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No te enganches con la calumnia
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Martes, 27/12/2011
No te enganches con la calumnia
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, por la envidia al ver el éxito que este había alcanzado. Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
- ¨Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?¨
A lo que el hombre respondió:
- ¨Toma un saco lleno de plumas y suelta una a una donde vayas¨
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado por toda la ciudad. Volvió donde el sabio y le dijo:
- ¨Ya he terminado¨
A lo que el sabio contestó:
- ¨Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas¨
El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna. Al volver, el hombre sabio le dijo:
- ¨Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste y todas las calumnias que inventaste, volaron de boca en boca y ya no lo puedes reparar. Ve y pídele perdón a tu amigo, y la próxima vez recuerda que es mejor no desparramar las plumas, porque ya nunca se podrán volver a juntar...¨
Reflexión:
Todos hemos obrado en muchas ocasiones del pasado con ignorancia. Como podríamos exigir que hable con propiedad una criatura que esta empezando a balbucear? De ese mismo modo, no hay que flagelarse por las acciones cometidas, cuando no teníamos el discernimiento adecuado.

Tampoco podemos evitar las consecuencias de lo sucedido, el inevitable efecto que sigue a toda causa. Lo que si, podemos hacer en este mismo instante, es reconocer la situación, saber plenamente el alcance de la misma, y no repetir un accionar cuyos resultados ya hemos experimentado, con el sufrimiento maestro que derivo de ello.

Eso es salir de la autoignorancia y pasar al autoconocimiento. El estado de observación continua, la comprensión de lo adormecidos que hemos estado en el pasado, de este nuevo y perfecto despertar, aquí y ahora, y de perdonarnos completamente por no haber sabido, pero teniendo presente en todo momento, la no repetición de hechos que causaron sufrimiento a otros y cuyo efecto recayó inevitablemente sobre nosotros mismos.

La culpa es un mecanismo de la mente para prolongar el sufrimiento. No mas culpa, sino compasión y comprensión, dando lugar al goce de este nuevo, fresco y vital despertar de conciencia, que nos hace vivir en la verdad.


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