La patria de los dinosaurios es América del Aur.
Los primeros dinosaurios surgieron en el territorio de América del Sur hace más de 220 millones de años, formaron tres grupos principales y empezaron a expandirse en el territorio del supercontinente gigantesco de Pangea, según la información aparecida en la revista Science que publicó los resultados de investigaciones de Stirling Nesbitt y sus colegas de la Universidad de Texas, Austin.
Los científicos bautizaron a los reptiles Tawa hallae en honor del Dios del Sol. Afirman que la nueva especie descubierta habitó en el territorio de Nuevo México y perteneció a la subespecie de los terópodos, siendo parientes lejanos de los tiranosáuridos. Estos dinosaurios carnívoros se caracterizaron por el andar bípedo y por unos tamaños bastante “modestos” en comparación con sus descendentes: alcanzaron de dos a cuatro metros de longitud y de uno a uno y medio de altura.
El análisis biogeográfico y la variedad de los terópodos, descubiertos durante la expedición, confirmó que la expansión de las especies tempranas de dinosaurios había tenido lugar en el período Triásico hace de 230 a 199 millones de años, mucho antes que los dinosaurios se apoderaran de la Tierra.
Los dinosaurios primitivos mostraban bolsas de aire y huecos en sus huesos, es decir que los rasgos que caracterizan a los pájaros contemporáneos aparecieron en la etapa más temprana de la evolución de los reptiles, sus posibles antepasados. Es también probable que los Tawa hallae tuvieran plumas.
Los científicos resumen que tres subespecies (los terópodos carnívoros, los sauropodomorfos con el cuello más largo conocido, antecedentes de los gigantescos diplodocus y los ornitisquios herbívoros) habrían aparecido en la etapa más temprana de la evolución de los dinosaurios, después de su surgimiento en el territorio de América del Sur.
ANTÁRTIDA FUE REFUGIO PARA LOS ANIMALES PREHISTÓRICOS
Antártida pudo servir de refugio para los animales hace 252 millones de años durante la Gran Mortandad, así lo suponen un grupo de científicos. Los hallazgos recientes de restos animales apoyan esa teoría.
Un equipo de investigadores del Museo de Historia Natural de Chicago, halló en la Antártida unos restos de anomodontos (reptiles mamiferoides), los animales herbívoros más abundantes en el planeta en aquella época lejana. La especie descubierta se difiere de sus congéneres por su pequeño tamaño, que no supera a los del gato doméstico actual.
Estos saurios vivieron a finales del período Pérmico, principios del Triásico, y no dejaron descendientes en la Tierra. Sin embargo, es una de las pocas especies que sobrevivieron a la aniquilación del Pérmico-Triásico, período en que fueron extinguidos el 90% de animales marinos y el 70% de los terrestres. Pero los científicos sostienen la teoría de que una parte de los habitantes de la Tierra lograron salvarse tras mudarse a regiones más alejadas como la Antártida.
El paleontólogo ruso Nikolái Deviachinski cuenta que la historia de la extinción masiva de hace 252 millones de años está cubierta por un manto de secreto. Ahora, al pasar tantos millones de años, es muy difícil averiguar la causa de la catástrofe que hubiera podido provocar la extinción de las especies. Por eso, dice, es necesario buscar testimonios indirectos, como esqueletos de aquellos que habitaron tanto en el período Pérmico, como en el Triásico. Conociendo más a fondo los anomodontos, “se puede encontrar unas claves para la cuestión de la Gran Mortandad”. El científico cree que “un gran camino está por delante.