía Crucis del Viernes Santo por la Vía Dolorosa en Jerusalén (Israel) hoy, 6 de abril de 2012. Miles de peregrinos católicos, clérigos y turistas se encuentran en la ciudad para participar en las celebraciones de la Semana Santa.
Un peregrino católico palestinos pasa junto a varios policías israelíes con una cruz al hombro durante su participación en el Vía Crucis del Viernes Santo por la Vía Dolorosa en Jerusalén (Israel) hoy, 6 de abril de 2012. Miles de peregrinos católicos, clérigos y turistas se encuentran en la ciudad para participar en las celebraciones de la Semana Santa.
Varias mujeres encienden velas ante el Altar de la Crucifixión, lugar donde la tradición sitúa la crucifixión de Jesús y que se encuentra dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro, durante su participación en el Vía Crucis del Viernes Santo por la Vía Dolorosa en Jerusalén (Israel) hoy, 6 de abril de 2012. Miles de peregrinos católicos, clérigos y turistas se encuentran en la ciudad para participar en las celebraciones de la Semana Santa.
Varios peregrinos portan una cruz mientras participan en el Vía Crucis del Viernes Santo por la Vía Dolorosa en Jerusalén (Israel) hoy, 6 de abril de 2012. Miles de peregrinos católicos, clérigos y turistas se encuentran en la ciudad para participar en las celebraciones de la Semana Santa.
Un peregrino cristiano porta una cruz mientras participa en el Vía Crucis del Viernes Santo por la Vía Dolorosa en Jerusalén (Israel) hoy, 6 de abril de 2012. Miles de peregrinos católicos, clérigos y turistas se encuentran en la ciudad para participar en las celebraciones de la Semana Santa.
Una india cristiana participa en un rezo con motivo del Viernes Santo, hoy, viernes 06 de abril de 2012, en Bangalore, India.
Los monaguillos lideran una procesión con motivo del Viernes Santo, hoy, viernes 06 de abril de 2012, en Nueva Delhi, India.
Varios fieles participan en una procesión de Viernes Santo en Lohr am Main (Alemania) hoy 06 de abril de 2012.
Varios fieles sacan en procesión una imagen de Jesucristo Crucificado hoy en Lohr am Main (Alemania) hoy, Viernes Santo, 06 de abril de 2012.
Varios fieles asisten a una procesión de Viernes Santo en Berlín (Alemania) hoy, viernes 6 de abril de 2012.
Un penitente católico se crucifica con motivo del Viernes Santo, hoy, 05 de abril de 2012, en la localidad de San Fernando, a unos 70 kilómetros al norte de Manila (Filipinas), con la creencia de que su sacrificio traerá buena salud para los suyos. La jerarquía católica filipina no recomienda este tipo de ritos, aunque a diferencia de otros años, esta vez no se ha opuesto a ellos de manera rotunda.
Un penitente católico se crucifica con motivo del Viernes Santo, hoy, 05 de abril de 2012, en la localidad de San Fernando, a unos 70 kilómetros al norte de Manila (Filipinas), con la creencia de que su sacrificio traerá buena salud para los suyos. La jerarquía católica filipina no recomienda este tipo de ritos, aunque a diferencia de otros años, esta vez no se ha opuesto a ellos de manera rotunda.
Cristianos de Timor Oriental participan en una procesión de Semana Santa en Dili, Timor Oriental, hoy, viernes 06 de abril de 2012.
Paul Cattanach (d) representa a Jesús durante una procesión hoy, viernes 6 de abril de 2012, como parte de la celebración del Viacrucis del Viernes Santo en Sydney (Australia).
Una estatua de la Madre Teresa, es vista mientras monjas rezan durante el Viernes Santo en la Casa de la Madre hoy, viernes 6 de abril de 2012, en Calcuta (India). El Viernes Santos los católicos conmemoran la crucifixión de Jesús y su muerte en el Golgota, un evento primordial en la teología cristiana.
Monjas rezan durante el Viernes Santo en la Casa de la Madre hoy, viernes 6 de abril de 2012, en Calcuta (India). El Viernes Santos los católicos conmemoran la crucifixión de Jesús y su muerte en el Golgota, un evento primordial en la teología cristiana.
¿Cuáles son las promesas de Jesucristo a los devotos del via crucis?
A la edad de 18 años, Estanislao, joven español, ingresó al noviciado de los “HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS”, en Bugedo. En la vida religiosa este joven tomó los votos de religión que son: el cumplimiento de los reglamentos, avanzar en la perfección cristiana; y alcanzar el amor puro. El mes de octubre de 1926, este hermano se ofreció a Jesús por medio de María Santísima. Poco después de haber hecho esta donación heroica de sí mismo, el joven religioso se enfermó y fue obligado a descansar. Murió el mes de marzo, 1927.
Según el maestro de novicios, Estanislao era un alma escogida de Dios que recibía mensajes del cielo. Sus confesores y teólogos reconocieron estos hechos sobrenaturales como actos insignes. Su director espiritual le había ordenado escribir todas las promesas transmitidas por Nuestro Señor.
Promesas para los devotos del Via Crucis
1. Yo concederé todo cuanto se me pidiere con fe, durante el rezo del Via Crucis.
2. Yo prometo la vida eterna a los que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Via Crucis.
3. Durante la vida, yo les acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial en la hora de la muerte.
4. Aunque tengan más pecados que las hojas de las hierbas que crece en los campos, y más que los granos de arena en el mar, todos serán borrados por medio de esta devoción al Via Crucis. (Nota: Esta devoción no elimina la obligación de confesar los pecados mortales. Se debe confesar antes de recibir la Santa Comunión.)
5. Los que acostumbran rezar el Vía crucis frecuentemente, gozarán de una gloria extraordinaria en el cielo.
6. Después de la muerte, si estos devotos llegasen al purgatorio, Yo los libraré de ese lugar de expiación, el primer martes o viernes después de morir.
7. Yo bendeciré a estas almas cada vez que rezan el Via Crucis; y mi bendición les acompañará en todas partes de la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el Cielo, por toda la eternidad.
8. A la hora de la muerte, no permitiré que sean sujetos a la tentación del demonio. Al espíritu maligno le despojaré de todo poder sobre estas almas. Así podrán reposar tranquilamente en mis brazos.
9. Si rezan con verdadero amor, serán altamente premiados. Es decir, convertiré a cada una de estas almas en Copón viviente, donde me complaceré en derramar mi gracia.
10. Fijaré la mirada de mis ojos sobre aquellas almas que rezan el Vía Crucis con frecuencia y Mis Manos estarán siempre abiertas para protegerlas.
11. Así como yo fui clavado en la cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los que me honran, con el rezo frecuente del Vía Crucis.
12. Los devotos del Vía Crucis nunca se separarán de mí porque Yo les daré la gracia de jamás cometer un pecado mortal.
13. En la hora de la muerte, Yo les consolaré con mi presencia, e iremos juntos al cielo. La muerte será dulce para todos los que Me han honrado durante la vida con el rezo del Vía Crucis.
14. Para estos devotos del Vía Crucis, Mi alma será un escudo de protección que siempre les prestará auxilio cuando recurran a Mí.
“Jesús, María, José, Os amo. Salvad vidas, naciones y almas. Amén.”
Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.
Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICCIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Primera Estación: Jesús es condenado a morir
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla...
Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente...
Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Segunda Estación: Jesús carga con la cruz.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad. Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Tercera Estación: Jesús cae por primera vez.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos.
¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Cuarta Estación: Jesús encuentra a su santísima madre, María.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida. Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia.
¡Ayúdame Madre!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Quinta Estación: Jesús es ayudado por Simón el Cirineo a llevar la cruz.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo?
Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos.
¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo?
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Sexta Estación: Verónica limpia el rostro de Jesús.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el ¨qué dirán¨, del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas otras ocasiones.
Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el ¨qué dirán¨.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Caes, Señor, por segunda vez. El Via Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más.
Caes delante de todos... ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda?
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Octava Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.
Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.
Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Novena Estación: Jesús cae por tercera vez.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.
Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz.
Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas.
A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos. Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Undécima Estación: Jesús es clavado en la cruz.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Duodécima Estación: Jesús muere en la cruz en medio de dos ladrones.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado... ¡Gracias, Señor, gracias!
Has muerto por salvarme, por salvarnos. Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Decimotercera Estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en brazos de María, su madre.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.
¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado en el sepulcro.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
Última Estación: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
«¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado» (Lc 24,5-6).
Unas piadosas mujeres fueron al sepulcro de Jesús muy temprano. El anuncio de la resurrección convierte su tristeza en alegría. Jesús está vivo y nosotros vivimos en Él para siempre. La resurrección de Cristo inaugura para la humanidad una renovada primavera de esperanza.
Jesús, enséñame a mantener siempre la esperanza.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.
ORACIÓN FINAL
Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén.
Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento; acompáñame como acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del Calvario; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza para que mi dolor sea dolor redentor que en las manos de Dios se convierta en un gran bien para la salvación de las almas. Amén.