Según un estudio de la Universidad de Stanford y la Universidad de Florida, sí.
Examinando las decisiones que toman los consumidores con parejas de gemelos idénticos, Itamar Simonson y sus colegas demostraron que hay preferencias que vienen dictadas por la genética y no son meramente culturales.
Concretamente, de acuerdo con Simonson se heredan principalmente: la preferencia por las cosas útiles y necesarias (por ejemplo, pilas) frente a los “caprichos¨ (como el chocolate), la preferencia por lo seguro por encima del riesgo, y los gustos por productos como la mostaza, los coches, las películas de ciencia ficción, el chocolate y el jazz.
Las conclusiones se daban a conocer en la revista Journal of Consumer Research.