En la provincia de Buenos Aires, prohibidos los símbolos religiosos en las escuelas públicas

Por
bienaven
Miercoles, 14/03/2012
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro dirigió hoy una carta, firmada por sus directores Martín J. Viano y la Lic. Araceli Ramilo Alvarez de Viano, a los miembros de la Comisión de Cultura de la Legislatura de Buenos Aires, respecto al proyecto de ley –firmado por los diputados María José Lubertino (Encuentro Popular para la Victoria) y Rafael Gentile (Proyecto Sur)- en el que proponen prohibir la exhibición de imágenes o símbolos religiosos en dependencias públicas de esta ciudad y obliga a remover las ya existentes.
El proyecto parece inscribirse en el marco de una campaña puesta en marcha en distintas partes del país, sobre la cual ha advertido anteriormente Para Hacerse Oír-Hablemos Claro, con el objeto de cuestionar el marco legal existente que justifica la presencia de símbolos religiosos en los edificios del Estado y en los lugares públicos en general.
La carta demuestra, precisamente, que la exhibición de crucifijos e imágenes religiosas en edificios públicos es conforme al art. 2 de la Constitución Nacional, ley suprema de la Ciudad de Buenos Aires, pues coadyuva a la finalidad constitucional del Estado argentino de sostener el culto católico, de conformidad al status jurídico del que goza la Iglesia.
Por lo demás, de ningún modo puede advertirse, como se pretende, que dicha exhibición ofenda o restrinja la libertad de personas de diverso culto. Por el contrario, el mencionado proyecto favorecerá una radical discriminación contra la inmensa mayoría del pueblo argentino hermanado en la misma Fe, en un marco de respeto por los derechos que la misma Constitución Nacional garantiza a todos los habitantes de nuestro país. (arts. 14 y 20).
Es de temer que el proyecto del que nos ocupamos de nuevo impulso a una campaña que, en nombre de una trillada y mal entendida “discriminación”, tiene como objetivo sean retirados en todo el país los crucifijos e imágenes religiosas de los edificios del Estado y de la vía pública en general, vaciando a nuestra sociedad de sus valores religiosos, de sus raíces históricas, de su cultura y de su tradición, que hacen a la identidad nacional.
¿Qué no habremos de temer por el futuro de nuestra querida Patria?
¿Asistiremos al sistemático retiro o supresión de crucifijos, imágenes de la Virgen María y de todo símbolo religioso de nuestros despachos oficiales, juzgados, escuelas y hospitales públicos, estaciones y terminales de trenes y de ómnibus, que generaciones y generaciones de argentinos han venerado con confianza y ternura?
¿Se destronará a la Virgen de Luján, que en 1630 “ancló” en nuestro suelo y cuyo culto ha impuesto silenciosamente nuestro mismo pueblo, cuyo estandarte acompañó a los héroes de la Reconquista, a quien Belgrano ofrendó las banderas ganadas en el Norte y a cuyos pies el General San Martín dejó su espada al volver de las campañas en el Perú?
Está claro, pues que, además de inconstitucional, el proyecto en cuestión agravia a la inmensa mayoría de la población y a la memoria de cuántos, a lo largo de nuestra historia, hicieron posible que en estas tierras naciera nuestra querida y gloriosa Argentina.
Foto que ilustra el artículo: infonews.

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